La meditación es una práctica muy antigua: Las prácticas espirituales que buscan trascender el estado común de conciencia pueden ser rastreadas en muchas sociedades a prácticas Shamánicas de la Era Paleolítica. Las primeras escrituras formales sobre la meditación aparecen alrededor del tercer siglo A. de C. en los textos budistas Abhidharma, en los Yoga Sutras de Patanjali en el segundo siglo A. de C. y en el texto budista Pali Canon, en el primer siglo A. de C. Hoy la meditación es un término genérico que indica un vasto rango de prácticas para auto regular las emociones y la atención y es considerada como una experiencia inherente presente en la mayoría de las religiones y tradiciones filosóficas. La meditación puede inducir a ciertos estados alterados de conciencia, aún cuando éstos ocurren después de mucha práctica y de largas horas de dedicación cada día. En la meditación la quietud del cuerpo al estar sentado es esencial aún cuando existen ciertas meditaciones en las que el cuerpo debe ser movido.
Contenido
Prólogo
Introducción
Beneficios de la Meditación
Patanjali
La Flor de 8 pétalos
La Meditación según los Yoga Sutras
Primera Parte: Yoga
Segunda Parte: Meditación
Reseñas biográficas
Bibliografía
Prólogo
Al observar la difusión del Yoga a nivel mundial y en particular en nuestro país, vemos cuanto se ha distorsionado su objetivo, tanto que muchas personas hablan de “gimnasia yoga” lo que demuestra un profundo desconocimiento de lo que es y cuál es su meta. Pareciera ser que mientras más contorsiones se hagan y más se sude se está más avanzado en la disciplina. Si fuese por eso los artistas del Cirque du Soleil serían los Gurus del Yoga. No debemos extrañarnos porque pocos son los instructores y profesores que enseñan a sus alumnos la finalidad del Yoga y los orientan en tal sentido. Por eso es que cuando uno habla de filosofía Yoga, de otros sistemas distintos al Hatha y de meditación no son pocos los que se aburren y es comprensible porque vienen a “gimnasia yoga”. Por eso los Swamis, que por tradición milenaria han mantenido la ortodoxia del Yoga, seguimos insistiendo que se trata de uno de los seis sistemas filosóficos de India y que su meta es una experiencia espiritual producto de la trascendencia de la mente que provoca una expansión de la conciencia llamada Samadhi. Una característica de la disciplina es que para lograrlo existen varias vías y en las que no hay que desconocer la importancia del cuerpo ya que éste está en toda la mente y ejerce comprobada influencia en ella. Los tiempos cambian y las condiciones de vida actuales no favorecen la calma mental ni la expansión de la conciencia. Por eso, a partir del gran maestro Swami Sivananda el objetivo del Yoga es menos elevado y más acorde con la realidad. Su meta es crecimiento personal y proyección espiritual para mejorar la relación con uno y los demás.
Hoy, al igual que antes, sigue existiendo el mismo cable conductor entre las dos proyecciones del Yoga, el Samadhi y el crecimiento personal, ese cable es la mente. La mente será la que nos lleve a una experiencia espiritual como al crecimiento personal y en ambos casos el entrenamiento se llama meditación. Es extraño que muchas personas a pesar de la ciencia y el avance tecnológico no tengan real conciencia que la experiencia de vida la vivimos con la mente y en la mente, siendo el cuerpo con sus sentidos solo un medio a través del cual la mente se comunica e interactúa con el mundo.- Está claro que el estudio de la mente por el yoga, el zen, el budismo y otras disciplinas orientales difiere mucho de la investigación que ha hecho sobre ella occidente que se ha preocupado más de estudiar sus enfermedades que de mirar sus cualidades y capacidades. Por lo dicho anteriormente considero que el estudio y la investigación que hace el profesor Gustavo Ponce, mi amigo, a los Yoga Sutras de Patanjali, específicamente a los Sutras que dicen relación específica con la meditación es un aporte invaluable para mostrar el verdadero sentido del Yoga. Destacar la importancia de la meditación, su práctica y efectos es establecer cuál es el cimiento del enorme edificio del Yoga, más aún cuando Gustavo entra de lleno a revisar las bases sobre las cuales se construyó hace más de cinco mil años. No podría haberse remitido a nadie mejor que a Patanjali que definió el Yoga como “La supresión de las modificaciones de la mente”, frase poco comprensible que ha originado las más variadas opiniones desde hace siglos y por eso destaco la buena idea que tuvo Gustavo para fundamentar su libro citando las definiciones de diferentes y esclarecidos autores en cada Sutra, destacando especialmente en todo el libro los comentarios del
sacerdote católico Vyn Bailey. Con honestidad debemos reconocer el mérito de Gustavo Ponce de haber sacado del anonimato al Yoga y ponerlo a la luz pública en Yogashala, semillero de tantos que hoy lo difunden en el país para beneficio de muchos. Este libro suyo es un aporte más para quienes tengan verdadero interés en descubrir la verdadera veta del yoga y de estudio para profesores y alumnos. Pido la bendición de los maestros de Yoga y de mi Guru Swami Satyananda para que quienes lean “La meditación según los Yoga Sutras de Patanjali”, encuentren en él una luz que ilumine su búsqueda y su caminar en esta vida.
Swami Ekananda Saraswati
Acharya de la Bihar School of Yoga de India
Satyananda Niketan de Santiago, Diciembre de 2010
Introduccion
Introduccion
“No se medita para obtener algo; la meditación se practica para sacarse cosas de encima. Medita con desprendimiento, no con deseo, y cuando termines tu sesión no pienses que dejaste de meditar. Sólo di que cambiaste de postura”. Ajahn Chah, monje tailandés. Tradicionalmente se ha considerado al Raja Yoga –el Yoga de Patanjali-, como el tipo de Yoga más importante pues incluye todos los otros tipos de Yoga, pero no todas sus prácticas. En occidente Hatha Yoga, es el más difundido y el que gana más adeptos. La diferencia básica entre estos dos tipos de Yoga reside en que en Hatha Yoga los ejercicios físicos disciplinan el cuerpo y la mente induciendo cambios en la conciencia para que se alce sobre sus niveles normales. En Raja Yoga, mediante la práctica de la meditación, la conciencia se alza por sí sola. Hatha Yoga parte de la premisa de que el cuerpo debe estar sano y bajo perfecto control. A medida que el cuerpo es sometido a un mayor control, la mente intensifica su poder sobre el cuerpo, y la mente, a su vez, cae bajo la dominación de su naturaleza espiritual. En otras palabras, Hatha Yoga empieza “desde abajo” y trabaja para llegar arriba, mientras que Raja Yoga empieza “arriba” y trabaja para bajar. Estos dos tipos de Yoga están tan íntimamente relacionados, que hay un punto en el cual confluyen y se funden en uno solo. Este punto tiene que ver con el manejo de las corrientes vitales energéticas a través de las técnicas de respiración, Pranayama. En el Bhagavad Guita, una de las más importantes escrituras sagradas del hinduismo, supuestamente del siglo III A. de C., encontramos la siguiente frase: “El que no medita no puede hallar
paz y sin paz, ¿Cómo puede alguien encontrar felicidad? Hace ya varios años que los sicólogos predijeron que el avance tecnológico y el esfuerzo competitivo derivado de éste, provocaría problemas a la humanidad. Hoy lo estamos viviendo. Basta observar el aumento de las tensiones en las personas y cómo las estadísticas confirman la gran cantidad de medicamentos usados para disminuirlas. Por otra parte, en la actualidad es posible optar a mayores comodidades, pero también tales opciones generan estrés. El progreso cobra su precio y vemos cómo un mayor avance en cualquier campo produce problemas. El sabio Patanjali define la meditación como el medio para disminuir la carga de la mente aliviándola de las impresiones mentales tanto subjetivas como objetivas. Cuando eso se logra se produce un estado de vacío en la mente desconocido para ella misma y que no es inconsciencia, ni sueño profundo, ni un estado hipnótico. El desconectar el computador mental es lo que produce el verdadero descanso en la unidad cuerpo-mente, que podríamos llamar paz interior. El Yoga se ha mantenido vigente en India durante siglos. La tortuga representa la actitud de la mente durante la meditación porque al igual que ella, que repliega sus patas dentro del caparazón, la mente debe recoger sus sentidos e interiorizarse separándose del mundo exterior para vivir una experiencia nueva, la de su mundo interior. Entonces, lo primero es considerar la meditación como una terapia para la mente y no necesariamente tomarla como una práctica espiritual. La ciencia occidental ha investigado la meditación y ha comprobado sus múltiples beneficios, por ejemplo, la meditación estimula el proceso anabólico de reparación del organismo a la vez que inhibe el catabólico que genera desgaste y envejecimiento. La meditación es una de las principales herramientas para
fortalecer el sistema inmunológico por lo que se aconseja como complemento a cualquier terapia, siendo de gran ayuda en el tratamiento de enfermedades como el cáncer y el sida. Cuando Patanjali recopiló el conocimiento que en su época había sobre la meditación lo hizo pensando en quienes meditaban y por eso estableció ocho pasos (ramas, partes –“Angas”), creando así el sistema Raja Yoga. La flor del loto es el símbolo de la meditación. Simboliza la pureza. En sánscrito meditación es “Dhyana”. “Dhyana” significa mirar hacia adentro. Es difícil describirla en palabras, pues son inadecuadas para esta tarea. “Dhyana” es como un sueño profundo, pero diferente. La serenidad del sueño profundo es una consecuencia del olvido inconsciente de la identidad e individualidad propias, mientras que en la meditación la serenidad que se obtiene es totalmente consciente. El que practica es un observador de lo que sucede. El tiempo cronológico o psicológico no existe ni en el sueño profundo ni en la meditación. La clave de la técnica de meditar está en mantener el cerebro como un observador pasivo. “Yama”, “Niyama”, “Asanas” y “Pranayama” preparan el cuerpo y la mente para una meditación exitosa. A través de la meditación uno se libera de la tiranía de los sentidos. La mente nos lleva a la esclavitud o a la libertad. Una mente no entrenada vuela en todas las direcciones. La meditación debe comenzar por el cuerpo. Es el vehículo del Yo que si no es controlado en sus deseos impide la verdadera meditación. Esto lo sabían nuestros antepasados, pero los modernos charlatanes de la espiritualidad ignoran el cuerpo. Ignorar el cuerpo nace de la ignorancia del cuerpo, y por ende, del alma. El cuerpo no puede ser ignorado. Una picada de zancudo, un dolor de estómago,
una nariz con romadizo nos hace llevar nuestra conciencia hacia esos problemas y lo sublime se confunde con lo ridículo. Los Yoga Sutras de Patanjali no empiezan con lo esotérico, sino que con lo mundano: “Elige un lugar libre de insectos, ruidos y malos olores, coloca una estera en el suelo y siéntate sobre ella”. La elección del momento también es importante: antes del amanecer o después de la puesta del sol. La postura del cuerpo es fundamental. La conciencia desde adentro de cada poro de nuestro cuerpo al hacer los diferentes “Asanas” es en sí una meditación. Es como encender millones de ojos espirituales. La mente impregna el cuerpo, pero al mismo tiempo permanece observando; el cuerpo se transforma en mente, pero al mismo tiempo se mantiene extremadamente alerta en su calidad de cuerpo. Así mente y materia se fusionan en el dinamismo de la energía pura, que es activa y no se consume; es creativa sin llegar al cansancio. La meditación no hace que la mente se embote, por el contrario. En meditación la mente está calma, pero afilada como navaja, silenciosa, pero vibrante de energía. Este estado no puede conseguirse sin una postura firme y estable en la que la columna asciende y la mente desciende disolviéndose en la conciencia del corazón, donde mora el verdadero Yo. Todo el cuerpo, lejos de ser ignorado, participa de este despertar espiritual. Una columna recta crea intensidad espiritual de concentración y quema los pensamientos y el rumiar constante sobre el pasado y el futuro, quedándonos en el presente puro y virginal. Las técnicas de Pranayama, al igual que los Asanas, son vehículos de meditación. La meditación en sí es una experiencia subjetiva y muy personal, imposible de representar en palabras.
Conversando con Shri Nisargadatta Maharaj
¿Cuál es el propósito de la meditación? Conocemos el mundo exterior de las sensaciones y acciones, pero sabemos muy poco sobre nuestro mundo interno de pensamientos y sentimientos. El principal propósito de la meditación es llegar a ser conscientes y familiarizarnos con nuestra vida interior, pero el propósito final es alcanzar la fuente de la vida y de la conciencia. La práctica de la meditación afecta profundamente nuestro carácter. Somos esclavos de lo que no conocemos; de lo que conocemos somos maestros. Cualquier debilidad o vicio que tengamos una vez descubiertos y habiendo sido comprendidas sus causas y su forma de operar dentro de nosotros mismos las podemos superar porque las conocemos; lo inconsciente se disuelve cuando lo traemos al consciente. La disolución del inconsciente suelta energía, la mente se siente bien y se tranquiliza. ¿Cómo fortalecer y purificar “Sattva”? “Sattva” siempre es puro y fuerte. Es como el sol. Pudiese aparecer obstruido por nubes o por polvo, pero solo desde el punto de vista del que lo percibe. En consecuencia hay que preocuparse de las causas de las obstrucciones, no del sol. La meditación es una actividad Sáttvica. Elimina por completo “Tamas” (inercia) y “Rajas” (movilidad). “Sattva” puro (armonía pura) es liberarse de la pereza y de la agitación. ¿Para qué sirve “Sattva”? ¿Para qué sirve la verdad, la buena voluntad, la armonía, la belleza? Son un fin en sí mismas. Se manifiestan espontáneamente
y sin esfuerzo alguno cuando las cosas son dejadas a sí mismas, cuando no son interferidas, deseadas, rechazadas o conceptualizadas, sino que son experimentadas con total atención. Esa atención en sí misma es “Sattva”. No utiliza cosas ni personas –las llena. Si no puedo mejorar “Sattva” no me queda más que lidiar con “Tamas” y “Rajas”… ¿Cómo lo hago? Mirando la influencia que tienen en ti y sobre ti. Sé consciente de ellas. Mira sus expresiones en tus pensamientos, palabras y acciones y verás que gradualmente su poder sobre ti comenzará a diluirse y la luz de “Sattva” comenzará a emerger. No es un proceso difícil ni largo. Lo único que necesitas es hacerlo seriamente. La meditación es la muerte de la mente ¿Qué sucede cuando morimos? Es una pregunta que se repite y repite en toda búsqueda espiritual. La respuesta nos pone en contacto con una u otra doctrina religiosa. Crea uno en la reencarnación o la resurrección, en el cielo o en el infierno, en el purgatorio o en pagar deudas Kármicas, la pregunta de qué sucede tras la muerte ocupa un lugar preponderante en cualquier religión. En el rico y complejo mundo de la mitología hindú Shiva representa ese aspecto de la muerte y la destrucción dentro de la “trinidad” que incluye la creación representada por Brahma y la preservación representada por Vishnu. Lo cierto es que lo único seguro en la vida es la muerte. Todo lo demás es incierto. Acerca de la muerte no se puede decir lo mismo. Va a suceder. En el momento mismo en que entramos en la vida, entramos también en la muerte, y nada se puede hacer,
excepto aceptarla y prepararnos para recibirla alegremente. Pero tenemos miedo. Todo miedo tiene que ver con la muerte. Sea cual sea su forma. Si lo piensas verás que tú también tienes miedo a la muerte. La meditación, cuyo propósito es descubrir quiénes somos realmente, nos ayuda a estar preparados. Y ¿Qué se interpone en estar debidamente preparados para recibir alegremente la muerte? –La mente. La meditación entonces tiene todo que ver con la mente o mejor dicho con la muerte de la mente, porque si uno realmente entra en meditación la mente comienza a retirarse, a disolverse. Como la mente sabe que será disuelta se rebela, se opone y nos trata de convencer de que hay muchas cosas urgentes que hacer y que meditar es algo que podemos hacer en cualquier otro momento. Y, ¿Por qué ocurre esto? Porque la mente tiene miedo. Miedo a ser libre. En el libro “El miedo a la libertad” Erich Fromm dice que la libertad produce miedo. Todos queremos ser libres; lo decimos y nos tratamos de convencer de ello, pero en el fondo tenemos miedo a la libertad. La meditación es la libertad más profunda que existe. Uno se libera de la esclavitud interna, de la mente misma. En el momento en que uno no tiene mente no existe la sociedad, la religión, la tradición, el deseo o los apegos de la mente porque todo tiene su morada en ella. No hay pasado ni futuro porque el pasado y el futuro forman parte de la mente, así como la memoria y la imaginación.
Las técnicas de meditación
No hay que confundir las técnicas de meditación con la meditación. Las técnicas son herramientas y las herramientas fueron hechas para ser usadas, no para teorizar sobre ellas. La meditación es el resultado, es lo que uno puede conseguir si usa realmente las herramientas. Las herramientas, sin embargo, hay que aprender a usarlas. Si uno se obsesiona, si tiene expectativas,
estas mismas expectativas se convierten en una barrera. Por eso las técnicas de meditación deben ser usadas con un esfuerzo pequeñito, un esfuerzo sin esfuerzo, o como se dice en Zen – hacer como si uno no estuviera haciendo-, entonces será mucho más fácil. Las técnicas de meditación tienen por objeto centrar la mente en el momento presente, desarrollar la atención. La mente no es otra cosa que una máquina de desear. Siempre está buscando algo, pidiendo algo. El objeto siempre está en el futuro o en el pasado; a la mente no le interesa en absoluto el presente. En el presente no tiene espacio para moverse. Hay muchas técnicas que utilizan la respiración como vehículo para centrar la mente en el presente. ¿Por qué? -Porque respiramos continuamente, sin interrupción alguna desde que nacemos hasta que morimos. Entre estos dos momentos todo cambia; lo único que permanece constante es la respiración. El niño se convertirá en joven; el joven envejecerá, se enfermará, su cuerpo cambiará. Será feliz o desdichado, pero pase lo que pase, entre el nacimiento y la muerte tendrá que respirar. La respiración es algo que sucede independientemente de ti. Tú no eres necesario para respirar. Profundamente dormido o en coma seguirás respirando. Uno no puede vivir sin respirar por lo que vida y respiración son palabras sinónimas. Cuando se habla de respiración necesariamente hay que mencionar la palabra “Prana” pues significa vitalidad. Es la fuerza que nos mantiene vivos, respirando. La respiración sucede en tu cuerpo. Si la respiración se detiene dejas de estar en el cuerpo y por lo tanto en el mundo y entras en alguna dimensión desconocida. Cuando trabajas con la respiración aún cuando la instrucción del profesor o la que te das a ti mismo sea, “continúa respirando
normalmente”, tu respiración naturalmente se irá haciendo cada vez más lenta, más profunda. Es inevitable y ocurre porque llevamos nuestra conciencia a la acción de respirar. No es coincidencia entonces de que el simple hecho de observar nuestra propia respiración nos tranquilice. Básicamente el trabajo presentado en este libro es el trabajo de Vyn Bailey. Su trabajo es desconocido en nuestro medio y aunque Vyn ya pasó a mejor vida no quiero que su obra quede relegada al olvido. Yo le estoy profundamente agradecido pues después de leer y releer muchas veces su libro “Patanjali´s Meditation Yoga” por primera vez entendí lo que es la meditación y cuál es su técnica. Puedo decir que este libro literalmente me cambió la vida pues no concibo un día sin que me siente a meditar. ¡Es increíble lo bien que esto me hace! Mi deseo es compartir estas enseñanzas con alumnos y profesores y con todas las personas de habla hispana a la que el destino le tenga reservada la suerte de tener en sus manos este precioso libro. ¡Una gran oportunidad de acceder de una forma simple y sin pretensiones a la monumental obra de Patanjali!
Beneficios de la Meditacion
“Aunque muchas veces la gente consigue aliviar sus dolencias con médicos convencionales, a los pocos meses o años, vuelven a aparecer. ¿Por qué? – Porque los modelos de pensamiento que crearon la enfermedad no han sido tratados. No basta solamente con ocuparse de los síntomas de una enfermedad. Hay que encontrar y eliminar la raíz del problema para evitar recurrencias. Es aquí donde la meditación resulta de gran utilidad. Si una persona puede ahondar en su naturaleza espiritual lo suficiente como para entender qué provocó la enfermedad y luego tener el valor necesario para librarse de los patrones de pensamiento que provocaron la enfermedad, habrá hecho un giro hacia una vida más dichosa”.
Gene Egidio
- Sus efectos se reflejan no sólo en el plano emocional,
mental y espiritual, sino que también en el físico.
- Mejora los procesos autos curativos.
- Es ideal para disminuir la ansiedad, el nerviosismo y el
estrés y es de gran ayuda cuando se está enfermo. Proporciona relajación física, mental y emocional.
- Estudios científicos han demostrado que media hora o más
de meditación puede bajar la respiración a 20 %, e incluso a 50 % de su ritmo normal; el pulso a 50 o 60 % y la presión sistólica de la sangre de 5 a 15 mm.
- Reduce en consecuencia el consumo de oxígeno y la
producción de dióxido de carbono.
- Mejora la calidad del sueño e induce a niveles de
descanso más profundos.
- Purifica la mente.
- Reduce la constricción de los vasos sanguíneos lo que
intensifica la circulación y disminuye la presión sanguínea. Disminuye la concentración de lactato en la sangre cuya presencia se asocia con estados de ansiedad y tensión. Equilibra la actividad del sistema nervioso. Nos prepara para enfrentar mejor las situaciones que crean estrés y los desordenes sicosomáticos.
- Aumenta la atención y concentración.
- Incrementa la actividad del hemisferio derecho del
cerebro, responsable de la orientación en el espacio, creatividad e intuición.
- Fortalece el sistema inmunológico aumentando las
defensas del organismo. Disminuye la frecuencia de las ondas cerebrales y uno entra en un ritmo Alfa. El estado Alfa es una condición que se adquiere cuando el cerebro emite una mayor frecuencia de ondas cerebrales llamadas “Alfa”. Este ritmo Alfa se presenta normalmente cuando una persona no recibe excitaciones externas que le bloqueen dicho ritmo (sincronicidad). Habitualmente, en sus actividades diarias, una persona entra en un ritmo acelerado y desordenado (asincronía) conocido como “Beta”. En otras palabras, podríamos decir que al entrar en alfa volvemos al estado de gran receptividad que tiene un niño de 4 a 6 años de edad. Ellos funcionan principalmente en este ritmo y por eso es que todas las cosas les son novedosas y las captan fácil y rápidamente. El estado Alfa es una situación en que se produce gran relajación síquica, emocional y física; alegría interior; actitud mental positiva y mayor emisión de ondas cerebrales Alfa.
- Encamina hacia el auto conocimiento y el descubrimiento
del verdadero Yo.
Patanjali
“Si tu mente se siente contenta, estarás contento en cualquier lugar. La mente es intrínsecamente tranquila. La ansiedad y la confusión no son parte de ella. La mente no es como el cuerpo que tienes que moverlo para ejercitarlo; ¡la mente se ejercita aquietándola!”
Ajahn Chah
Patanjali es considerado como el padre del Yoga pues recopiló y sistematizó las enseñanzas que surgieron de la experiencia y sabiduría de muchos sabios anteriores a él. Su recopilación, los Yoga Sutras, dieron origen a lo que hoy se llama “Yoga clásico” o “Raja Yoga” (Yoga real), aún cuando no hay ninguna evidencia de que él haya utilizado ese término. Se refiere en cambio a “Ashtanga”, o el “Yoga de ocho miembros”. Pero su sistema también podría haber sido llamado “Yoga-meditación” a juzgar por el primer Sutra del primer capítulo que dice: “Yoga es suspender las fluctuaciones de la mente”. (Yoga Chitta Vrtti Nirodhaha). La palabra Patanjali viene de “Pata” “caer”, en referencia a su descenso y “Anjali”, que significa “manos en posición de oración”. Generalmente se le representa en estado de trance. Tiene cuatro manos, dos juntas frente al pecho en el tradicional saludo hindú “Namaskar” llamado también “Anjali Mudra”, como saludando a quienes se acercan buscando el Yoga y sus verdades. Las otras dos están levantadas: una sostiene “Shanka”, una concha que representa la energía del sonido que sirve para llamar a los estudiantes para que vengan a practicar y al mismo tiempo anuncia el fin del mundo como lo conocemos hasta ahora. La otra mano sostiene un “Chakra” o disco que simboliza la rueda del tiempo y está asociado a las leyes de causa y efecto. Se dice que vivió 200 a 300 años a. de C. posiblemente incluso un poco más tarde, pero demasiado temprano para que nosotros nos formemos una imagen de cómo era. Como poco se sabe sobre su vida muchos son los mitos y leyendas que circulan sobre él. Uno de ellos es el que dice que Adisesa bajó del cielo y encarnó en el vientre de una mujer estéril. Patanjali sería la
encarnación de Adisesa, la serpiente sobre la que descansa Vishnu que estaba sentado sobre ella, incluso antes de la creación del mundo. Por eso, en algunas de sus representaciones Patanjali aparece mitad humano y mitad serpiente, emergiendo su torso de una poderosa serpiente enrollada que despierta en el momento de la creación.
Patanjali
De hecho, lo poco que se sabe sobre Patanjali surge de los innumerables estudios que se han hecho sobre los Yoga Sutras. De estos estudios se desprende que era un profesor con un intelecto cristalino, un genio para expresar sus pensamientos usando la menor cantidad de palabras posibles. No hay duda que su genio reunió muchos puntos de vista de la filosofía del Yoga, que en algunos casos se remonta a los Vedas y Upanishads. Lo que era oscuro lo aclaró y lo que era abstracto lo hizo práctico inspirando de este modo una larga fila de profesores y practicantes hasta nuestros días. Con algunos de sus traductores aparece como un técnico genial, un tanto seco en su exposición filosófica, mientras que con otros se muestra empático y de buen humor. Nadie duda en todo caso, que su resumen práctico de la esencia del Yoga sienta las bases de esta ciencia de la unión de la conciencia: Yoga.
Se dice que Patanjali escribió los Yoga Sutras
específicamente para aquellos discípulos suyos destinados a ser profesores. Cada Sutra puede ser entendido como el título de una lección sobre el tema a tratar, de acuerdo al conocimiento y necesidades de sus alumnos. Patanjali fue un hindú devoto, con formación filosófica en el sistema “Samkhya”, muy popular en esa época. Este sistema explicaba la realidad en términos de dos principios eternos: “Purusha”, espíritu, conciencia pura y “Prakrti”, la materia o naturaleza, que todo lo contiene. Estos dos aspectos se combinan de diversas formas y en diferentes proporciones para producir todo lo que existe: tierra, aire, cielo y todo lo que estos elementos contienen –minerales, vegetales, animales y humanos. En este
sistema pareciera que no hubiese un lugar para Dios, pero a Patanjali se le da crédito por corregir esta omisión. Introduce la idea de “Ishwara”, o Señor, al que describe como el Ser Supremo, jamás dividido por el tiempo y jamás tocado por las aflicciones y caprichos de nuestra existencia humana; omnisapiente y fuente del conocimiento concedida a los humanos, maestro de todos los antiguos profetas y sabios. Este concepto es extraordinariamente compatible con el concepto judío “Yaweh”, el dios cristiano y el Alá mahometano. Además de su trabajo principal, los Yoga Sutras, también escribió sobre Ayurveda y gramática. Estos tres temas contribuyen al desarrollo del hombre. Yoga y Ayurveda son ciencias de liberación “Moksha Sastras”. La gramática es necesaria para entender el lenguaje sin ambigüedades y para tener una comunicación sana. Es un vehículo para cultivar las áreas sutiles de la mente. Es precisamente este dominio del lenguaje lo que hizo que este Yogui iluminado pudiese comprimir toda la filosofía del Yoga en sólo 195 Sutras o aforismos. El torbellino de teorías y opiniones que existían, en directo conflicto con las suyas, lo dejó serenamente impávido. No atacó a ninguno de sus oponentes ni mostró animosidad hacia sus críticos. Su único objetivo era descubrir la verdad y compartir esa verdad. Mientras más leemos sus palabras, más fuerte emerge la imagen del perfecto erudito: tradicional en sus simpatías, preciso y metódico en su pensamiento, reverente en su concepto de lo divino, experimentado en su práctica de Yoga y devoto en el ejercicio de esa meditación que lo condujo a la iluminación y a la liberación, que es también nuestra meta. Los registros históricos relacionados con el trabajo de Pantanjali dejan un espacio de unos cuantos cientos de años. Pero
en algún momento entre el año 650 A.de C. y el año 850 D. de C. aparece un comentario sobre los Yoga Sutras escrito por Veda- Vyasa, llamado simplemente, “Yoga-Bhashya”. Varios comentarios sobre otros trabajos famosos son atribuidos a Vyasa, de lo que se desprende que debe haber sido un escritor y no un profesor de Yoga. Sin embargo, su trabajo es el más antiguo y el más importante que nos ha llegado sobre Patanjali y sus observaciones son muy valiosas. Otra persona que contribuyó a nuestro conocimiento sobre Patanjali es Vachaspati Mishra, un brillante académico que vivió con posterioridad al año 800 D. de C. Mishra escribió comentarios sobre los sistemas Samkhya, Vedanta, Yoga y filosofía. Podemos considerar su trabajo como explicaciones sobre el trabajo de Vyasa. Ciertamente podemos beneficiarnos de sus observaciones y comentarios para profundizar nuestra percepción de los antiguos sistemas, y por lo tanto, de Patanjali y su trabajo. Aún cuando jamás se ha encontrado algún registro sobre él, o sobre su escuela, podemos decir con cierta certeza que Patanjali fue un profesor de Yoga. Más de 2.000 años después de haber escrito los Yoga Sutras, se lo considera todavía como la referencia clásica sobre Yoga. Más aún: Es traducido, publicado y comentado hasta nuestros días. Adicionalmente, los Yoga Sutras siguen siendo el texto básico usado en todas las escuelas de Yoga de la India, y ahora también es enseñado en occidente. Su sistema es considerado como el epítome de la Filosofía Clásica de Yoga y representa una de las seis principales filosofías de la India. Patanjali sienta las bases de la psicología de Yoga: la transformación de una mente limitada, aletargada e ignorante en una poderosa fuerza creativa para el desarrollo integral del ser humano.
Los Yoga Sutras describen experiencias que son universales, pero que deben ser descubiertas y redescubiertas por cada uno de nosotros. Los Sutras tienen la cualidad de ser fáciles de memorizar y por lo tanto de ser trasmitidos oralmente. Como son tan concisos tienen que ser “desempaquetados” por cada practicante usando su propia experiencia.
Los cuatro Padas
Los 195 Sutras o aforismos de Patanjali están divididos en cuatro capítulos o “Padas”, palabra que traducida literalmente significa “parte de un libro”. Son:
- Samadhi Pada (sobre la contemplación) 2. Sadhana
Pada (sobre la práctica) 3. Vibhuti Pada (sobre los poderes) 4. Kaivalya Pada (sobre la liberación) Brevemente explicaré cada uno de estos “Padas”: 1.
Samadhi Pada
En este capítulo Patanjali define la palabra “Yoga” y los movimientos de la mente, “Chitta Vrtti”. “Samadhi” es la última etapa del Óctuple Sendero del Yoga. “Samadhi” es ver el alma en su cara, un estado de éxtasis en el que se disuelven todas las divisiones entre cuerpo, mente y espíritu. “Samadhi” es descubrir la fuente de la conciencia. Patanjali le dedica a este capítulo 51 Sutras para describir toda la teoría y la filosofía del yoga.
- Sadhana Pada
En este segundo capítulo Patanjali habla de Kriya Yoga, el esfuerzo dinámico que ha de realizar el aspirante o “Sadhaka”. Describe las cualidades necesarias para cambiar gradual y efectivamente de un estado de distracción a un estado de atención. Explica también porqué esas cualidades son importantes y en qué consiste la práctica. En la primera parte de este capítulo Patanjali investiga las causas del sufrimiento y en la segunda describe las prácticas de Raja Yoga y el Óctuple Sendero: Yama,
Niyama, Asana, Pranayama, Pratyahara, Dharana, Dhyana y
Samadhi. Patanjali dedica 55 Sutras a este capítulo.
- Vibhuti Pada
En este capítulo Patanjali habla sobre los poderes del Yoga. En la primera parte de este capítulo describe las prácticas internas que conducen a “Samadhi” y en la segunda describe los “Siddhis” o poderes sobrenaturales que se pueden conseguir con la práctica. Le advierte al aspirante que ignore las tentaciones y que siga por el camino espiritual. “Vibhuti” significa “poder divino”. Patanjali dedica 55 Sutras a este capítulo.
- Kaivalya Pada
En este capítulo Patanjali hace la distinción entre “Kaivalya” y” Samadhi”. Habla de la filosofía y metafísica del Yoga y de la naturaleza de la mente y de la conciencia. El objetivo final es la liberación, la emancipación del espíritu. Patanjali dedica 34 Sutras a este capítulo.
Abhyasa Mantra En el método Iyengar al iniciar
una práctica de Asanas siempre se recita el “Abhyasa Mantra”, una invocación a Patanjali. Agradecemos mediante este Mantra a Patanjali y a todos los maestros que gracias a su constante preocupación por otros seres humanos lograron preservar y trasmitir el Yoga, este antiguo sistema de crecimiento y auto realización personal. “Abhyasa” significa “práctica”. Si uno comienza la práctica con una sensación de gratitud, la mente tiende a despejarse y calmarse. Esto trae como consecuencia una mejor concentración en la ejecución de las posturas. Para algunos la idea de recitar una invocación en un idioma extraño, sin saber lo que se está diciendo, puede prestarse
para malos entendidos. Yoga no es una religión, aún cuando se desarrolló en India a partir del hinduismo. Al iniciar la práctica juntamos las palmas frente al corazón con la cabeza ligeramente inclinada para indicar que la mente se rinde ante el corazón. El gesto de juntar las manos frente al pecho simboliza la unión de los órganos de acción en el mundo (las manos), con el corazón y la mente. Simboliza también la unión de la conciencia individual con la conciencia universal.
Om
Yoguena Chittasia Padena Waachaam
Malaam Shariiryasia Cha Waidakena
Yopaakarottam Pravaram Muniinam
Patanjalim Pranjalirana Tosmi
Abaahuu Purushaakaaram
Shankachakrasidarinam
Sahastra Shirasam Swetam
Pranamaami Patanjalim
Hari Om
Om
“Al más noble de los sabios que creó el Yoga para la serenidad mental, la gramática para la pureza de la expresión, y la medicina para la curación del cuerpo. ¡Te saludo Oh Patanjali! Tu tronco tiene forma humana; tus brazos sostienen una caracola y un disco y estás coronado por una cobra de mil cabezas. ¡Oh encarnación de Adishesha!
Hari Om”
La Flor de 8 petalos
Yoga es uno de los seis sistemas ortodoxos del hinduismo, trasmitido en forma de “Darshana” por el sabio Patanjali en sus Yoga Sutras posiblemente alrededor del segundo o tercer siglo antes de Cristo. “Darshana” se podría traducir como la ciencia del conocimiento o filosofía. Literalmente es “manera de ver”, o más específicamente, “ver dentro”. Cuando se habla de “Darshana” normalmente es para referirse a los seis sistemas clásicos del pensamiento hindú, es decir, Vedanta, Mimamsa, Samkya, Vaisesika, Nyaya y Yoga. Los 195 Sutras de Patanjali sientan las bases de todas las formas de Yoga. Sin embargo, es necesario precisar que si uno estudia detenidamente las formas de Yoga que existen hoy, es posible encontrar que algunas de ellas contienen elementos de uno o varios de los seis sistemas filosóficos del hinduismo ortodoxo. Por ejemplo, la meditación de los Siddhi Yoguis está más influenciada por el sistema Vedanta que por Yoga. Los seis sistemas están desarrollados de la misma manera, en la forma de Sutras y algunos de ellos cubren temas tratados por los otros. El Yoga difiere de los otros sistemas en el sentido de que no es metafísico. Los Sutras de Patanjali no son teorías para ser discutidas: contienen la esencia de lo que ya estaba establecido como una disciplina de conducta ética, patrones conocidos por todos a través de los Upanishads y el Bhagavad Guita. “Sutra” es una palabra sánscrita que significa “sarta” o hilo para hacer por ejemplo, un collar. Con el tiempo esta palabra llegó a significar una sola cuenta en una sarta. Es lo que llamaríamos “una perla de sabiduría”, y ésa es exactamente la idea: sólo unas cuantas palabras, una frase corta que expresa
una joya de idea. Normalmente se traduce “Sutra” como aforismo, un concepto profundo encapsulado en frases concisas para que puedan ser memorizadas fácilmente. Este estilo literario fue usado en India por cientos de años. Otro ejemplo de este estilo se encuentra en el “Kama-Sutra”. Lo compacto de cada aforismo inevitablemente hace que estén abiertos a la interpretación, razón por la cual es fácil entender porqué el período que vio nacer los Sutras fue seguido por otro largo período de comentarios y análisis. Los Sutras sin los comentarios son difíciles de comprender al ser tan concisos y tan llenos de significado. Representan también la cristalización de las observaciones de muchas generaciones de pensadores. No existe por lo tanto una fórmula para descifrarlos con exactitud. Para hacer las cosas más complicadas todavía, hay referencias cruzadas entre los seis “Darshanas” que se desarrollaron más o menos al mismo tiempo. La aceptación de los Vedas como la fuente de los seis sistemas refuerza la consistencia de numerosos temas. Patanjali llamó a su “Darshana” “el camino de los ocho caminos” o Ashtanga Yoga. Algunas personas lo definen también como “Raja Yoga”. Estos ocho caminos o principios nos conducen hacia el perfecto Yoga, hacia la unión con el espíritu universal, o “Purusha”. En ruta por este camino el Yogui puede conseguir una visión más amplia y completa de la vida, trascender la realidad y encontrar finalmente un estado de iluminación. Ashtanga Yoga: Ashtau, “ocho”; Anga, “miembro”o “parte”, como los miembros o partes del cuerpo. Es incorrecto a juicio de numerosos expertos en los Yoga Sutras de Patanjali hablar de “etapas”, “pasos” o “peldaños” en el camino del Yoga, porque esto significaría que uno debe dominar un “Anga” antes de
intentar el siguiente. Los ocho miembros, como los miembros de un árbol, o los pétalos de una flor como me gusta visualizarlos, están orgánica-mente unidos entre sí, y dependen uno del otro. Estos ocho pétalos constituyen la base física, mental y moral del Yoga. El capítulo 2, Sutra 29, nos dice que los ocho “Angas” son: YAMA, NIYAMA, ASANA, PRANAYAMA, PRATYAHARA,
DHARANA, DHYANA y SAMADHI
La práctica paralela y conjunta de estos ocho pétalos conduce al practicante hacia el estado de Yoga, que es el estado de unión entre cuerpo, mente y alma. En la segunda parte (Meditación), volveremos sobre esto.
YAMA
Normalmente se traduce Yama como principios morales. Aquí ofrecemos otra traducción o interpretación: “Conjunto de actitudes que desarrolla el practicante para armonizar su vida en relación a la sociedad, o dicho de otro modo, actitudes que debiera evitar: violencia, engaño, codicia, sexo indiscriminado y
egoísmo”. En sánscrito, estas actitudes son: Ahimsa, Satya, Ashteya, Brahmacharya y Aparigraha.
NIYAMA
Es el conjunto de actitudes que desarrolla el practicante para armonizar su mundo interno, o dicho de otro modo, lo que debe observar: limpieza, contentamiento, auto-disciplina, estudio personal y devoción a dios. En sánscrito, estas actitudes son: Shaucha, Santosha, Tapas, Swadhyaya y Ishwarapranidhana.
YAMA Y NIYAMA
Tanto lo que hay que evitar como lo que hay que observar, Yama y Niyama, deben ser practicados en tres niveles: físico, verbal y mental, pues se refieren al estilo de vida del meditador; nos muestran cómo vivir una vida que nos hará más fácil meditar. Concentrándonos en estas dos primeras ramas del árbol del Yoga, sentiremos el beneficio no sólo en nuestra vida diaria, sino también cuando nos sentamos a meditar, y por supuesto también en la práctica de Hatha Yoga. De no ser así, las posturas no serían más que otra forma de hacer ejercicios físicos, y como practicantes, perderíamos la oportunidad de cosechar los frutos del árbol del Yoga.
ASANA
La palabra que emplea Patanjali cuando habla de “postura”, es “Asana”. El verbo As, en sánscrito significa sentarse, de manera que el significado original de “Asana” es sentarse. Cuando Hatha Yoga fue desarrollado, la palabra comenzó también a ser usada para todas las posturas corporales. Pero para Patanjali, “Asana” es la postura sentado, de las cuales hay varias clásicas, siendo la más conocida la del loto. Patanjali describe las dos características que debe tener la postura para
meditar: debe ser “Sthira” (sin movimiento) durante todo el período de la meditación y “Sukha” (confortable). Para el Hatha Yoga, la palabra “Asana” significa todas las posibilidades en que el cuerpo puede ser puesto a fin de conseguir efectos y beneficios específicos, tanto físicos como mentales. Un cuerpo flexible, fuerte y equilibrado puede permanecer durante bastante tiempo confortablemente inmóvil durante la meditación, el propósito final del Yoga. En otras palabras las “Asanas”, son un vehículo, un elemento tan importante como “Yama” y “Niyama” para ir adentrándonos en los misterios de la mente. La práctica de “Asana” ha sido cuidadosamente pensada para poder tomar contacto con cada nervio, órgano, glándula y músculo del cuerpo, estirándolos y fortaleciéndolos. También para activar los canales energéticos que recorren nuestro cuerpo físico y el cuerpo sutil.
PRANAYAMA
A primera vista se podría pensar que “Pranayama”, que tiene que ver con el control de la respiración, es una función netamente física, porque el Hatha Yoga se basa en ejercicios físicos. Sin embargo, hay algo único en la respiración y en el acto de respirar conscientemente: transforma una práctica física en un trabajo espiritual. La respiración está tan íntimamente ligada con la conciencia que es difícil separarlas: Cuando la primera respiración anima los pulmones de un recién nacido comienza en ese momento su vida y aparece la conciencia; y con la cesación de la respiración al momento de la muerte la conciencia desaparece. Sin la respiración no puede funcionar la mente ni los sentidos. La respiración es el Señor del Cuerpo, y por esta razón se dice que Brahma toma en el cuerpo la forma de la respiración.
La persona que practica Raja Yoga, por lo tanto, debe preocuparse de cultivar la respiración junto con la conciencia. Cuando esto sucede, “Pranayama” se transforma en una práctica de Raja Yoga, a pesar de que es un ejercicio físico. Es en este punto donde Hatha y Raja Yoga se juntan. “Pranayama”, la respiración consciente, calma la mente y se usa para adentrarse en sus misterios. “Prana”, en sánscrito no solo significa respiración, sino que también aire, fuerza vital y energía cósmica. Yoga, en consecuencia, no distingue entre la respiración del individuo y la energía pulsante del cosmos. Incluso nuestro idioma une también el concepto de respiración con el misterio de la condición humana: la palabra “inspiración” es sinónimo de “inhalación”. “Ayama”, significa control. A Kausthub Desikachar, nieto de Krishnamacharya le gusta definir “Prana” como “la expresión de la conciencia”. Es la expresión de la conciencia del mismo modo que la luz del sol es la expresión del sol: La luz solar entra a todas partes, aún cuando no sea en forma directa; el “Prana” llega a todas las partes del cuerpo a las que dirigimos nuestra conciencia. Según el Yoga, parálisis de algún miembro o parte del cuerpo, es la ausencia de “Prana” en ese miembro o parte del cuerpo. Los antiguos Yoguis comprendieron hace mucho tiempo el rol de la respiración para enfocar y concentrar la mente. “Pranayama” por lo tanto fue desarrollado específicamente para controlar la mente. Nuestra respiración está íntimamente ligada con nuestro estado de ánimo. Se acorta cuando tenemos miedo; se desplaza hacia la parte superior del pecho cuando estamos estresados; es irregular cuando estamos ansiosos; es suave y armónica cuando estamos tranquilos y relajados y parece desaparecer por completo
cuando estamos concentrados totalmente en alguna tarea de nuestro agrado. A través de la práctica de “Asanas”, los estudiantes gradualmente comienzan a entender la dinámica de la respiración. Por ejemplo, aprenden a igualar la duración de la inhalación con la de la exhalación; a sincronizar el movimiento con la respiración. Esto requiere de una atención y concentración constante en el flujo de la respiración, que nos prepara para comprender mejor las otras ramas de este árbol del Yoga: Pratyahara, Dharana y Dhyana. Las técnicas utilizadas en “Pranayama” son numerosas, y como su propósito es dirigir la energía a través de los canales energéticos, deben ir siendo practicadas a medida que el cuerpo se va fortaleciendo mediante la práctica de “Asanas”. Los beneficios del “Pranayama” son muchos, pero su práctica es bastante compleja y puede incluso resultar peligrosa si no se aprende con un profesor experimentado.
PRATYAHARA
La traducción que encuentro más apropiada es “interiorización de los sentidos”. En la práctica de las “Asanas” y “Pranayama” uno siempre debe estar totalmente consciente de las sensaciones y las señales que envía el cuerpo. Es bastante común que durante la práctica la mente se desvíe a objetos o asuntos que perfectamente podrían esperar, como por ejemplo no olvidarse de comprar más tarde flores, o de llamar por teléfono a alguien, o irse a alguna molestia en el cuerpo. No se trata de cerrarle la puerta a los pensamientos, ideas o imágenes, que se originan en los sentidos, sino de estar conscientes de su presencia y permitir que desaparezcan tan rápido como aparecieron.
Naturalmente la práctica de “Asanas” y “Pranayama” conduce a una desconexión progresiva de los estímulos exteriores.
DHARANA
La palabra que Patanjali emplea para concentración es “Dharana”. En la práctica de “Asanas”, cuando logramos verdaderamente concentrarnos, nuestra mente permanece enfocada exclusivamente en la inhalación y exhalación. La mente se fija sólo en la respiración excluyendo todo lo demás.
DHYANA
“Dhyana” significa meditación. Nada tiene que ver con el sentido de reflexión intelectual con que identificamos esta palabra en occidente. Surge al mantener el flujo continuo de la atención sobre el objeto de nuestra concentración. Es un proceso que no puede ser forzado; sólo se puede preparar el terreno para que se manifieste. “Dhyana” es la etapa anterior al estado de contemplación.
SAMADHI
“Samadhi” es el estado de contemplación. No existen palabras para describir adecuadamente este estado. Significa mucho más que un estado de súper conciencia. Es poner todo en armonía en la unidad de nuestro ser. La desarmonía entre nuestros apetitos corporales, nuestras aspiraciones mentales y nuestros deseos espirituales es la causa de muchas enfermedades. En “Samadhi” el Yogui se libera y trasciende todas las dualidades: Es el fruto del árbol del Yoga.
La Meditacion segun los
Yoga Sutras de Patanjali
“Me aproximaba a los sesenta años. En ese momento no conocía a ninguna persona que supiera algo sobre Yoga. Sólo sabía que Yoga tenía que ver con estar sentado. Fui a una librería para ver si encontraba algún manual. Encontré un libro de Ernest Wood, que ofrecía seis diferentes formas de sentarse y unos cuantos ejercicios respiratorios. En otra librería encontré otro libro, “Yoga Cristiano” de Abbe Deschanet. Me mostró que el verdadero Yoga, como se practicaba originalmente, no representaba amenaza alguna contra mis creencias cristianas o cualquier otra creencia. Cuando la práctica de Yoga me quitó las migrañas y curó mi insomnio, descubrí que además de la parte física, el Yoga también trabaja sobre el nivel mental y espiritual. Existe la gimnasia mental y existen las técnicas de meditación. La meditación me interesó profundamente, pero me di cuenta cuán difícil era encontrar un instructor”. Con estas palabras Vyn Bailey, sacerdote católico y discípulo directo de Swami Dayananda Saraswati que falleció en Australia en 2005 a la edad de 91 años, comienza su libro “Patanjali´s Meditation Yoga” Este libro está basado en el trabajo de Vyn Bailey, mi comentarista favorito de los Yoga Sutras. El eligió sólo 59 de los 195 Sutras para presentar lo que él cree es la esencia de la meditación según Patanjali. Los iremos analizando en su orden original. Esta lógica secuencia y su enumeración es obra de Patanjali. Debido a que se han elegido sólo ciertos Sutras de cada uno de los cuatro capítulos que conforman el trabajo del
sabio, encontrarás que hay saltos en la enumeración de los Sutras. Pero, al tener a mano la enumeración de los Sutras de acuerdo al texto original será posible comparar la traducción de Vyn Bailey con otras de otros comentaristas. Cada Sutra aparecerá en sus letras en sánscrito. Luego el mismo Sutra en letras normales. La primera traducción es la de Vyn Bailey, enseguida, la de B.K.S. Iyengar, luego la de T.K.V. Desikachar y por último la interpretación personal de mi amigo Alberto Villoldo. La característica principal de un Sutra es su absoluta economía de palabras. Ni una sola palabra innecesaria ha sido utilizada. Al usar los “Sutras”, o aforismos (afirmación concisa de un principio científico, según el diccionario) Patanjali empleó un estilo literario que fue muy popular por cientos de años en la India. Una de las principales ventajas que tenía este estilo era facilitar su memorización. Pero, la principal desventaja de escribir en Sutras, es que un aforismo puede tener dos o más interpretaciones posibles. Por este motivo, una mera traducción palabra por palabra del aforismo, no siempre es suficiente para entender totalmente su significado. La primera parte de este trabajo -“Yoga”-, presenta una visión global del Yoga según Patanjali, y está dividida en dos secciones. En la primera, “La esencia del Yoga”, el contenido te parecerá un tanto teórico: qué debiéramos saber sobre Yoga, su necesidad y sus objetivos. La segunda sección, “La práctica de Yoga” es, como lo indica su nombre, más práctica. Se refiere a cómo practicar Yoga y lo que debiéramos saber. La segunda parte de este trabajo “Meditación” cambia el énfasis hacia la meditación misma, y nuevamente está dividida en dos secciones. La primera, “Un estilo de vida conducente a la
meditación”, presenta la manera de vivir que nos permitirá meditar con éxito. La segunda sección, “La técnica de meditación”, explica cómo meditar enfocándonos en lograr el estado en el que cada movimiento de la mente es suspendido o inmovilizado. Según Vyn Bailey con el tiempo, y con práctica, esto nos llevará a la meta última de unión, libertad e independencia. Sin duda, algunas personas no querrán perder el tiempo y desearán ir directamente a la “Técnica de Meditación”. No hay nada malo en esto. Pero, si no resulta, el estudio de las secciones mencionadas nos dará una buena pista.
Primera Parte: Yoga
“El buscador es aquél que está en busca de sí mismo. Deja todas las preguntas de lado, excepto una: ¿Quién soy yo? Después de todo, de lo único que estás seguro es que eres. El ´Yo soy´ es una certeza. El ´Yo soy esto´ no lo es. Esfuérzate en encontrar quién eres realmente. Para saber quién eres, primero tienes que investigar y saber qué no eres. Descubre todo lo que no eres -cuerpo, sentimientos, pensamientos, tiempo, espacio, esto y aquello-nada, concreto o abstracto, que percibas que pudiese ser tú. El mero acto de percibir te muestra que no eres lo que percibes. Mientras más claramente entiendas en el nivel de la mente, te puedes describir a ti mismo solo en términos negativos; mientras más rápidamente llegues al final de tu búsqueda te darás cuenta de que eres un Ser ilimitado”.
Shri Nisargadatta Maharaj
Seccion 1: La esencia del yoga, samadhi pada “La meditación es para todos; Patanjali es para todos”.
Vyn Bailey
La esencia del Yoga es expuesta por Patanjali como Capítulo
- A este capítulo le dio el nombre de SAMADHI PADA o el
Capítulo sobre la Contemplación. “Samadhi” -contemplación-, básicamente significa “juntar”. La idea de unidad impregna todos los significados posibles de la palabra Yoga. Es el concepto de juntar, de unir en armonía en nuestro Ser el cuerpo, la mente y el espíritu. Todos los tratados en sánscrito comienzan dando una visión general del tema a tratar. Es así como Patanjali comienza sus Yoga Sutras con una visión global de su sistema de meditación o Raja Yoga. Comienza con su principio fundamental: “Yoga es suspender los movimientos de la mente”. Continúa enumerando los tipos de movimientos a los que hace referencia en su famoso enunciado, indicando los medios por los cuales la quietud mental puede ser alcanzada: práctica y desapego. Patanjali escribió 51 Sutras para este primer capítulo. Vyn Bailey seleccionó los primeros 16.
Atha Yoga Anushasanam “Ahora, instrucción
sobre Yoga”
(Vyn Bailey)
“Ahora, la disciplina de Yoga será explicada en detalle. Paso a paso, en el orden correcto y bajo correcta guía, de modo que el aspirante pueda beber el néctar del Yoga”.
(B.K.S. Iyengar)
“Aquí comienza la enseñanza del Yoga que ejerce autoridad” (T.K.V. Desikachar) “Las enseñanzas sobre Yoga comienza ahora” (Alberto Villoldo) Yerran quienes consideran que el Yoga es una simple colección de ejercicios físicos para obtener una buena salud física y mental. No existe mayor diferencia entre la “unión” (traducción más simplista de la palabra Yoga) y “religión”, desde el punto de vista etimológico. En latín re- ligare significa “volver a unir”. Esencialmente entonces no existiría mucha diferencia entre una persona religiosa y un aficionado al Yoga. Yoga ciertamente significa unión, pero también significa otras cosas. Como todos los sustantivos en sánscrito, la palabra Yoga deriva de un verboraíz. En este caso, el verbo es Yuj, puede significar conectar o concentrar. Hace más de mil cien años atrás,
Vachaspati al comentar los Yoga Sutras de Patanjali reconoció ambos significados, pero enfatizó el de “concentración”. En la traducción de Vyn Bailey, le da la razón a Vachaspati, pues de todos los posibles significados de Yuj, el primero que aparece es meditar, centrar los propios pensamientos, concentrarse y meditar profundamente. Luego aparecen los otros significados, tales como unir, juntar y conectar. La instrucción, (Anushasan) de Patanjali es sistemática, ordenada y lógica. La palabra “Atha” ha sido fuente inagotable de discusiones entre los expertos en los Sutras. Puede servir para presentar un tema nuevo, o bien ser la continuación de un tema que ya se estaba tratando, como es el caso de este Sutra, “Ahora que entendemos de lo que estamos hablando, ¡comencemos!
“Ahora, instrucción sobre Yoga”
Yogah Chitta Vrtti Nirodhah
“Yoga es suspender los movimientos de la mente” (Vyn Bailey) “Yoga se define como el arte de estudiar el curso de la conducta de la conciencia, la que tiene tres funciones: movimiento, reconocimiento y estabilización. Estas funciones de la conciencia deben ser observadas para aquietar estos movimientos. Enseguida, un estado de silencio es alcanzado por dentro y por fuera. Esto es Yoga”.
(B.K.S. Iyengar)
“Yoga es la aptitud para dirigir la mente exclusivamente hacia un objeto y mantener esa dirección sin distracción alguna” (T.K.V. Desikachar) “Yoga es vigilancia, atención y quietud de la mente. El Yoga te libera del drama, de la tragedia, de la saga que tu mente crea y te permite experimentar tu propio Yo”.
(Alberto Villoldo)
Yoga es quietud. Los ejercicios y las posturas relajan y aquietan el cuerpo; la respiración aquieta la mente y la meditación se usa para aquietar el espíritu. El cuerpo, la mente y el espíritu son una sola unidad en quietud: eso es Yoga. La quietud no es un trance porque viene acompañada de conciencia total. El animal en la selva sorprendido por el peligro, se paraliza. Nunca ha estado tan quieto, nunca tan alerta. Completa quietud unida con total conciencia es Yoga. La quietud es el camino a la conciencia. Si voy caminando rápido por un “Mall” o un supermercado, de repente algo llama mi atención. Me detengo de manera de poder examinar más cuidadosamente el objeto que atrajo mi atención. Cuando no puedo resolver un problema, cierro mis ojos para pensar mejor.
Paralizo uno de mis sentidos para que mi mente pueda funcionar sin mayores distracciones. En Yoga, trato de paralizar mi mente para que una conciencia superior pueda operar. La palabra que Patanjali usa para esto es “Nirodha”. Puede significar restricción, sujeción o dominio, pero debemos ser cuidadosos y evitar forzar la mente. Una traducción más apropiada de Nirodha es “quietud”. La definición de Yoga de Patanjali no deja dudas sobre el propósito final de esta disciplina: calmar la mente. Idealmente, paralizarla. El significado de Chitta, “mente”, incluye los sentimientos, deseos, prejuicios, decisiones, acciones y reacciones, voluntarias o involuntarias, lo que nos hace algo más que un mero cuerpo material. Este es el sentido que aquí Patanjali le da a la palabra mente. “Vrtti”, son las muchas actividades de la mente, sus funciones, fluctuaciones, estados. Vrt significa “remolino”, lo que refleja muy bien la naturaleza de nuestra mente. Pero este remolino puede ser detenido, paralizado y cuando esto sucede, la realidad que yace en las cristalinas profundidades emerge. Tampoco reprimimos nuestras ideas. Estamos hablando de algo mucho más importante que las ideas. Nuestro objetivo es totalmente opuesto a la represión. Estamos tratando de conseguir un estado de súper-conciencia en el que estamos en contacto directo con la realidad, sin la intervención o intermediación de actividades mentales o ideas; estamos en un estado de completa relajación, libres de cualquiera forma de represión. Este segundo Sutra es frecuentemente mal interpretado. Como era la costumbre de la época, Patanjali comienza su obra dando una visión general de su sistema de meditación. Aquí nos está dando una idea de la dirección en la que nos llevará nuestro
estudio: hacia el estado en el cual la mente está quieta para que una facultad más alta pueda hacerse cargo. No nos dice cómo empezar una meditación. En realidad lo que hace es decir qué es lo que se puede esperar: el resultado. Del mismo modo, no dice que para meditar hay que “vaciar la mente”, o parar completamente de pensar. Lo que él dice es, “Yoga: mente – movimiento – quietud”. La definición de Yoga de Patanjali, podría ponerse de la siguiente forma: “Cuando un pensamiento termina y el siguiente todavía no ha comenzado, aparece el espacio para la meditación”. A medida que avancemos, veremos cómo se hace esto. “Yoga es suspender los movimientos de la mente”
Tadadrastuh Svarupe Avasthanam
“Ahí está entonces el observador morando en su propia verdadera naturaleza” (Vyn Bailey) “Entonces, el que ve, mora en su auténtico y propio esplendor” (B.K.S. Iyengar) “Entonces nace la capacidad de comprender plena y correctamente el objeto” (T.K.V. Desikachar) “Tu Verdadero Ser conoce la realidad y no la confunde con las retorcidas historias que teje tu mente”.
(Alberto Villoldo)
Tada, (entonces): cuando todo está quieto, ¿qué ocurre? ¿Qué realidad será revelada? Mucha gente siente que sufre crisis de identidad. ¿Quién soy? Soy un profesor, un taxista, ama de casa, un contador. No, ésa es solo mi ocupación. Soy más que eso. Soy bajo u alto, delgado o gordo. No, ése es solo mi cuerpo. Tengo que ir más profundamente que eso. Puedo hablar de “mi” alma, “mi” forma de ser, “mi” personalidad. Más profundo todavía que cada “mi” está “Yo”, el poseedor, pero a un nivel incluso más profundo, ¿Quién, qué, es este “Yo”? “Drastr” (el observador) es la palabra que Patanjali usa –el que mira, el que busca-el que hace las preguntas. Ese es el que será revelado. Mi cuerpo está quieto, mi mente está quieta. Paso por sobre todo aquello que pueda ser llamado “mío” para alcanzar la conciencia del más profundo Yo. La realización del verdadero Yo.
No debiéramos gastarnos en poner todo esto en palabras. Es más una experiencia que un concepto. Los conceptos y las ideas pertenecen a la mente y las palabras son el vehículo para comunicarlas a los otros. Pero la mente tiene que estar quieta. Esta experiencia está más allá de ella. Yo no me puedo ver porque mis ojos están cerrados. Tampoco puedo conocerme porque mi mente descansa. Hay una conciencia que nace desde adentro –la verdadera esencia del ser que soy Yo. Patanjali la llama “Svarupa”, la propia verdadera naturaleza. Al comienzo puede haber un chispazo o visión, pero él nos habla aquí del logro final, que es mucho más que una mirada al pasar. “Avasthana” es una condición permanentemente estable, lejos de la confusión que una vez llamé mi mente. Es estar a gusto conmigo mismo, dentro de mí mismo. Una experiencia que no puede ser fácilmente compartida con otros. Pero otros pueden ser guiados a experimentarla por sí mismos. “Ahí está entonces el observador morando en su propia verdadera naturaleza”
Vrtti Sarupyam Itaratra
“De otro modo él se identifica con esos movimientos”.
(Vyn Bailey)
“En otras ocasiones, el que ve se identifica con la conciencia fluctuante” (B.K.S. Iyengar) “La aptitud para comprender el objeto se ve simplemente reemplazada por la concepción que la mente tiene de dicho objeto, o bien por una falta total de comprensión” (T.K.V. Desikachar) Algunas de estas historias te producen placer; otras, dolor.
(Alberto Villoldo)
“Tengo el corazón partido” es una queja bastante común. ¿Qué está partido? ¿Mi corazón o yo mismo? Las palabras expresan una distinción que está en la base misma de la calma Yóguica – serenidad y bendición. Cuando digo “estoy con sobrepeso”, es bastante obvio que estoy hablando en forma vaga. Es mi cuerpo el que está con sobrepeso -quizás ciertas áreas de ese cuerpo. El Yo, el verdadero Yo, no tiene peso. Dentro de cada cuerpo, independiente de su tamaño, existe un Yo que no tiene peso clamando por reconocimiento. Lo que ocurre con el cuerpo también ocurre con la mente, mis sentimientos y deseos. Estoy enojado, triste, frustrado, irritado. ¿Estoy realmente? ¿O son estos solamente Vrtti -movimientos de la mente, temperamento y alma-que dictan mis reacciones? Nos excusamos a veces diciendo, “Siento haber dicho eso. En realidad no soy yo hoy día”. No soy Yo, porque el Yo es sereno y amable, pero algo me sucedió y permití que algo diferente a lo que soy saliera.
“Sarupya” significa identificación. Permito que mi verdadero Yo sea pisoteado por este surgimiento de sentimientos, me identifico con ellos y reacciono también en concordancia. Cuando esto pasa, el verdadero Yo trata nuevamente de aflorar a la superficie -esta vez a través del sentido de culpa, vergüenza y disculpas. Según Vachaspati, esta identificación errónea con los movimientos pasajeros de la mente y corazón, es como mirarse en un espejo sucio y decidir que necesitamos lavarnos la cara. Sólo cuando el espejo está limpio aparecerá tu verdadera reflexión. Sólo cuando el lago está quieto la realidad de su profundidad será revelada. “Itaratra” (de otro modo), en otros momentos, en otros estados, estarás consciente de los movimientos mentales – sentimientos, prejuicios, reacciones-y pensarás que realmente eres así. “Mi corazón está partido” cantó Leopoldo, “¿Pero, qué habría de importarme?” expresando que sabía mejor que nadie la serenidad del sabio, observando qué movía su mente: el observador morando en su propia verdadera naturaleza. “De otro modo él se identifica con esos movimientos”.
Vrttayah Panchatayyah Klista Aklistah
“Esos movimientos, molestos o no, caen dentro de cinco categorías” (Vyn Bailey) “Los movimientos de la conciencia son cinco. Pueden ser cognoscibles o incognoscibles, dolorosos o indoloros” (B.K.S. Iyengar) “Las actividades de la mente son cinco. Cada una de ellas puede ser beneficiosa, pero también puede causar problemas” (T.K.V. Desikachar) Todos son matices de ficción que te distraen de la realidad y de tu Verdadero Ser.
(Alberto Villoldo)
El Sutra más memorizado y más usado de todos los Sutras, sin duda es el segundo, que nos presenta el Yoga como Chitta – Vrtti – Nirodhah, la suspensión de los movimientos en la mente. Para gran frustración de sus traductores y comentadores, Patanjali omitió definir esas tres palabras claves, pero no nos dejó del todo sin indicaciones. Vrtti ha sido traducido como movimiento, actividad, conducta, fluctuación, cambio e idea. Están incluidas todas las variedades de experiencias mentales, excepto quietud. “Panchataya” significa cinco. Los expertos no logran ponerse de acuerdo en si los cinco títulos que aparecen en el siguiente Sutra realmente cubren toda la gama de nuestra experiencia mental. Algunos dicen que no son suficientes y otros dicen que no tienen porqué serlo. Nos dan, sin embargo, una idea práctica de lo que habla Patanjali. También nos damos cuenta de que es posible hacer una
división simple de estas cinco partes: Klista y Aklista. Gramaticalmente en sánscrito una palabra puede tener un sentido totalmente opuesto al usar el prefijo A, que significa no. En español tenemos lo mismo, por ejemplo, atípico significa que no es típico. “Klista” (problemático) sale de la misma raíz sánscrita que “Klesa”, que significa miseria, aflicción u obstáculo. No solo cubre las innumerables enfermedades que puede contraer el cuerpo, sino que también cualquier cosa que pueda representar un obstáculo en nuestro progreso. Estas actividades de nuestra mente pueden ser simples distracciones para nuestra meditación, o pueden ser también reveses mentales que pueden bloquear completamente nuestro progreso. Por otro lado, la meditación, especialmente en sus primeras etapas puede descansar pesadamente en ideas, imágenes, repetición mental de palabras o frases (Mantras) u otras herramientas. Permitiéndole a la mente que gire en torno a estas imágenes puede encontrar quietud. Estos son también Vrtti, movimientos mentales. De modo que Vrtti no es algo tan malo. Los Vrtti pueden ser Aklista, una ayuda en lugar de ser un obstáculo. Después de todo, ¿No es sino a través del trabajo de la mente que estamos estudiando Yoga? “Esos movimientos, molestos o no, caen dentro de cinco categorías”
Pramana Viparyaya Vikalapa Nidra Smrtayah
“Correcto conocimiento, error, fantasía, sueño, recuerdos” (Vyn Bailey) “Son causados por el conocimiento correcto, la ilusión, el pensamiento imaginario, el sueño y la memoria” (B.K.S. Iyengar) “Las cinco actividades son: la comprensión correcta, la comprensión defectuosa, la imaginación, el sueño profundo y la memoria” (T.K.V. Desikachar) “La mente hila historias de cinco maneras diferentes. A través del conocimiento correcto, conocimiento incorrecto, de oídas, sueños, memoria” (Alberto Villoldo) “Pramana”, en estricto rigor, es un término técnico, filosófico, que significa fuente de conocimiento válido, en lugar de conocimiento válido como tal. En este contexto, sin embargo, Patanjali no está siendo técnico y quiere decir correcto, verdadero, o correcto conocimiento. Esto puede ser una sorpresa para muchos. ¿Qué tiene de malo conocer la verdad? ¿Cómo puede ser clasificado como algo problemático, como un obstáculo o un proceso mental que debe ser controlado? Una maleza puede ser definida como una planta que crece en el lugar inadecuado. En algunos países la tuna es considerada una plaga que se expande ocupando muchas hectáreas. En Chile, en cambio, es cultivada y apreciada como fruta. Muchas de nuestras distracciones en meditación vienen de conocimiento correcto en el lugar equivocado -hechos que fuerzan su presencia para atraer nuestra atención. Son más difíciles de ignorar que las fantasías o vagas ensoñaciones, porque precisamente reflejan una realidad objetiva.
“Viparyaya” (error) también tiene sus raíces en la realidad, aunque en este caso la realidad no está bien representada en nuestra mente. Por supuesto eso no lo sabemos, de lo contrario no sería un error. Nos preocupamos por nuestro hijo que no regresa a casa y ya es tarde en la noche, porque no sabemos que se quedó a dormir en la casa de una tía. “Vikalpa” (fantasía o imaginación) no viene de la percepción del mundo objetivo; es el producto de nuestra imaginación, tal como “Smrti”, (recuerdo). La diferencia está en que las memorias fueron depositadas en la mente por alguna experiencia objetiva previa, mientras que las fantasías han sido fabricadas por nuestras propias maquinaciones mentales. Los sueños no se mencionan en forma explícita pues tienen elementos de fantasía y de memoria. Sin embargo, “Nidra” (sueño, sueño sin soñar) pertenece a una categoría propia. Aquí la conciencia, o actividad mental sin duda alguna, está en su punto más bajo, y aunque es refrescante e implica una gran descanso para la mente, no es quietud. Puede que la lista no sea completa, pero ciertamente Patanjali ha cubierto un amplio espectro de vida y de actividad mental. “Correcto conocimiento, error, fantasía, sueño, recuerdos”
Pratyaksa Anumana Agamah Pramanani
“Percepción inmediata, inferencia, testimonio producen el conocimiento correcto” (Vyn Bailey) “El conocimiento correcto es directo, inferido o basado en hechos” (B.K.S. Iyengar) “La comprensión se basa en la observación directa del objeto, la inferencia y la referencia a autoridades dignas de confianza” (T.K.V. Desikachar) “El correcto conocimiento se obtiene honrando tus experiencias y reflexionando sobre las enseñanzas de los grandes libros y profesores sabios” (Alberto Villoldo) Los próximos cinco Sutras se refieren a las cinco categorías. En este Sutra Patanjali enumera tres fuentes válidas de correcto conocimiento, usando “Pramana” en su estricto significado. “Pratyaksa”, como muchas palabras sánscritas, está construida de una raíz gramatical simple. La palabra empieza con AKS, que significa alcanzar. Luego, AKSA (ojo), mediante el cual llegamos a objetos distantes. También se usa AKSA para los otros sentidos, porque a través de ellos logramos contactarnos con el mundo exterior. Al agregar el prefijo PRATI (contra), el significado, literalmente se transforma en “de órbita del ojo a órbita de ojo”, lo que debilita la traducción de “percepción inmediata”. “Anumana”, (inferencia) toma un rol preponderante. Habiendo percibido la realidad alrededor nuestro pensamos y luego llegamos a una conclusión. Inferencia es nuestra herramienta. El humo debe significar que hay fuego, huellas
indican la presencia de otros y de ese modo a las más abstractas conclusiones de la ciencia pura. “Agama” simplemente llega a nosotros. Eso es lo que la palabra significa originalmente: AGAM –venir. Lo opuesto es GAM –ir. Adquiere entonces el sentido de lo que nos llega de otros, ya sea en la forma de testimonio personal o evidencia, tradición o alguna escritura oficial. El Bhashya, (entre 650 y 850 A. de C.) escrito por Veda- Vyasa, es el más antiguo comentario que se ha descubierto entre los miles de manuscritos que se encuentran en los archivos de la India sobre los Sutras. El autor nos dice que testimonio comienza con algo que una persona confiable ha visto o inferido. Esa persona lo pone en palabras de manera que este conocimiento sea pasado a otros. Vachaspati escribió una extensa explicación del comentario de Vyasa donde mantiene que la confiabilidad del testigo se deriva de su talentosa forma de hacer uso de sus sentidos. En todo caso, por supuesto, tanto la inferencia como el testimonio se basan en alguna forma de percepción sensorial, y la validez de todas estas fuentes depende del resultado final que corresponda con la realidad objetiva. “Percepción inmediata, inferencia, testimonio producen el conocimiento correcto”
Viparyayah Mithya Jnanam Atad Rupa Pratisham
“Error: conocimiento incorrecto basado en apariencias engañosas” (Vyn Bailey) “El conocimiento ilusorio o erróneo está basado en lo no factual o irreal” (B.K.S. Iyengar) “La comprensión defectuosa es la comprensión que se toma por correcta hasta que condiciones más favorables revelan la naturaleza del objeto” (T.K.V. Desikachar) “El conocimiento equivocado ocurre cuando confundes una cuerda con una serpiente… o peor, cuando confundes una serpiente con una cuerda” (Alberto Villoldo) Si el resultado final no corresponde a la realidad objetiva, entonces tenemos “Viparyaya” (error), en lugar de conocimiento correcto. ¿Qué fue lo que no resultó? Puede ser cualquier cosa. Quizás no vimos el objeto claramente o cuidadosamente. O bien, en nuestra inferencia dedujimos cosas que nada tenían que ver con los hechos. El error nos llega a través de los mismos canales que la verdad, lo que lo hace tan difícil de detectar.
“Mithya” en este caso es equivocado o falso, pero a veces la palabra “Mithya” se traduce como ilusión, y esta idea puede ser estirada al punto de sugerir que toda la realidad externa es ilusoria o irreal. Básicamente “Mithya” se refiere a la apariencia de un objeto según pueda ser distinguido por su sustancia. Debemos recordar que la apariencia nos puede dar una idea bastante aproximada sobre las cualidades de un objeto, aun cuando en algunas ocasiones se compruebe que no era verdad. Esto es lo que sucede con el error. Quizás nuestro testigo no nos dio una idea precisa o podemos haberla interpretado mal o habernos dejado engañar. Nuestro conocimiento es defectuoso porque está basado en “Pratishtha”, nuestra interpretación errónea de las apariencias. “Rupa” es el mundo de las apariencias y va de la mano con “Atad”. Vimos en el quinto Sutra que el uso del prefijo A expresa negación. “Tad” simplemente significa “eso”. Nuestro conocimiento incorrecto está basado en el hecho de que el objeto aparece como “eso no”, lo que en realidad, es. De ahí el engaño. Debemos recordar en este punto de que Patanjali no hace hincapié en que evitemos el error, aunque es deseable. El habla de los movimientos de la mente que deben ser aquietados. El proceso de conocer involucra muchos movimientos: percepciones, juicios, selección y análisis. Estamos buscando un estado de conciencia que trascienda todo esto, de manera que no es relevante que esos procesos nos lleven al conocimiento correcto o al error, conocimiento incorrecto basado en apariencias engañosas. “Error: conocimiento incorrecto basado en apariencias engañosas”
Sabda Jnana Anupai Vastu Sunyah Vikalpah
“La fantasía es el resultado de conocimiento verbal sin que tenga un objeto de correspondencia” (Vyn Bailey) “El conocimiento verbal carente de sustancia es fantasía o imaginación” (B.K.S. Iyengar) “La imaginación es la comprensión de un objeto basada únicamente en palabras y expresiones, incluso en ausencia del objeto” (T.K.V. Desikachar) “Rumores y habladurías ocurren cuando la mente se aferra a palabras vacías de verdad, palabras que distorsionan la realidad y hieren a otros” (Alberto Villoldo) Los autores indios, especialmente cuando escriben sobre Yoga, filosofía o temas espirituales usan muchos brillantes y originales ejemplos para ilustrar sus puntos de vista. Pero, uno puede terminar aburriéndose al comprobar la monótona repetición que hace autor tras autor de los mismos ejemplos que se remontan a los mismos Upanishads. La idea parece ser que si
yo estoy explicando el mismo concepto y uso el mismo ejemplo para ilustrarlo, entonces todo el mundo se dará cuenta que estamos hablando sobre lo mismo. Tienen razón en esto: hay cosas más importantes que la originalidad. “Vikalpa” significa fantasía o imaginación, como por ejemplo, la liebre de la fábula que imaginaba tener cuernos, o “el hijo de la mujer infértil”. A las liebres no le crecen cuernos y que una mujer infértil tenga hijos, es una contradicción. Lo que uno hace es lanzar palabras y juntarlas. El resultado no puede ser llamado “Jnana” (conocimiento). A lo sumo es “Sabda Jnana” (conocimiento verbal): conocimiento de las palabras y de su significado. No es que la fantasía no tenga utilidad. Puede producir un cuento realmente entretenido, pero todo este juego fantasioso es una consecuencia, “Anupat”i (continuación) de conocimiento de palabras, no de la realidad. Sin duda hay espacio para reflexionar sobre el rol que juega la fantasía en el mundo del arte y de la ciencia, desde los sueños que sueña despierto el ocioso hasta los tortuosos procesos matemáticos que tratan de cuadrar un círculo, lo que nos lleva a: “La fantasía es el resultado de conocimiento verbal sin que tenga un objeto de correspondencia” “La fantasía es el resultado de conocimiento verbal sin que tenga un objeto de correspondencia”
Abhava Pratyaya Alambana Vrtthi Nidra
“Sueño: un proceso que sustenta la idea de ausencia” (Vyn Bailey) “Dormir es la ausencia indeliberada de ondas de pensamiento o conocimiento” (B.K.S. Iyengar) “Hay sueño profundo cuando la mente está inmersa en la pesadez y ninguna otra actividad está presente” (T.K.V. Desikachar) “En el sueño más profundo, hablas con tu padre que falleció. Viajas a tierras lejanas, tocas la flauta y cantas aunque no tengas ningún talento musical. Después, experimentas las aguas de la nada cuando cesan todos los pensamientos, todas las emociones y todas las sensaciones”.
(Alberto Villoldo)
En Yoga hablamos de trascender, pero no hay trance o auto hipnosis. En el nivel más profundo de nuestra comunión con nuestro Yo hay conciencia. En el polo opuesto de los procesos inconscientes de la vida cotidiana está la súper conciencia, que es a donde nos dirigimos. Todos estamos conscientes del estado de vigilia y del dormir lleno de sueños. Cuando Patanjali habla de “Nidra”, nos lleva hacia las profundidades del sueño profundo sin sueños. Y para enfatizar que esto no es “Nirodha”, la quietud del Yoga, nos recuerda nuevamente que esto es “Vrtti”, un proceso mental. ¿Qué sucede en el sueño profundo? ¿Estamos totalmente inconscientes? Los comentarios tradicionales afirman que no, porque nos podemos despertar y decir, “¡Dormí súper bien!”. Pero esto puede significar tan solo que “Me siento fresco, mejor que antes de que me fuera a la cama; no me puedo acordar de
ninguna actividad que me perturbara durante mi sueño”. Esto sería más bien una inferencia que una percepción directa y consciente. Pero Patanjali enfatiza que hay algo que sí está ocurriendo, un proceso mental “Vrtti” –aunque el proceso sea débil o elemental; un rayito tenue y trémulo, pero al fin y al cabo, un rayito de “Pratyaya” (una idea). ¿Una idea de qué? De ausencia, “Abhava”, de no-existencia. La mente es consciente, de una forma débil, de que no hay nada de qué estar consciente. De acuerdo a Patanjali, esa idea provee “Alambana” (apoyo) al proceso mental. La idea de ausencia puede servir también para acostumbrar nuestra mente al concepto de estar totalmente consciente sin estar consciente de nada. Es interesante notar que hay quienes dicen que es demostrable por medio de electro cardiogramas y el estudio de las ondas mentales, que el estado de contemplación Yóguico es mucho más descansado que el sueño más profundo. “Sueño: un proceso que sustenta la idea de ausencia”
Anubhuta Visaya Asampramosah Smrtih “El
recuerdo no está totalmente desprovisto de algo que fue experimentado” (Vyn Bailey) “La memoria en la rememoración no modificada de palabras o experiencias” (B.K.S. Iyengar) “La memoria es la retención mental de una experiencia consciente” (T.K.V. Desikachar) “Memoria es cuando una experiencia continúa viviendo dentro de ti y te persigue como un perro hambriento” (Alberto Villoldo) En occidente los textos sagrados de religión, sean éstos cristianos, judíos o musulmanes, son normalmente referidos como escrituras –como cosas que han sido escritas. En India, los textos de los antiguos Vedas y Upanishads son llamados “Sruti” –cosas que han sido escuchadas. Hay también otros textos muy respetados que se llaman “Smrti” –cosas recordadas. Por muchos siglos estos textos fueron trasmitidos oralmente. En este Sutra SMRTI no es usado en este restringido sentido,
pero más bien en el sentido normal de memoria, de recordar.
“Anubhuta” significa algo experimentado.” Anubhuta
Visaya”, es algo que ha sido experimentado. “Asampramosa” es una palabra interesante. Está construida alrededor de “Mosa”, que significa robo, ladrón o robar. La idea es que el tiempo es un ladrón que nos roba de las sensaciones y experiencias que una vez conocimos. Una vez que la experiencia pasó, su actualidad desapareció. No es más que una memoria. Pero los años hacen que la memoria vaya siendo cada vez más débil –un ladrón que poco a poco va vaciando la caja fuerte. El proceso, sin embargo, es A (no) “Sampra” (completo). No nos han robado completamente todo lo que teníamos. Lo que ha quedado es la memoria. La memoria juega una parte muy importante en nuestra vida mental. No sólo sirve para recordar las experiencias ya pasadas, sino que subconscientemente aportan colorido a las horas en que estamos despiertos. Reacciones de miedo, anticipación o rechazo son gatilladas por las memorias, una parte de nosotros mismos. Algunas son personales e identificables; algunas son reprimidas y subconscientes y algunas son heredadas. Las memorias deben ser enfrentadas si vamos en el camino de la serenidad y la libertad. “El recuerdo no está totalmente desprovisto de algo que fue experimentado”
Abhyasa Vairagyabhyam Tat Nirodah
“Aquietarlos con práctica continua junto con desapego” (Vyn Bailey) “La práctica y el desapego son los medios para detener los movimientos de la conciencia” (B.K.S. Iyengar) “La mente puede alcanzar el estado de Yoga por medio de la práctica y el desapego” (T.K.V. Desikachar) “Cuando practicas Yoga y desapego, todas las historias que tu mente crea a través del correcto conocimiento, a través del conocimiento errado, a través de lo que escuchas, a través de los sueños, a través de la memoria… se disolverán como las imágenes de una pesadilla al despertar”.
(Alberto Villoldo)
El segundo Sutra enfatiza la importancia esencial de aquietar los movimientos de la mente. Este Sutra nos dice cómo hacerlo. Se repite la palabra “Nirodha” (aquietar), combinada con “Tat”.
“Abhyasa”, se traduce como práctica continua. Como por ejemplo hacer de los Yogasanas y meditación, parte de la actividad diaria, como primera prioridad. Se fija una hora y se mantiene regularmente. Regularidad y puntualidad son las palabras claves. “Vairagya” significa desapego. Indiferencia hacia los objetos mundanos debe ir de la mano con el Yoga. Algunos creen que para practicar Yoga tienen que dejar de lado el cigarrillo, el alcohol y hacerse vegetarianos. No es una obligación, pero eventualmente uno lo hace. Más que adoptar prácticas ascéticas, es dejar los apegos que nos atan y restringen. Ya llegará el momento en que te darás cuenta que ya no necesitas ni esto ni lo otro. Desapégate. No es tan duro. En sus comentarios, Vyasa habla de la corriente mental que fluye hacia el bien y la que fluye hacia el mal. El desapego bloquea el canal hacia el mal. La práctica apura el flujo hacia la tranquilidad, aplanando las olitas que disturban la superficie. “Aquietarlos con práctica continua junto con desapego”
Tatra Sthitau Yatnah Abhyasah “Práctica significa
esfuerzo para conseguir allí quietud”
(Vyn Bailey)
“La práctica es el esfuerzo constante para detener esas fluctuaciones” (B.K.S. Iyengar) “La práctica es, fundamentalmente, el justo esfuerzo necesario para avanzar hacia el estado de Yoga, alcanzarlo y mantenerlo” (T.K.V. Desikachar) “Practica Yoga y tu concentración en un solo punto aumentará.
(Alberto Villoldo)
Había una vez un malabarista que en su rutina hacía equilibrarse la punta de una daga sobre la punta de otra. Naturalmente las dagas estaban tan afiladas como hojas de afeitar, pero la esencia de la proeza era su pulso firme, su estabilidad. Este talento lo consiguió a través de la práctica. Regularidad, constancia y práctica son conceptos claves en este Sutra.
“Abhyasa”, práctica continua, consistente en “Yatna” (esfuerzo). La práctica, debe ser regular y puntual, requiere de un esfuerzo de nuestra parte. “Sthiti” (firmeza), viene de uno de los verbos sánscritos más usados, STHA, que significa estar de pie. De modo que “Sthiti” contiene este concepto de estar de pie con firmeza, que es lo que las hojas de las dagas hacían, aunque estuvieran equilibradas en un punto diminuto. La práctica constante produce firmeza y estabilidad. Esos primeros Asanas que hacías moviéndote de un lado para el otro, ahora los haces como si siempre los hubieras hecho. Parecen fáciles –y son fáciles porque la práctica los ha hecho fáciles. Pero, deja de practicar durante un tiempo y te encontrarás con problemas. Margot Fonteyn, en la cima de su carrera, tomaba clases de ballet todos los días. Ella contaba que todas las bailarinas de primera línea hacen lo mismo. “Piérdete una clase”, decía “y lo notarás. Piérdete dos clases y tu profesor lo notará. Piérdete tres clases, y el público lo notará”. Es la práctica constante de una técnica particular, o de una etapa en particular de tu desarrollo en Yoga, lo que te dará estabilidad ahí. “Tatra” significa ahí y se refiere también al estado final, permanente que es la meta de nuestros esfuerzos. En sus comentarios Vyasa compara la mente a un riachuelo corriendo suavemente, sin nada que disturbe su calma. “Práctica significa esfuerzo para conseguir allí quietud”
Sa Tu Dirgha Kala Nairantarya Satkara Asevitah
Drdha Bhumih
“Eso, sin embargo, practicado generosamente sin interrupción durante un largo tiempo, echa raíces” (Vyn Bailey) “Una práctica prolongada, ininterrumpida y atenta, es la sólida base para restringir las fluctuaciones” (B.K.S. Iyengar) “Sólo si la práctica adecuada se mantiene largo tiempo, sin interrupciones, con las cualidades de celo y actitud positiva, puede ésta triunfar” (T.K.V. Desikachar) “Doblándote como un bambú con el viento, conseguirás firmeza y crecerán raíces que se enterrarán profundamente. Entrégate al Yoga y ve como florece tu práctica”.
(Alberto Villoldo)
Con frecuencia se hace notar que la percepción del tiempo de los orientales es mucho más amplia que la estrecha obsesión de los occidentales con las horas y minutos. Considerar Yoga
desde la perspectiva oriental puede ser una experiencia desalentadora si estamos preocupados de ciertos logros específicos en una fecha determinada. Años pueden ser sugeridos casualmente. Vidas futuras pueden incluso ser mantenidas en reserva. Si uno es de la idea que la reencarnación es estrictamente para perdedores, el prospecto de liberación puede parecer un tanto negro. “Nairantarya” está conformado por NIR que significa no, y actúa como prefijo de “Antarya” (no dentro de). Si algo no tiene “entrañas”, es algo continuo. De modo que nuestra práctica debe continuar ininterrumpidamente por largo tiempo. La práctica de Yoga debe y debería ser una práctica satisfactoria continua, una parte de nuestra vida diaria. Se necesita tiempo, puesto que el resultado final involucra cambios fundamentales en mentalidad y forma de ver las cosas. Hábitos duros de eliminar deben cambiar, patrones de conducta deben ser cambiados y corrientes neuronales deben ser recanalizadas. Repetición con fidelidad y perseverancia es el camino. “Eso, sin embargo, practicado generosamente sin interrupción durante un largo tiempo, echa raíces”
Drsta Anusravika Visaya Vitrsnasya Vasikara
Samina Vairagyam
“Desapego es el sentido de control en quien es libre del deseo por cosas vistas o escuchadas” (Vyn Bailey) “La renuncia es la práctica de desapegarse de los deseos” (B.K.S. Iyengar) “En el más alto grado hay ausencia total de aspiración a contentar los sentidos o a vivir experiencias extraordinarias” (T.K.V. Desikachar) “Abandona tus apegos y descubre dominio de ti mismo. Abandona tus apegos. Libérate de los deseos” (Alberto Villoldo) Los cuenta cuentos de la India siempre hablan sobre el hombre santo cuyas virtudes y vida santa le otorgaron la visión de la diosa. “Hombre santo” dijo la diosa, “Por tus muchas virtudes, el cielo me ha dado el poder para darte cualquier cosa que desees”. El contestó, “Sólo deseo estar libre de deseos”.
El desapego debiera extenderse hacia los objetos dentro de nuestra experiencia, “Drsta” (vistos) y hacia aquellos más allá, “Anusravika” (escuchados). Tales objetos pueden ser dolorosos o placenteros, puesto que podemos desear estar libres de dolor incluso más que desear placer. Deseo y aversión, dos caras de la misma moneda, no solo nos dan una tremenda fuerza motora en nuestras vidas, sino que al mismo tiempo son una fuente de perturbaciones continuas y agitación, que obstaculizan nuestros intentos de meditar tranquilamente. Estas hélices deben ser apagadas si deseamos navegar en aguas tranquilas. No es que las cosas deseadas sean ellas mismas malas. “Anusravika”, las cosas escuchadas, pueden incluso incluir los goces del cielo descritos en las escrituras religiosas. Tenemos que soltar el poder que tienen de atarnos, de hacernos dependientes. El dominio de nosotros mismos, como la claridad, debe empezar por casa. Nos da libertad. Nos da serenidad, independientemente de las circunstancias. “Desapego es el sentido de control en quien es libre del deseo por cosas vistas o escuchadas”
Tat Param Purusa Kyateh Guna Vaitrsnam
“Esto, en su plenitud, es la indiferencia a las cualidades fundamentales que caracterizan la percepción del Verdadero Yo” (Vyn Bailey) “La renuncia definitiva es cuando uno trasciende las cualidades de la naturaleza y percibe el alma” (B.K.S. Iyengar) “Quien ha alcanzado la plena comprensión de su verdadero Ser ya no se verá perturbado por influencias que le distraigan, tanto en su interior como a su alrededor” (T.K.V. Desikachar) “El más grande desapego es cuando aceptas la vida tal cual es ahora mismo. El drama de tu mente te deja impávido mientras te ocupas de tu Verdadero Ser, sin necesitar nada, sin desear nada”.
(Alberto Villoldo)
Ya mencionamos en Sutra 3 que la experiencia Yóguica suprema –realización del Ser-corresponde a la súper conciencia. Está más allá de la mente. De ahí la dificultad de describirla por
medio de palabras o ideas sacadas del mundo cotidiano cuando estamos despiertos. Los poetas u otras personas que usan símbolos pueden tener mejor suerte. Los místicos nos pueden dar un eco, una indicación, un vistazo de lo que sucede. Los filósofos ya trataron y la filosofía Samkhya de la antigua India parece ser la que Patanjali seguía. Para expresar el Yo, como es realizado en la experiencia suprema, los filósofos Samkhya usaron el término Purusa, una palabra que corresponde a persona. Para ellos representa el Yo interno, uno de los principios básicos de toda la realidad. Todo lo que no es Purusa (Ser), es Prakriti (naturaleza). En la filosofía Samkhya el Ser y la naturaleza comprenden todo lo que es. La naturaleza que incluye tanto el cuerpo y la mente como toda la realidad externa, es el campo de acción e interacción de los tres Gunas (cualidades fundamentales): Rajas, Tamas y Sattva, que pueden ser vistos como acción, inercia, armonía o tríadas similares. Son fundamentales, básicos y están presentes en todas partes. Son la naturaleza –todo lo que no es el Ser. Nos liberamos de su garra, somos indiferentes (Vaitrisna) a su influencia solo cuando alcanzamos el nivel más alto (Para) de ese (Tat) desapego del que estamos hablando. Esto sucede en la etapa de realización suprema cuando, completamente absortos, alcanzamos la percepción (Kyati) del Ser (Purusa) en su forma más pura, libre de la toda mancha de naturaleza, o de cualquier cosa que no es el Ser. Aquí Patanjali nos da un chispazo de lo que estamos tratando de alcanzar. El punto práctico que Patanjali hace es que el desapego no es una herramienta temporal que uno abandona cuando ya ha cumplido su propósito. El desapego completo surgirá solo con la percepción del verdadero Ser en la forma de indiferencia –incluso
hacia las cualidades fundamentales. “Esto, en su plenitud, es la indiferencia a las cualidades fundamentales que caracterizan la percepción del Verdadero Yo”
Seccion 2: La Practica de Yoga, Sadhana Pada
En los Yoga Sutras, la práctica del Yoga se presenta como Capítulo 2, que Patanjali llamó SADHANA, que significa el camino. El que ha recorrido el camino se llama “Sadhu”, una palabra muy usada para los hombres santos de la India. Cada uno de nosotros, en esta etapa inicial no pasa de ser un “Sadhaka” –uno que todavía está viajando. En esta sección Patanjali habla de los obstáculos que nos atormentan en nuestra búsqueda de paz y armonía. El los llama “aflicciones”. La práctica real de meditación-Yoga requiere de tres cualidades de parte del estudiante: disciplina, estudio y devoción. A través de estos elementos aprendemos a lidiar con las aflicciones, y cuando están bajo control, estamos listos para la práctica de meditación.
Tapah Svadhyaya Isvara Pranidhanani Kriya
Yogah
“Auto-disciplina, estudio personal, devoción a Dios constituyen Yoga práctico”.
,,,,(Vyn Bailey)
“Un ardiente celo en la práctica, el estudio de sí-mismo y de las escrituras, y la entrega a Dios son las obras del Yoga” (B.K.S. Iyengar) “La práctica del Yoga debe reducir las impurezas, tanto físicas como mentales. Debe desarrollar nuestra capacidad de examinarnos a nosotros mismos y debe ayudarnos a comprender que, al fin y al cabo, no somos dueños de todo lo que hacemos” (T.K.V. Desikachar) “Permite que tu fuego interno te purifique. Déjalo que arda radiante y mira cómo desaparecen todas las sombras. Acepta lo que es. No crees oscuridad, dolor. Crece en tu práctica espiritual. Recuerda tu luz y ríndete a tu Espíritu. Esto es Kriya Yoga”.
(Alberto Villoldo)
Kriya es una forma del verbo KR que significa “hacer”.
Entonces, Kriya-Yoga significa “hacer Yoga”. La presentación del Yoga que hace Patanjali involucra tres elementos que corresponden al cuerpo, a la mente y al espíritu. Desde el punto de vista físico, “Tapas” involucra un cierto grado de austeridad y auto-disciplina, y también un cierto grado de simpleza para que el cuerpo pueda aprender a someterse a la mente. Por su parte, la mente debe ser cultivada por medio del estudio. SWA – significa Yo, el Ser. Muchos erróneamente traducen “Swadhyaya“ como “auto-estudio”, es decir, como estudio de sí-mismo. Esta no es la idea, en absoluto. Estudio personal expresa la idea mucho mejor. “Ishwara” es el Señor de todo; es devoción hacia ese Señor la que se expresa por medio de nuestras creencias personales, de nuestro temperamento, de nuestra cultura. Muchos hoy día lanzan esto por la ventana y buscan un sustituto en algún sistema “místico” moderno. Frecuentemente solo encuentran un vacío. El Yoga de Patanjali frecuentemente referido como el Yoga de las ocho partes, de los ocho miembros, que veremos en detalle en la segunda parte. Una opinión moderna, pero con una base sólida, dice que él simplemente incorporó este sistema de ocho partes en su trabajo. Su contribución personal al Yoga es precisamente este Yoga de tres puntos: “Auto-disciplina, estudio personal, devoción a Dios constituyen Yoga práctico”
Samadhi Bhavana Arthah Klesa Tanukarana
Arthah Cha “Para el desarrollo de la contemplación y la disminución de las aflicciones” (Vyn Bailey) “La práctica de Yoga reduce las aflicciones y conduce a Samadhi” (B.K.S. Iyengar) “Entonces estas prácticas eliminarán sin duda los obstáculos que impiden la claridad de percepción” (T.K.V. Desikachar) “La práctica de Yoga abre la puerta al Samadhi” (Alberto Villoldo) Patanjali vio el Yoga como un instrumento para la integración de toda la persona –cuerpo, mente y espíritu. “Samadhi” se traduce como contemplación, pero significa mucho más que un estado de súper conciencia. Significa poner las cosas juntas de manera que calcen. Yoga es para lograr armonía en la unidad de nuestro Ser. La desarmonía entre nuestros apetitos corporales, aspiraciones mentales y ambiciones espirituales, es la causa de mucha enfermedad mental y física. “Klesa” es el nombre que se le da a las causas de las
enfermedades y males que sufre nuestra carne. La palabra puede significar dolor o angustia, pero aquí está usada en el sentido de causa-raíz de tales dolores y angustias. De manera que se traduce como aflicciones: esos irritantes o perturbadores elementos que vienen desde el nacimiento mismo, son instintivos y relativamente permanentes. Son obstáculos que impiden nuestro progreso, barreras en nuestro camino. Son distracciones que arruinan nuestra meditación, inconsistencias que se burlan de nuestras resoluciones. En la Sección 1 Patanjali habló de la suspensión de los pensamientos, desapego y práctica continua. Nos damos cuenta cuán lejos estamos de esas metas. Todavía necesitamos ajustes, integración que encuentra su expresión perfecta en la contemplación. Tenemos todavía que lidiar con las distracciones o aflicciones que nos persiguen. Esto es precisamente lo que el programa de Patanjali tiene en mente. “Para el desarrollo de la contemplación y la disminución de las aflicciones”
Avidya Asmita Raga Dvesa Abhinivesah Klesah
“Las aflicciones son falta de visión, imagen personal, deseo, aversión e instinto de supervivencia” (Vyn Bailey) “Las cinco aflicciones que perturban el equilibrio de la conciencia son: ignorancia o falta de sabiduría; ego, orgullo del ego o sentido del Yo; apego al placer; aversión al dolor; miedo a la muerte y aferrarse a la vida” (B.K.S. Iyengar) “Los obstáculos son las comprensiones defectuosas, la confusión de valores, el exceso de apego, las aversiones irracionales y el sentimiento de inseguridad” (T.K.V. Desikachar) “Los cinco obstáculos al Samadhi son: Ignorancia, egoísmo, apego, rabia, miedo a la muerte. Abandona tu rabia y tu miedo a morir. Abandona tus apegos y tu ego. Deja libre los pensamientos que te impiden ver los frutos que tus acciones te pueden dar” (Alberto Villoldo) Se dice que en ningún idioma europeo hay una palabra que signifique exactamente lo mismo que “Avidya”. El problema es que” Avidya” es una palabra realmente importante, una de las
palabras claves en tantos sistemas de filosofía y espiritualidad. Muchos traductores simplemente la traducen como ignorancia, y todos pensamos que sabemos lo que es ignorancia, y asumimos que sabemos lo que es “Avidya”. “Vidya” significa conocimiento correcto, un espejo fiel de la realidad que puede tener varios grados. Tengo conocimiento del mundo alrededor mío, por ejemplo conocimiento de esta roca, masiva y sin movimiento, brillando con un color rojizo con la luz del sol. El conocimiento es correcto hasta cierto punto pues un físico sabe que el color es solo una cuestión de rayos de luz operando en diversas longitudes de ondas. Lejos de no tener movimiento, la roca es una masa compuesta por millones y millones de partículas. Desde este punto de vista, su volumen es reducido a una diminuta e infinitesimal masa. El físico sabe que la masa es energía en una forma particular. En este Sutra “Avidya” significa falta de visión, falta de experiencia de la realidad dentro de nosotros, falta de realización de nuestro verdadero ser. Una cosa es conocer un hecho. Otra cosa es realizarlo vívidamente como parte de nuestra propia experiencia. La falta de esa realización es lo que llamamos “Avidya”. “Raga” (deseo) es considerado por muchos moralistas en diferentes culturas, como la raíz de todos los males. “Dvesa”, (aversión) es un aspecto negativo. Tal como deseo significa querer tener algo, aversión significa querer evitar algo o librarse de algo. En la vida cotidiana no hablamos mucho sobre deseo y aversión. Pensamos que mantenemos nuestros deseos dentro de límites razonables y que lidiamos satisfactoriamente con nuestras aversiones. Pero si hablamos sobre cosas que nos gustan y cosas que nos disgustan, que significa lo mismo, tenemos mucho sobre
qué pensar. En cada conversación surgen. Nos gusta esta comida, ese sombrero, cierta tarea, cierta persona, mientras que nos disgustan otras, muchas otras. Gustos y disgustos son simplemente deseos y aversiones escritos con letra chica, pero que tienen un gran tamaño en nuestra vida cotidiana. “Abhinivesa” (instinto de supervivencia) va a la raíz misma de nuestro ser. Instintivamente hacemos todo lo posible por asegurar nuestra supervivencia y nos esforzamos por evitar todo aquello que pueda amenazarla. “Asmita”: “Asmi” significa “Yo soy”, de modo que “Asmita” debiera ser “Yo no soy”. En todos nosotros hay un cierto grado de egocentrismo, aún cuando seamos discretos y no lo hagamos notar. Junto con los otros cuatro, conforma las cinco aflicciones. “Las aflicciones son falta de visión, imagen personal, deseo, aversión e instinto de supervivencia”
Avidya Ksetram Uttresam Prasupta Tanu Viccinna
Udaranam
“Falta de visión es el semillero de otras, estén dormidas, atenuadas,
espasmódicas o vigorosas”
(Vyn Bailey)
“La falta de auténtico conocimiento es la fuente de todos los males y pesares, que pueden estar latentes, atenuados, interrumpidos o totalmente activos” (B.K.S. Iyengar) “La compresión defectuosa es la fuente de todos los demás obstáculos, que no aparecen necesariamente al mismo tiempo y cuyo impacto es variable. A veces son oscuros y apenas discernibles, a veces visibles y dominantes” (T.K.V. Desikachar) “Los obstáculos para conseguir Samadhi pueden estar dormidos, pero se pueden multiplicar como maleza arrastrándose silenciosamente hacia tu jardín. Los obstáculos para conseguir Samadhi pueden aparecer de repente una mañana estrangulando tus flores y horadando profundamente tu tierra. La ignorancia permite que florezcan.” (Alberto Villoldo) Aprendimos en Sutra 3 que “Avidya” es un concepto clave
en muchos sistemas de espiritualidad y filosofía. Patanjali la llama el semillero (Ksetra) de las otras (Uttara) aflicciones. De los cuatro grados en los cuales estas aflicciones se encuentran, Vyasa describe “Prasupta” (dormida) como granos quemados por el fuego. Nunca germinarán. Este es el estado perfecto de aquellos que han logrado la iluminación. Los otros estados conducen a éste. Si en la ventana de tu casa tienes una cajita con plantas, de vez en cuando tendrás que sacarle la maleza. El granjero que tiene cientos de hectáreas de trigo no puede ser tan minucioso, y mantiene la maleza bajo control mediante el cultivo de variedades que crecen más vigorosamente. Así también, dice Vyasa, las aflicciones deben ser mantenidas al mínimo (Tanu) mediante el cultivo de virtudes opuestas, como conocimiento real, conciencia de uno mismo y desapego. Este debiera ser la condición normal del Yogui. Para la gran mayoría de la humanidad las aflicciones son espasmódica-mente (Vicchinna) activas. Una razón es que interrumpen e interfieren entre ellas. El afecto se transforma en desagrado; la familiaridad cultiva desprecio. Vyasa dice que un hombre puede sentirse atraído hacia una mujer en particular, pero eso no significa que va a encontrar que todas las demás no son atractivas. El verdadero amor muy rara vez navega en aguas tranquilas. Eso es Vicchinna. Para alguien que está inmerso en el mundo (que no practica Yoga) las aflicciones tienen un crecimiento vigoroso (Udara) y floreciente. Uno puede ser el juguete de los apetitos, emociones, impulsos y antojos. El punto práctico en todo esto es que la búsqueda del conocimiento verdadero automáticamente debilita y eventualmente elimina las otras aflicciones. Por otro lado, controlando estas otras
prepara el terreno para conseguir el verdadero conocimiento – conciencia del Ser. Vachaspati resume muy brevemente este Sutra: Para el iluminado las aflicciones están dormidas; para los verdaderos buscadores son mínimas; para aquellos todavía apegados al mundo, son espasmódicas, incluso vigorosas.
Anitya Asuci Duhka Anatmasu Nitya Sucisukha
Atma Khatih Avidya
“Falta de visión: ver como eterno, puro, feliz y el Yo que es transitorio, manchado, miserable y no el Yo” (Vyn Bailey) “Confundir lo transitorio con lo permanente, lo impuro con lo puro, el dolor con el placer, y lo que no es el sí-mismo con el sí-mismo: todo ello se denomina carencia de conocimiento espiritual, Avidya” (B.K.S. Iyengar) “La comprensión defectuosa conduce a errores de comprensión de las características, origen y efectos de los objetos percibidos” (T.K.V. Desikachar) “El hombre ignorante piensa que lo transitorio es eterno, lo impuro como puro, lo doloroso como placentero y el ego como Dios”.
(Alberto Villoldo)
El verdadero “Vidya” no es una cuestión de conocimiento intelectual. Es una cuestión de conciencia y realización personal. La carencia de esta visión es lo que empuja a la gente a sacrificar
todo para hacerse millonarios. Todo les dice que su riqueza es “Anitya” (no eterna); que no se la pueden llevar con ellos; que las mortajas no tienen bolsillos. Sin embargo, trabajan y trabajan como si la riqueza les perteneciera para siempre. “Suci” significa puro y “Asuci”, lo opuesto. Muchas veces una persona u objeto que pareciera ser la representación misma de la belleza y pureza pueden tener defectos escondidos y estar manchado (Asuci). “Sukha” (felicidad, dicha). La experiencia muestra que una noche de juerga hace la mañana siguiente miserable (Dukha). Nuestro verdadero Yo ha sido cubierto por las máscaras que nuestra autoestima nos ha llevado a usar, también bajo la falsa personalidad que las presiones sociales, cultura local, educación familiar, normas, convenciones y estándares asumidos nos han impuesto. Mi verdadero Yo yace enterrado debajo de esta gruesa capa de hielo polar y no me conozco a mi mismo (Atman), o cómo yo soy realmente. Esa es la medida de mi “Avidya”. Esa es la visión de la que carezco. Es esta aceptación en la vida cotidiana de mi falsa personalidad (Anatma) la base de “Avidya”, tal como “Avidya” es la causa-raíz de todas las aflicciones. Esta es la razón por la cual en todas las escuelas de espiritualidad de la India, gran énfasis se hace por erradicarla. “Falta de visión: ver como eterno, puro, feliz y el Yo que es transitorio, manchado, miserable y no el Yo”
Drk Darsana Sakyok Eka Atmata Iva Asmita
“Auto-imagen: la falsa identificación como si fuese, del que ve con la facultad mediante la cual uno ve” (Vyn Bailey) “El egoísmo es identificar al que ve con la capacidad instrumental de ver” (B.K.S. Iyengar) “La falsa identificación se establece cuando consideramos la actividad mental como la verdadera fuente de la percepción” (T.K.V. Desikachar) “El que adora el ego y confunde sus heridas con su sabiduría interior y su mente con su Verdadero Ser”.
(Alberto Villoldo)
Una estudiante de Swami Dayananda le dijo que era casada. El le respondió, “¿Y antes de eso, qué era usted”? “Era soltera, por supuesto” dijo ella. “Entonces el Yo que está casada es idéntico al Yo que estaba soltera. El Yo nunca cambia”. “Pero yo cambié” ella objetó. “Me casé, cambié de nombre y todo lo que eso conlleva; Yo era Miss White. Ahora soy Mrs. Brown”. El
dejó la conversación hasta ahí sabiendo que la reflexión haría que ella viera la verdad de sus palabras. Si estás casada eres la misma tú que cuando estabas soltera. Tu situación legal ha cambiado, tu relación ha cambiado y tu nombre puede haber cambiado también. Pareciera que has cambiado, pero hay eso en ti que no ha cambiado. Es tu Yo –Tu verdadero Tú. Normalmente no vemos nuestras vidas con esta profundidad. Vivimos en la superficie y nos vemos como esposo, esposa, padre, madre, hojalatero, sastre, envejeciendo, joven, brillante, ordinario –todas cosas que parecen ser. Este nivel superficial es el nivel de “Asmita” (auto-imagen). Pienso, “Yo soy esto” o, “Yo soy eso”. No me doy cuenta de que simplemente Soy. Víctima de esta auto-imagen siempre pienso de mi mismo en términos de qué soy, o de qué tengo. “Soy millonario”, “Estoy en la cima de mi carrera”. Patanjali rastrea esto hasta su misma raíz. Básicamente el Yo, el Yo interno, es el que ve (Drk), el testigo permanente. Luego tengo también la mente, un poder, una facultad (Darsana Sakti) a través de la cual veo. Normalmente confundo las dos, identificándolas o falsamente identificándolas (Ekatmata) como si fueran la misma y una sola. No me doy cuenta de que hay un Yo, más profundamente de lo que me permito ver, incluso más que la mente a través de la cual veo y sé, más verdaderamente mío que cualquier cosa que puedo llamar mío. El Yo es el que ve. El poder a través del cual uno ve es solo un instrumento. El fracaso en distinguir entre los dos nos condena a una vida de superficialidad, de falsa identificación y de confundir el Yo real con qué soy, o con qué tengo. “Auto-imagen: la falsa identificación como si fuese, del que ve con la facultad
mediante la cual uno ve”
Sukha Anusavi Ragah “Deseo es dependencia del placer” (Vyn Bailey) “El placer conduce al deseo y al apego emocional” (B.K.S. Iyengar) “El apego excesivo está basado en la convicción de que contribuirá a la felicidad eterna” (T.K.V. Desikachar) “Cuando tu mente se centra en el dolor, estás practicando apego y sufres. Cuando tu mente se centra en el placer, estás practicando apego y sufres” (Alberto Villoldo) Todos estamos familiarizados con el dicho “el deseo es la raíz de todos los males”. Elimina el deseo -arrancándolo de raíz-y encontrarás serenidad. Y es posible que pensemos que esta es la verdadera esencia del pensamiento oriental, pero en realidad esto es una simplificación de la situación. Es poco realista y poco práctica. Ya habrás escuchado la historia del monje que fue llevado a cenar a un restaurante de moda por sus discípulos más cercanos. Mientras esperaban que les sirvieran el monje fue observado echando miradas aprobadoras a muchas de las atractivas mujeres
que se encontraban en el lugar. Cuando uno de sus discípulos le hizo notar bromeando que su actitud era poco apropiada para un monje, él respondió, “De ninguna manera. Puedo estar a dieta, pero eso no me impide leer la carta”. Tantas son las cosas que simplemente son increíblemente atractivas en este maravilloso mundo. No podemos dejar de sentirnos atraídos. Sin embargo, la atracción es de dos tipos: la que liga y la que no liga. La distinción es vital. Nos podemos sentir atraídos hasta el punto de la preferencia. De seguro preferimos compañía agradable. Tenemos preferencias en comidas, ropa, marca de pasta de dientes. Pero éstas son solo preferencias. Si me dan a elegir elegiré esto, pero si eso no está disponible, no importa, tomaré otra cosa. Puedo tomarla o dejarla. Me siento atraído, pero no estoy ligado. Por otro lado podemos sentirnos atraídos hasta el punto del deseo (Raga). La diferencia está en que nos sentimos atraídos hasta el punto en que tenemos que tener el objeto del deseo. Si no lo obtenemos nos sentiremos miserables. Nuestra felicidad y paz mental están ligadas a satisfacer el deseo. Esta es una gran aflicción (Klesa). Es como una sed incontenible este deseo de placer. “Raga” es un deseo que nos liga, pues de él nuestra felicidad depende (Anusayi). Es dejarse ir en una experiencia placentera que queremos conseguir, prolongar o repetir. Su forma más aguda es la adicción, por ejemplo, la dependencia de las drogas. Todos, sin embargo, estamos apegados hasta cierto punto a objetos, gente, animales, todo tipo de posesiones y todo lo demás.
“Deseo es dependencia del placer”
Dukha Anusavi Dvesah “Aversión es preocupación
con dolor”
(Vyn Bailey)
“La infelicidad conduce al odio”
(B.K.S. Iyengar)
“Las aversiones irracionales suelen ser el resultado de experiencias penosas sufridas en el pasado y ligadas a situaciones y objetos concretos” (T.K.V. Desikachar) “Cuando tu mente abriga rabia y odio estás practicando apego. Te atas al sufrimiento” (Alberto Villoldo) En el Sutra 15 (Capítulo 1), aprendimos que deseo y aversión son dos caras de la misma moneda. El deseo se basa en la atracción. La aversión, en la repulsión. Nos atrae lo que es agradable, nos repele lo que es doloroso. En física, atracción y repulsión son iguales y contrarias. Aquí se aplica el mismo principio. La aversión puede ser descrita como el deseo de evitar todo aquello que es doloroso. También puede ser una cuestión de
preferencia. Naturalmente preferiremos estar sin esta molestia. Usualmente, en esto hay mucho más que preferencia involucrado. Vyasa habla de la ira que sentimos hacia nuestro dolor y a lo que lo causa. Podemos incluso obsesionarnos a un grado aún mayor que por la atracción hacia algo que es agradable. Piensa sobre esos resentimientos por tanto tiempo guardados, esa enraizada hostilidad, esa recurrente frustración, legado de dolores pasados. Nuestras esperanzas de felicidad pueden estar inextricablemente atadas al prospecto, o a la falta de prospecto de escapar del dolor. Para mantener nuestra objetividad debemos pensar que el dolor nos fue dado para nuestra prosperidad. El dolor es el sistema de alarma que tiene la naturaleza. Debemos aceptar sus advertencias con gratitud. Los excesos del faquir que profanan el templo que es su cuerpo para demostrar su inmunidad al dolor, no es para nosotros. Del mismo modo que reconocemos el peligro que hay en el placer, aceptamos también que el dolor puede ser precioso. De modo que nuestra actitud debe ser de ecuanimidad. Placer y dolor y nuestro dominio de nosotros mismos, son un excelente punto de partida para nuestro entrenamiento de Yoga. Cuando hablamos de “Tapas” (auto disciplina) puedes haberte preguntado que involucraba. Sólo esto: la adquisición de ese grado de auto dominio que nos permite aceptar tanto el placer como el dolor con ecuanimidad, con una mente tranquila. Esta es nuestra reacción hacia nuestro entorno. Si quieres mejorarlo, empieza por tu propia habitación. Mis reacciones son las mías, y puedo hacer algo con ellas y el entorno mejorará. “Vairagya” significa desapego tanto de la aversión como del deseo.
“Aversión es preocupación con dolor”
Svarasa Vahi Vidusah Api Tatha Arudhah
Abhinivesah
“El instinto de sobre vivencia se perpetúa a sí mismo y como tal, es dominante, incluso entre los estudiosos” (Vyn Bailey) “El instinto de conservación o apego a la vida es la más sutil de las aflicciones. Puede hallarse incluso en los hombres sabios” (B.K.S. Iyengar) “La inseguridad es el sentimiento innato de ansiedad ante el futuro. Afecta tanto a ignorantes como a sabios” (T.K.V. Desikachar) “Al recordar las muchas veces que has muerto, ya sea por la daga o por el fuego, tu mente se estremece con el miedo a la muerte”.
(Alberto Villoldo)
Si “Abhinivesa” significa la voluntad de vivir o el instinto de sobrevivencia, cabe preguntarse, ¿Cómo es posible que sea una aflicción, una causa-raíz de dolor y angustia? ¿Dónde estaríamos sin él? -Probablemente muertos.
Pero como el dolor, rápidamente reconocible como aflictivo, que tiene un aspecto benigno al ser el sistema de alarma de la naturaleza, el instinto de sobrevivencia tiene un aspecto maligno como obstáculo a nuestro progreso. Nos fue dado para estimularnos y animarnos a luchar, a ingeniárnosla cara al peligro. Es de nacimiento, está arraigado porque la sobrevivencia de la raza depende de la sobrevivencia del individuo. No es una cuestión de preferencias personales. Es justamente esta obstinación, este testarudo aferrarse a la vida frente a la muerte, lo que puede ser un obstáculo. El tiempo llegará en que es mejor para nosotros morirnos y en ese momento, este instinto puede resultar realmente obstinado. No necesita ser educado o cultivado. Tiene su propia (Vahi) fuerza e inclinación (Sva Rasa). Mientras más viejos nos ponemos, más profundamente echa raíces en la tierra. Cuando estamos en lo mejor de nuestra vida, cuando materializar nuestros intereses es nuestra preocupación fundamental, se expresa como agresión. Poca consideración por los intereses de otros, forma parte del paquete. En el débil se expresa como estando a la defensiva, ultra sensibilidad cuando sus intereses están en juego, lo que puede transformarse en caldo de cultivo de resentimientos por cualquier acto que suframos en contra nuestra. Incluso el educado (Vidusa) no está exento. Tal como el ignorante, puede caer bajo su dominio. (Arudha). Educación, estudio y filosofía no lo pueden hacer desaparecer. Algunos escapan de su dominio simplemente porque tienen una gran aversión a la vida, lo que resulta en suicidio. Otros escapan gracias a la profundidad de su devoción: en su intenso deseo de obtener los frutos de la vida en el más allá, están felices
de cambiar esta vida. Y todavía otros, escapan de su dominio por medio de un desapego supremo. Estos son los Yoguis perfectos, que se pueden erguir no sólo sobre la felicidad que la vida puede ofrecer, sino que también sobre la felicidad que representa la vida misma. “El instinto de sobre vivencia se perpetúa a sí mismo y como tal, es dominante, incluso entre los estudiosos”
Te Pratiprasa Heyah Suksmah
“Cuando son sutiles deben ser eliminadas mediante el proceso de contra- evolución” (Vyn Bailey) “Las aflicciones deben minimizarse y erradicarse; ambas deben ser contrarrestadas y eliminadas, silenciadas de raíz” (B.K.S. Iyengar) “Cuando los obstáculos parecen no estar presentes, es importante mostrarse vigilante” (T.K.V. Desikachar) “Las malezas en el jardín te impiden alcanzar Samadhi”. Cuando las malezas están empezando a aparecer las puedes arrancar fácilmente. Entra en el espacio de no-tiempo y observa como las malezas se marchitan y mueren” (Alberto Villoldo) Este Sutra no es fácil de entender y sus traducciones, de traductor a traductor, varían muchísimo. Puede ayudar si examinamos las palabras individualmente. “Te”, el plural del pronombre “Ta”, significa ellos, y se refiere a las cinco aflicciones que estamos estudiando. “Suksmah” también se refiere a ellas, y significa sutil. “Heyah” nos dice que deben ser eliminadas o sacadas. “Pratiprasava” nos dice cómo: “Prati” significa contrario o al revés; y “Prasava” es nacimiento, generación o evolución –así que el concepto es desarrollo al revés o contra-evolución. El problema es: ¿Qué diablos significa esto? ¿Y qué quiere decir Patanjali con sutil? ¿Es este un quinto estado, aparte de aquellos mencionados en Capítulo 2, Sutra 4? Y si, así es, ¿Por qué lo omitió entonces?
Vachaspati sugiere que los cuatro estados mencionados en Sutra 4 de esta sección -dormido atenuado, espasmódico o vigoroso –todos caen dentro de la capacidad de esfuerzo humano de actuar positivamente sobre ellos. Pero este estado sutil se refiere a los granos quemados descritos por Vyasa. No hay peligro de que germinen, pero están ahí. Estos débiles remanentes son removibles, pero no mediante ninguna medida específica que adoptemos. Lo que pasará es que nuestra práctica de Yoga gradualmente disolverá esa falsa personalidad que hemos adquirido a través de los años. Estaremos –como si ese fuese el caso-revirtiendo el proceso de nuestro propio desarrollo. Esto puede ser visto como un proceso de contra-evolución, recorriendo el camino a través del cual nos hemos desarrollado, hasta alcanzar nuevamente ese estado puro, sin manchas de nuestro Yo original. Hablamos de estados de súper-conciencia y su forma de conseguirlos. Cada uno vuelve a un estado de pre-evolución, antes de que la mentalidad actual se desarrollara, antes de la necesidad de la mente consciente y sus prejuicios adquirieran valores propios. A medida que la falsa personalidad y la mentalidad adquirida se disuelven, también se disuelven las débiles huellas de las aflicciones, aunque éstas fueses granos quemados. “Cuando son sutiles deben ser eliminadas mediante el proceso de contra- evolución”
Dhyna Hevah Tad Vrttayah
“Su actividad debe ser disminuida con la meditación” (Vyn Bailey) “Las fluctuaciones de la conciencia creadas por las grandes y sutiles aflicciones deben silenciarse con la meditación” (B.K.S. Iyengar) “Avanzar hacia un estado de reflexión para reducir su impacto e impedirles recobrar su fuerza” (T.K.V. Desikachar) “Cuando tus raíces son fuertes y están profundamente enterradas, debes meditar. Solo entonces cesarán de crecer. Solo entonces se podrán de color marrón, decaerán y volverán a la tierra”.
(Alberto Villoldo)
Si los cuatro estados de aflicciones, aparte de aquellos en el estado sutil caen dentro de la capacidad del esfuerzo humano para trabajar con ellos, ¿Qué tipo de esfuerzo tendríamos que hacer? El pronombre “Tad” nuevamente se refiere a las aflicciones. “Vrtti”, como vimos al comienzo de nuestro estudio, engloba movimiento, funciones, modificaciones, estados y actividades. Las aflicciones son activas de variadas maneras. ¿Cómo se puede disminuir (Heya) esta actividad de las aflicciones? El buen lavandero conoce la respuesta. El o ella no echan simplemente la ropa dentro de la máquina de lavar y espera que queden inmaculadas. Antes de que la ropa entre en la máquina, es revisada prolijamente para ver si tiene manchas o suciedad difícil de sacar. Estas manchas son tratadas en forma individual con jabón o detergente o incluso blanqueador. En seguida, pero sólo entonces, la ropa es remojada y luego lavada.
Lo mismo puede aplicarse a las aflicciones. Manifestaciones individuales exigen tratamiento individual. El tratamiento que recomienda Patanjali es “Dhyana” (meditación). La meditación significa mantener una idea en frente de la mente durante algún tiempo. Las distracciones, por supuesto, ocurren, pero son ignoradas y la continuidad de la atención es mantenida. Pensamos alrededor del tema, lo vemos desde diferentes ángulos: cómo esta aflicción en particular se manifiesta; el daño que me hace; la inconveniencia hacia los demás; las ocasiones en que de repente se puede manifestar… ¿Qué puedo hacer para minimizarla? Pantanjali en realidad hace ver que hay aún una forma mejor para meditar, y ésta es, meditar en lo opuesto, como él lo llama. En lugar de pensar en por qué una cierta persona me altera, enumero aquellos puntos favorables que pueda tener. Me concentro en mí mismo y me veo como me gustaría verme, regalando dulzura y luz. Lo positivo derrota lo negativo en cualquier lugar y en cualquier momento. “Su actividad debe ser disminuida con la meditación”
Segunda Parte: Meditacion
Seccion 1: Un estilo de vida conducente a la meditacion En la primera parte el énfasis estuvo en Yoga. En esta segunda parte el énfasis está en la meditación en sí misma, y nuevamente, está dividida en dos secciones. La primera presenta un estilo de vida que nos permita meditar con éxito. Parte del Capítulo 2 lo dedica Patanjali a dar una visión de todo su método de meditación, a menudo referido como Ashtanga Yoga, o el Yoga de los ocho miembros. Los primeros dos miembros, -lo que hay que evitar y lo que hay que observar-tienen que ver con el estilo de vida del meditador. Nos muestra una forma de vida que nos hará más fácil meditar. Patanjali habla de cinco maneras mediante las cuales debemos evitar herir a otros: daño, engaño, codicia, sexo y egoísmo. El las llama “Yama” cosas que hay que evitar. Expone también cinco áreas de mejoramiento personal: limpieza, contentamiento, auto disciplina, estudio personal, y devoción a Dios. Las llama “Niyama” –cosas que hay que observar. Cuando nos concentremos en estos dos primeros miembros, sentiremos el beneficio no sólo en nuestra vida cotidiana, pero también cuando nos sentemos a meditar.
Yoga Anga Anusthanat Asuddhi Ksaye Jnana
Diptih Aviveka Khyateh
“A través de la práctica de los miembros del Yoga, con la eliminación de impurezas llega la radiante conciencia de conocimiento discriminatorio completo” (Vyn Bailey) “Mediante una práctica devota de los diversos aspectos del Yoga se destruyen las impurezas: la corona de sabiduría refulge gloriosa” (B.K.S. Iyengar) “La práctica y la indagación sobre los diversos aspectos del Yoga reducen gradualmente los obstáculos como la compresión defectuosa. Entonces la luz de la percepción aparece y la distinción entre lo que percibe y lo que es percibido se hace más evidente. Ahora todo puede ser comprendido sin error.
(T.K.V. Desikachar)
“A través de la práctica de Yoga puedes despertar al que Ve. Abandona las tonterías y la confusión. Mira con tus ojos internos. Date cuenta de todo lo que no has visto”.
(Alberto Villoldo)
Lo primero que hay que tener en cuenta es que “Anga” significa miembro, como los miembros del cuerpo, o las ramas de un árbol. De hecho es incorrecto hablar de los ocho pasos en el camino del Yoga. Esto implicaría que uno debe dominar los primeros siete antes de abordar el octavo. La expresión “Asuddhi Ksaya” (eliminación de impurezas) enfatiza el punto de que el Yoga es esencialmente una cuestión de liberarse de ciertas características sin las cuales estaríamos mucho mejor. Este es un concepto bastante más relajado que aquél de tener que esforzarse por adquirir perfección. Ya somos perfectos. Sólo que nos hemos descuidado. Estas impurezas son básicamente las cinco aflicciones, pero sus ramificaciones se extienden a cualquier cosa que no esté bien con el complejo de nuestro cuerpo-mente-espíritu. Patanjali presenta la práctica regular (Anusthasana) de los miembros del Yoga como un medio realista de alcanzar conocimiento discriminatorio (Aviveka Khyati). No es difícil ver por qué discriminación o discernimiento es parte de nuestro pensamiento. Es esa clase de conocimiento (Khyati) lo que nos permite tamizar (pasar por el cedazo) el sujeto del objeto. Yo por mí, veedor por visto, poseedor por poseído. El proceso es uno de discriminación entre lo eterno, lo puro, la felicidad y el Yo, y eso que es transitorio, manchado, miserable y no el Yo. La palabra “Aviveka” no debe ser confundida, pues el prefijo “A” implica negación. En este caso la letra “A” en sánscrito es una “A” larga, que implica completo, intensivo, perfecto. “A través de la práctica de los miembros del Yoga, con la eliminación de impurezas llega la radiante conciencia de conocimiento discriminatorio completo”
Yama Niyama Asana Pranayama Pratyahara
Dharana Dhyana Samadhayah Astau Angani
“Los ocho miembros son: lo que hay que evitar, lo que hay que observar; postura, control de la respiración, interiorización de los sentidos,
concentración, meditación y contemplación”
(Vyn Bailey)
“Los preceptos morales (Yama), observancias invariables (Niyama), posturas (Asana), regulación de la respiración (Pranayama), interiorización de los sentidos hacia su origen (Pratyahara), concentración (Dharana), meditación (Dhyana), y absorción de la conciencia en el sí-mismo (Samadhi), son los ocho constituyentes del Yoga.
(B.K.S. Iyengar)
“La práctica del Yoga comprende: Yama (nuestras actitudes respecto a lo que nos rodea; Niyama (nuestras actitudes hacia nosotros mismos; Asana (la práctica de ejercicios físicos); Pranayama, (la práctica de ejercicios respiratorios), Pratyahara (la sujeción de los sentidos); Dharana (la capacidad de dirigir la mente); Dhyana (la capacidad de desarrollar interacciones con lo que intentamos comprender); Samadhi (la integración completa con el objeto de nuestra comprensión)”.
(T.K.V. Desikachar)
“El Yoga está dividido en ocho miembros. Yama: Los Grandes Votos;
Niyama: Los Principios; Asana: Las Posturas; Pranayama. La Práctica de la
Respiración; Pratyahara: Volcándose hacia Dentro; Dharana: Concentración;
Dhyana: Meditación; Samadhi: Infinidad”
(Alberto Villoldo)
Al inicio de su trabajo, Patanjali define Yoga como la cesación de los movimientos de la mente. Dice que podemos lograr esto mediante la práctica continua de los ocho miembros (Astau Angani) junto con desapego. Cuando la práctica se hace fastidiosa, como a veces ocurre, tenemos una excelente ocasión de ejercitar el desapego de nuestros sentimientos y caprichos, de nuestro cansancio, flojera, inconveniencias del momento. Aún más importante es el desapego de motivos indignos. Hay gente que practica “Asanas” (posturas) y “Pranayama” (control de la respiración) por razones puramente egoístas de perfección física o que persiguen el mito de la eterna juventud. Hay otros que practican Asanas y “Pranayama” junto con “Dharana” (concentración), Dhyana (meditación) y “Samadhi” (contemplación) con el propósito de conseguir poderes súper normales que pueden impresionar al público, pero encoger y marchitar su propia alma. La terminología que usemos es importante si queremos evitar confusiones. Términos similares significan diferentes cosas en diferentes sistemas. La práctica de Hatha Yoga que es la más difundida en el mundo, no incluye entre sus características oficiales “Yama” (lo que hay que evitar) o “Niyama” (lo que hay que observar). Se ha elegido la palabra concentración para traducir “Dharana”, meditación para Dhyana y contemplación para “Samadhi” porque estas palabras pueden ser tomadas en su uso normal para significar lo que Patanjali quiso decir.
Los ocho miembros, como las ramas o miembros de un árbol, están orgánicamente unidos, uno con el otro. Lo que hay que evitar y lo que hay que observar naturalmente van juntos; la práctica consciente de ellos conforma un fondo adecuado para la práctica de los demás miembros. Postura, control de la respiración y “Pratyahara” (interiorización de los sentidos) tienen que ver con el cuerpo y sus sentidos. La interiorización de los sentidos provee el puente hacia el mundo interno de la concentración, meditación y contemplación. “Los ocho miembros son: lo que hay que evitar, lo que hay que observar; postura, control de la respiración, interiorización de los sentidos,
concentración, meditación y contemplación”
Ahimsa Satya Asteya Brahmacharya Aparigrahah
Yamah
“Lo que hay que evitar: no dañar, no mentir, no codiciar, continencia sexual,
no posesión”
(Vyn Bailey)
“La no violencia, la veracidad, la abstención de robar, la continencia, y la ausencia de codicia más allá de nuestras necesidades, son los cinco pilares de Yama”.
(B.K.S. Iyengar)
“Ahimsa, (consideración hacia todos los seres vivientes, en particular hacia los inocentes, los que están en apuros o en una situación peor que la nuestra) Satya, (Comunicación adecuada por medio del lenguaje, escritos, gestos, y acciones) Ashteya, (Abandono de la codicia o capacidad de resistir al deseo de lo que no nos pertenece). Brahmacharya, (moderación en todos nuestros actos), Aparigraha (abandono de la avaricia o capacidad de aceptar sólo lo apropiado). Todo esto es Yama”.
(T.K.V. Desikachar)
“Los grandes votos son: No violencia…..no causar daños ni a tu persona ni a los otros. Ser verdadero….sé verdadero en tu palabra y deja que tu palabra sea verdadera. Integridad…. no robes, haz lo que dices. Moderación….usa
con sabiduría la fuerza vital dentro de ti. Generosidad….da más de lo que tomas, porque en realidad nada te pertenece”.
(Alberto Villoldo)
Hay escuelas de Yoga donde lo que hay que evitar y lo que hay que observar se enseña e inculca durante muchas semanas antes de abordar las posturas o el control de la respiración. Pocos tendríamos la paciencia de soportar tal régimen y para la mayoría de nosotros sería de todas maneras demasiado tarde. Hemos estado practicando posturas físicas muchísimo antes de haber siquiera escuchado hablar de Patanjali. Esas escuelas, sin embargo, tienen un punto muy válido, y es que el Yoga no fue diseñado sólo para estar físicamente en forma o para la salud física. Fue diseñado para el desarrollo armónico y total de todo el ser humano: cuerpo, mente y espíritu. Para esto, las actitudes son mucho más importantes que los ejercicios. Lo que hay que evitar y lo que hay que observar es para entrenarnos con las actitudes. Las cinco cosas que hay que evitar (Yamah) están todas en el campo de nuestras actitudes hacia los demás y nuestra relación con ellos. Lo que hay que observar tiene que ver con nuestra conducta hacia nosotros mismos, con nuestra vida personal. Un estudiante le dijo una vez a Vyn Bailey, que era sacerdote católico, que encontraba que los diez preceptos de Patanjali eran mucho más significativos que los diez mandamientos de Moisés. El estuvo de acuerdo. Y como nadie está demasiado inclinado hacia matar a otros, robar, o la adoración de imágenes esculpidas, para ese estudiante, a un nivel superficial, los mandamientos de Moisés eran para él un tanto irrelevantes. En lo que hay que evitar y observar había mucho más que era relevante. En este contexto es importante recordar que Patanjali no
expone aquí ningún sistema de moralidad o de ética. No hay duda que fue un hombre moral, pero no era un moralista. No estaba en el negocio de “no harás esto…” “no harás eso”… Patanjali es un psicólogo que nos dice qué nos puede ayudar en nuestra meditación y qué la puede hacer difícil. Nos ofrece un estilo de vida conducente a la meditación. La práctica de lo que hay que evitar y de lo que hay que observar debe ser en tres niveles: físico, verbal y mental y como las actitudes deben ser cultivadas, la dimensión mental es la más importante. Para Vyasa, “Ahimsa” (no dañar) es la base de las otras cuatro cosas que hay que evitar. Si evitamos todo daño, en todos sus niveles, a todas las criaturas, nos encontraremos practicando ser verdaderos, honestos, restringiendo nuestra sexualidad y no siendo posesivos. “Lo que hay que evitar: no dañar, no mentir, no codiciar, continencia sexual,
no posesión”
Jati Desa Kala Samaya Anavacchinnah Sarva
Bhaumah Maha Vratam
“Este es el gran voto para todas las situaciones terrenales, sin distinciones de condiciones familiares, lugar, tiempo o circunstancias” (Vyn Bailey) “Yamas son los grandes votos, poderosos y universales, incondicionados por el lugar, el tiempo o la clase”.
(B.K.S. Iyengar)
“Cuando la adopción de estas actitudes frente al mundo que nos rodea ya no es un mero compromiso, sea cual sea la situación social, cultural, intelectual e individual, es que se acerca la irreversibilidad”.
(T.K.V. Desikachar)
“No importa ni tu nombre ni tus circunstancias; no importa tu edad o las etiquetas que te pongas. Los grandes votos son universales”.
(Alberto Villoldo)
El Yoga puede conferir grandes poderes, incluso súper naturales, y tales poderes pueden ser mal utilizados. No deben confiárseles a aquellos que no están moralmente preparados para
recibirlos. Patanjali está preocupado de construir actitudes aceptables, que se consiguen mediante la práctica de ciertas cosas que hay que evitar y otras que hay que observar. Esto él lo hace por medio del uso de una palabra notable, “Mahavrata”, el gran voto. Un voto (Vrata) es una promesa religiosa solemne hecha a una divinidad. Puede variar en cuanto al tiempo que dure, o puede depender de recibir o no un favor, o estar preparado de una forma u otra. Pero, “Mahavrata” ata absolutamente, bajo cualquier circunstancia y sin ninguna calificación. Tal es la práctica de las cosas que hay que evitar. Tiene que ser tomado en relación con todas (Sarva) las condiciones de nuestra existencia en la tierra (Bhauma). Y como si esto fuera poco, él especialmente excluye aquellas circunstancias que podríamos invocar como excusas justificables. La primera es nuestra condición de nacimiento (Jati). No sólo el que nace en una cuna de alta alcurnia debe estar bajo obligaciones; también los otros. Estamos todos incluidos, independientemente de nuestro nacimiento o condición familiar. Vyasa sugiere otra interpretación basado en el significado de “Jati”, que él traduce como especie. Un pescador, dice él, puede practicar no dañar en relación con todas las criaturas, pero se siente excusado en el caso de los peces y especies relacionadas. Patanjali sin embargo, no admite excepciones, ni siquiera de lugar (Desa), ya sea pueblo o ciudad, en el país o en el extranjero. Ni siquiera de tiempo (Kala), ya sea joven o viejo, o durante los feriados, fines de semana o fiestas religiosas. No hay diferencia. Tampoco es aceptable una ocasión particular o circunstancia (Samaya) que permita alguna distinción (Anavicchinna). El Yogui serio considera la práctica de “Yama” como una
obligación religiosa. “Este es el gran voto para todas las situaciones terrenales, sin distinciones de condiciones familiares, lugar, tiempo o circunstancias”
Shaucha Samtosa Tapah Svadhyaya Isvara
Pranidhanani Niyama
“Lo que hay que observar es limpieza, contentamiento, auto disciplina, estudio personal y devoción a Dios” (Vyn Bailey) “La limpieza, el contentamiento, el celo religioso, el estudio de sí-mismo y la entrega del sí-mismo al sí mismo supremo o Dios son los Niyama”.
(B.K.S. Iyengar)
“Limpieza, (Shaucha) es decir mantener limpio y aseado nuestro cuerpo y nuestro entorno; Contentamiento (Samtosa) o facultad de sentirse a gusto con lo que se posee y lo que no se posee; Eliminación de las impurezas (Tapah) que hay en nuestro organismo físico y mental por medio de la práctica de hábitos correctos de sueño, ejercicio, nutrición, trabajo y relajación; Estudio (Svadhyaya) y necesidad de revisar y evaluar nuestros progresos; Veneración a una inteligencia superior o aceptación de nuestros límites frente a Dios (Isvara Pranidhanani). Todo esto es Niyama”.
(T.K.V. Desikachar)
“Los Principios son: Practica pureza….no te contamines con la rabia o pensamientos de venganza. Practica contentamiento….mantente en paz con lo que es y con lo que no es. Practica austeridad….purifícate, rechaza la
codicia, la falta y la envidia y el deseo interminable de tener más. Estudia… y cultiva la sabiduría. Abre tu corazón a todo lo que puede ser conocido. Entrégate…y sé uno con el Espíritu, consciente de tu naturaleza sagrada. Haz de saber que estás hilado en la intricada matriz de la creación”.
(Alberto Villoldo)
El líder siempre está solo. Como Yogui dedicado, frecuentemente uno se encuentra en esa posición. Aquí, lo que esto significa en términos prácticos, es que tengo que practicar aquello que debo evitar, lo hagan otros o no. “Veinte mil personas no pueden estar equivocadas”, reza el dicho. Sin embargo la historia del progreso y de los inventos carga la balanza a favor del pionero solitario y no de las miles de personas que no tienen más apoyo a favor de sus opiniones que las de los otros. Tanto lo que hay que evitar como lo que hay que observar, Yama y Niyama, deben ser practicados en tres niveles: físico, verbal y mental. Es conveniente hacer notar que “Shaucha” (limpieza), a primera vista, se percibe como algo externo. Sin embargo, a partir de la limpieza externa podemos fácilmente derivar a la idea de la limpieza interna, de la cual depende nuestra salud, y desde aquí, a la limpieza de palabra y de pensamiento. Luego, solo un corto trecho que recorrer hasta llegar a la limpieza de corazón. “Samtosa” (contentamiento), por otro lado es visto como una cualidad de la mente y del espíritu; es esta aceptación interior la que nos permite soportar las molestias externas, el dolor y la angustia. “Tapas” (auto disciplina), “Svadhyaya” (estudio personal), e “Iswara Pranidhana “(devoción a Dios) fueron presentados como los elementos que conforman Kriya Yoga (Yoga en práctica).
Patanjali no habla de Kriya Yoga en este Sutra. Eligió ponerlo al comienzo de La Práctica de Yoga – una posición de importancia donde atraería la máxima atención. Esto podría ser un argumento que apoyaría a aquellos que ven Kriya Yoga como una contribución personal de Patanjali. Examinando los ocho miembros tradicionales del Yoga, Patanjali notó en estas tres cosas que hay que observar, la verdadera esencia de la práctica de Yoga. “Lo que hay que observar es limpieza, contentamiento, auto disciplina, estudio personal y devoción a Dios”
Vitarka Badhane Pratipaksa Bhavanam
“Para contrarrestar sentimientos malos, meditación en lo opuesto”.
(Vyn Bailey)
“Los principios contrarios a Yama o Niyama deben ser contrarrestados con el conocimiento discriminador”.
(B.K.S. Iyengar)
“Cuando estas actitudes son cuestionadas, puede ser útil la reflexión sobre las posibles consecuencias de otras actitudes alternativas”.
(T.K.V. Desikachar)
“Cuando sorprendas tu mente alejándose del Yoga, no pelees con ella. Piensa en su lugar en algo hermoso”.
(Alberto Villoldo)
Siempre nace la pregunta de si Patanjali con aquellas cosas que hay que evitar y observar no estaría poniendo estándares demasiado altos para los principiantes. La única respuesta es que en el momento en que ellos consigan esos estándares, ya no serán principiantes. Estas actitudes se supone que se consiguen a través del tiempo, y durante ese tiempo, es de esperar retrocesos, dificultades y obstáculos. No vivimos en un mundo hecho solo de dulzura; más bien en un remolino de emociones, propias y de los demás, que echan a perder nuestras mejores intenciones. Se ha traducido “Vitarka” como sentimientos malos. Quizás se debiera haber traducido como mala cabeza, pues no es solo una cuestión de pensamientos, sino que de sentimientos y de echar humos a causa de ellos. Patanjali recomienda transferir nuestra atención al lado opuesto (Pratipaksa). Se ha dicho que los predicadores más
efectivos no obtienen resultados castigando los vicios de sus oyentes. Están demasiado ocupados promoviendo la virtud para perder tiempo condenando el vicio. Esta actitud positiva es también la de Patanjali. Puede ser que en el calor del momento, en el ardor de las emociones, sea difícil hacer algo y en consecuencia se cometen errores. Pero después, cuando somos nuevamente nosotros mismos, la situación puede ser revisada. En ese momento hay tiempo para “Bhavana” (meditación) en la línea opuesta de acción, y en la actitud contraria que debiéramos haber adoptado. Hay algunos que sugieren que meditación es una palabra demasiado débil para ser usada en este contexto. “Bhavana” también significa producir, de manera que se espera de nosotros que tomemos todas las medidas necesarias para producir, o inducir, el marco mental opuesto. Esta interpretación es avalada por la elección de Patanjali de la palabra “Bhadana”, que significa sacar, anular, reducir a cero. Medidas fuertes pueden ser necesarias para eliminar de nuestra personalidad las actitudes que ofenden. Esto nos lleva a la pregunta original, ¿es esto esperar demasiado? No si lo tomamos considerando un largo período de tiempo. Éxito completo no se ha prometido ni se espera a la primera. Cien por ciento no es la única marca que certifica el éxito. Si marcamos sólo un cinco por ciento de mejoramiento, cinco por ciento es una medida de éxito. Algo con que comenzar. Lo mismo que con Yama y Niyama. “Para contrarrestar sentimientos malos, meditación en lo opuesto”.
Vitarkah Himsa Adayah Krta Karita Anumoditah
Lobha Kroda Moha Purvakah Mrdu Madhya
Adhimatrah Duhkha Ajnana Phalah Iti Bhavanam
“Malos sentimientos, tales como daño y otros parecidos, ya sea cometidos, procurados o aprobados, que nacen de la codicia, error o ira, sean ligeros, moderados o excesivos, resultan en miseria interminable e ignorancia. Para tales circunstancias: meditación en lo opuesto”.
(Vyn Bailey)
“El conocimiento incierto que da paso a la violencia, provocada tanto directa como indirectamente, o permitida, está causado por la codicia, la ira, o el pensamiento ilusorio en grado suave, moderado o intenso. Su resultado es el dolor interminable y la ignorancia, que llegan a su fin mediante la introspección”.
(B.K.S. Iyengar)
“Por ejemplo, un deseo súbito de actuar con rudeza, de apoyar o aprobar acciones duras, puede ser frenado reflexionando sobre sus consecuencias nocivas. Actos de este tipo provienen, a menudo, de instintos inferiores como cólera, la posesividad o un juicio deficiente. Sea cual sea la importancia de estas acciones, la reflexión en una atmósfera favorable puede frenar nuestros
deseos de actuar de esta manera”.
(T.K.V. Desikachar)
“Los grandes defectos dañan a otros; también el no hablar con la verdad. Estos siempre resultan en sufrimiento. Son causados por la rabia y el deseo. Recuerda esto”.
(Alberto Villoldo)
Si queremos un ejemplo de la clase de mal sentimiento (Vitarka) cuyo remedio es la meditación en lo opuesto (Pratipaksa Bhavana), Patanjali sugiere Himsa (daño), o algo como eso (Adi). Este daño puede ser infligido por nosotros personalmente – Krta (cometido). O podemos emplear a alguien para que haga el trabajo sucio –Karita (procurado). O podemos refocilarnos con el hecho de que el daño ya se hizo, aunque no hayamos tenido parte en él –Anumodita (aprobado). El daño puede haber tenido numerosas causas. Puede surgir (Purvaca) de nuestro egoísmo o codicia (Lobha). Puede haber sido infligido por nosotros en un arrebato de furia (Krodha). También puede haber tenido lugar por equivocación (Moha) o mala comprensión. El daño puede ser ligero (Mrdu), moderado (Madhya), o serio (Adhimatra). El resultado (Phala) común es que todo conduce a miseria (Duhkha) para nosotros y para los demás. Todo contribuye a ceguera moral e ignorancia (Ajnana), que no tiene fin (Ananta). Este hecho puede ser un punto para nuestra meditación, como Patanjali sugiere mediante la palabra “Iti “(tal). “Malos sentimientos, tales como daño y otros parecidos, ya sea cometidos, procurados o aprobados, que nacen de la codicia, error o ira, sean ligeros, moderados o excesivos, resultan en miseria interminable e ignorancia. Para tales circunstancias: meditación en lo opuesto”.
Ahimsa Pratishayam Tat Sannidhau Vaira Tyagah
“El establecer no-daño hacia otros es abandonar las hostilidades alrededor de uno”.
(Vyn Bailey)
“Cuando se establece la no violencia en la palabra, el pensamiento y las acciones, uno renuncia a la propia naturaleza agresiva, y los demás abandonan la hostilidad en su presencia”. (B.K.S. Iyengar). “Mientras más considerado se tiene, más se estimulan sentimientos amigables en todos aquellos que se encuentran en nuestra presencia”.
(T.K.V. Desikachar)
“Domina la práctica de no-violencia y te recibirán todas las criaturas como un amigo. Ninguno te considerará un enemigo”.
(Alberto Villoldo)
“Ahimsa es el ideal más elevado. Es para el valiente, nunca para el cobarde… Ningún poder de la Tierra puede subyugarte si vas armado con la espada de Ahimsa. Ella ennoblece tanto al vencedor como al vencido”.
(Gandhi)
Swami Digambar, autor del libro “Claves del Yoga”, piensa
que la palabra “amor” es la que mejor describe el verdadero significado de “Ahimsa”. Amor hacia todos los seres y cosas. Una traducción más literal del Sutra 35, del cual “Ahimsa” es sólo la primera palabra podría ser: “Si uno practica el no causar daño, cesarán las hostilidades alrededor tuyo”. “Ahimsa” es entonces no causar daño a nadie, incluyendo a los animales, ya sea de palabra o de hecho. Según este principio, también en la práctica de las posturas, los estudiantes deben respetar los límites de sus capacidades físicas. Jamás deben forzar las posturas o estirar más allá de lo posible sus cuerpos. Posturas difíciles y potencialmente dañinas para la mayoría de nuestras rodillas occidentales, como por ejemplo la postura del loto –“Padmasana” son excelentes para enseñarnos humildad y para enseñarnos que siempre debemos escuchar nuestro cuerpo y comunicarnos con él con respeto y amor. Las “Asanas” nos ofrecen entonces la oportunidad de maximizar la reverencia y minimizar la violencia. La práctica de Yoga tiene por objeto desarrollar nuestra atención, amplificar nuestra sensibilidad hacia los sufrimientos de otros y desarrollar compasión. Una manera de conseguir esto es dándonos cuenta de qué duele y de que nos hace sentir bien dentro de nuestros cuerpos. Si nos sorprendemos yendo codiciosamente más allá de nuestros límites, más allá de lo que el cuerpo puede hacer dentro de los límites de seguridad, aprendemos a reconocer esa conducta como una manifestación de “Himsa” (violencia). “Ahimsa”, según el comentarista Vyasa, es la base de los cuatro otros Yamas: si evitamos el daño en todos sus niveles y hacia todas las criaturas, nos encontraremos practicando la sinceridad, la honestidad y también cuidaremos de no derrochar nuestra sexualidad y de ser posesivos.
Ahimsa y Anekantavada
“Ahimsa” y “Anekantavada” son dos de las principales enseñanzas del Jainismo, la tercera religión más importante de la India. Los Jains definen “Ahimsa” como “reverencia a todas las formas de vida”. “Anekantavada” se traduce como “la multiplicidad de verdades”. “Ahimsa” es un concepto clave en muchas tradiciones religiosas de la India, incluyendo el budismo. En Jainismo es un tema central en las enseñanzas de esta religión. Influenció a Mahatma Gandhi cuando impulsó su movimiento libertador y desarrolló su famosa política de “Satyagraha o, “acción no violenta”, o literalmente, “aferrarse a la verdad”. Todos los monjes y religiosas Jains son vegetarianos estrictos y su aplicación del principio de “Ahimsa” es riguroso: Caminan a cualquier lugar que tengan que ir. Nunca se suben a un bus o a un tren, o a cualquier vehículo, tenga éste dos o cuatro ruedas, pues piensan que estas máquinas son un peligro potencial para cualquier forma de vida. Por supuesto jamás usarían un caballo o un burro o se servirían de ellos para arrastrar carga. Algunos de los más ortodoxos ni siquiera salen de sus casas durante la estación de las lluvias pues temen pisar algún insecto, gusano o cualquier otra criatura, que normalmente aparece con la llegada de esta estación del año. A pesar del gran énfasis que el Jainismo pone en “Ahimsa”, es cuidadoso también en expresar que no es posible ser absolutamente no-violento. El simple acto de respirar, caminar o de tener un cuerpo es violento para algo o para alguien. El concepto de “Anekantavada” ayuda a templar un tanto la visión de “Ahimsa” que tienen los Jains. “Anekantavada” sostiene que para tener una comprensión verdadera de cualquier situación es
necesario verla de todos los ángulos posibles. Si hacemos esto, nos daremos cuenta que es imposible que una acción sea totalmente negativa o totalmente positiva. Cualquier acción puede ser vista como violenta o no-violenta, dependiendo de quién sea afectado. Jiddhu Krishnamurti, uno de los grandes filósofos del siglo pasado, propuso la idea que ser completamente no-violento era una ilusión. Incluso más, dijo que ni siquiera podemos a empezar a entender el principio de “Ahimsa” hasta que no nos encontremos cara a cara con las semillas de violencia que moran dentro de nosotros mismos. Como practicantes de Yoga, cuando miramos a nuestro alrededor y sentimos la omnipresencia de la violencia, nos preguntamos, “¿Es “Ahimsa” realmente posible? ¿Podemos realmente contribuir a que se terminen los sufrimientos en este mundo? ¿Qué podemos hacer?” Los Jains enseñan que lo que debemos hacer es simplemente lo mejor que podamos. En sus términos en cada momento debiéramos maximizar la reverencia hacia todas las formas de vida y minimizar la violencia. Esto significa que debiéramos pasar cada día observando conscientemente, aceptando calmadamente el mundo tal cual es, sin apegarnos a los frutos de nuestro esfuerzo. Caminamos sobre la tierra tan cuidadosamente como podemos de acuerdo a nuestro nivel de conciencia y atención. Eso es todo. Los Jains llaman a este tipo de práctica “Upa Yoga”, el Yoga de la vigilancia constante, de la observación constante sobre uno mismo y sobre los demás, incluyendo la violencia. En sus discursos Krishnamurti recomendaba mirar de frente la violencia dentro de nosotros mismos para poder entenderla y no tenerle
miedo. Cuando seamos capaces de hacer esto –decía-podemos comenzar a transformarla. Una de las peculiaridades de la naturaleza humana es que aquellos que abogan por la no-violencia, pueden a veces ser brutalmente violentos en sus diatribas en contra de aquellos que no comulgan con sus puntos de vista. Para Patanjali, más que un asunto de corte moral, el verse envuelto en cualquier forma de violencia o daño, hace perder la serenidad de mente y alma necesaria para una meditación exitosa. Guiados por el Sutra precedente, podemos describir no-daño como algo que no causa ningún tipo de problemas, en ningún momento, hacia ninguna criatura; sea el problema o molestia de tipo físico o mental, grueso o sutil, directo o indirecto, incluso aprobado o procurado. Tratando de establecer (Pratishtha) tal actitud, uno se esfuerza por abandonar (Tyaga) toda huella de hostilidad (Vaira) hacia todos y todas la cosas alrededor de uno (Tad Sannidhi). Hasta qué punto es esto practicable, es una cuestión de interpretación personal y de compromiso individual. El pescador de Vyasa es un ejemplo. Algunos pueden extender el principio de no-daño e incluir a todos los animales, incluso a los animales alimentados para ser consumidos, pero no a las plantas. Algunos comerán frutas siempre que las semillas no sean dañadas. Pero como toda nuestra comida, con la excepción del agua y de la sal proviene de alguna fuente viva, orgánica, el problema para el purista no es nada de simple. Vyn Bailey conoció a un Yogui que decía que subsistía sólo tomando leche y comiendo plátanos. Agregaba, sin embargo, que de no ser por su avanzada práctica de “Pranayama”, no podría haber durado ni siquiera un par de semanas.
Algunos comentaristas de los Yoga Sutras dicen que cuando uno está establecido en la práctica de no dañar, los enemigos, incluyendo los animales de presa, dejan de lado la hostilidad en la presencia de uno. Una creencia popular es la de que los animales, particularmente los perros, pueden detectar el miedo en una persona, y esperando ser agredidos, a veces atacan. Bien puede ser también que detecten nuestra serenidad y carencia absoluta de hostilidad y permanezcan tranquilos. Como regla práctica de vida, la fórmula es simple: “No permitas que nada ni nadie, tenga miedo de ti”. “El establecer no-daño hacia otros es abandonar las hostilidades alrededor de uno”.
Satya Pratisthayam Kriya Phala Asrayatvam
“Con el establecimiento de la veracidad se produce la dependencia de los resultados de las propias acciones” (Vyn Bailey) “Cuando uno logra establecerse firmemente en la verdad, sus palabras son altamente eficaces y capaces de producir resultados”.
(B.K.S. Iyengar)
“Quien muestra un fino sentido de la comunicación no errará en sus actos” (T.K.V. Desikachar) “Se verdadero con tu palabra y adquirirás el poder de la verdad. Cualquiera cosa que digas se transforma en eso”.
(Alberto Villoldo)
“Satya” es decir la verdad; es ser auténtico con los demás y con uno mismo; es no aparentar lo que uno no es. El Sutra 36, dice más o menos así: “Siendo fieles a la verdad, podremos tener la certeza de que nuestras acciones fructificarán”. Si uno se ciñe siempre a la verdad, lo que uno dice eventualmente se transformará en realidad. Los resultados parecieran seguir a la acción. En consecuencia, siempre debemos decir la verdad tanto en pensamiento, como de palabra, o de hecho. En la práctica de Asanas, “Satya” nos enseña a ser honestos con nosotros mismos y a no tener expectativas egoístas. Nos enseña a aceptar el nivel de nuestra práctica, tal cual es en ese momento. Sobre la veracidad pensamos más bien en lo que decimos: si lo que decimos es una justa reflexión de lo que está en nuestra mente, entonces estamos diciendo la verdad. Si contradice lo que realmente pensamos, se considera falso y estamos en
consecuencia, mintiendo. Si el conocimiento en nuestra mente es una justa reflexión de la realidad –de las cosas como son, de cómo sucedieron los eventos –entonces nuestro conocimiento es considerado verdadero y correcto. Con la verdad y la veracidad siempre existe la idea de una cosa aviniéndose con otra. Sin embargo Patanjali en este Sutra no define la veracidad, sino que indica sus resultados. Si uno está establecido en la veracidad (Satya Pratistha), ¿Qué puede uno esperar? “Kriya” significa acción, de cualquier tipo. “Phala” significa resultados y “Asrayata”, dependencia. Pero, ¿Cómo debiéramos interpretar dependencia? ¿De los resultados sobre las acciones? O, ¿De los resultados de las acciones? O, ¿Dependencia de los resultados y de las acciones? Todas éstas son traducciones válidas de la frase. Pero, ¿Qué tiene que ver veracidad con ellas? Citando a Vyasa: “Si el Yogui dice a alguien: ´Debes vivir honestamente´, esa persona vivirá honestamente. Si el Yogui da su bendición: ´Te irás al cielo´, esa persona se irá al cielo. Lo que dice el hombre que posee la verdad, se torna verdadero”. Siendo fieles a la verdad, podremos tener la certeza de que nuestras acciones fructificarán. Si uno se ciñe siempre a la verdad, lo que uno dice eventualmente se transformará en realidad. Los resultados parecieran seguir a la acción. En consecuencia, siempre debemos decir la verdad tanto en pensamiento, como de palabra, o de hecho. Devoción de corazón hacia la verdad, durante un largo período de tiempo, establece una relación entre el Yogui y la realidad. Todo lo que él dice, escrupulosamente se ajusta a lo que es y con lo que en realidad sucede. Pareciera como que él desarrollara un sexto sentido en relación a la realidad y sus leyes; cómo operan, qué causas producen cuáles resultados. La
naturaleza es siempre consistente y la realidad, siempre la misma, de modo que su sensibilidad se puede extender incluso hacia el futuro. Las cosas no suceden porque él lo dice. Lo dice porque sucederán. “Con el establecimiento de la veracidad se produce la dependencia de los resultados de las propias acciones”
Asteya Prastisthayam Sarva Ratnopasthanam
“Establecer no-codicia está en la cara de todas las formas de riqueza” (Vyn Bailey) “Cuando el abstenerse de robar está firmemente establecido, llega toda clase de joyas”.
(B.K.S. Iyengar)
“Quien es digno de confianza porque no codicia lo que pertenece a otros tiene naturalmente la confianza de todos, que lo comparten todo con él, por muy preciosa que sea la cosa a compartir”.
(T.K.V. Desikachar)
“No robes, ni siquiera una mirada, un pensamiento –Vive con integridad y conseguirás mucha fortuna”.
(Alberto Villoldo)
Para Swami Digambar, “Ashteya” es ser honrado. No
aprovecharse de nadie; no explotar a nadie, persona o animal. Otra interpretación de la palabra “Ashteya” es no robar. Sin embargo, debemos ir un poco más profundamente en su significado, al instinto de codicia, del cual robar es la expresión externa de la avaricia y la envidia, que puede afectar incluso a aquellos que jamás han pensado en robar nada. Una traducción informal del Sutra 37, del cual “Ashteya” es la primera palabra, podría ser: “Cuando estamos firmemente establecidos en la práctica de no-codicia, todos los tesoros del mundo están a nuestra disposición para nuestro goce, porque hemos comprendido que la posesión nada tiene que ver con eso”. La mayoría de los comentaristas, sin embargo ofrecen traducciones tales como: “Cuando uno está establecido en no- robar, todas la joyas llegarán a tus pies”, lo cual en la opinión de mi traductor y comentarista favorito, Vyn Bailey, esto es
simplemente incorrecto. El punto que pareciera habérsele escapado a la mayoría de los comentaristas es que, una cosa es disfrutar de las riquezas de este mundo y otra, totalmente diferente, es poseerlas. El que está bien establecido en no-codicia no siente deseos de poseer riquezas o joyas. Esa persona no se siente más privada de poseer tales cosas que el visitante de una galería de arte. Las obras pueden ser admiradas, su belleza apreciada, y su artificio elogiado. Pueden ser disfrutadas a más no poder, sin la más mínima envidia por aquellos que las poseen. El goce no tiene porqué venir acompañado de posesión. Esta persona es la antítesis del que ve una hermosa flor y debe cortarla de inmediato para llevársela a casa. El goce no está en su belleza, pero en su posesión. Esto priva a otros de su propia chance de disfrutar de la belleza de esa flor, que al día siguiente estará marchita y sus semillas jamás podrán germinar. “Ashteya” nos enseña que la práctica de Asanas no es competitiva, que no debemos hacer comparaciones, tener celos o envidia de aquellos que tienen una práctica más avanzada. Cuando en la sala de clases observamos la práctica de nuestros compañeros, debemos hacerlo sólo para buscar inspiración. “Steya” en sánscrito puede significar robar por lo que “No robar” es la traducción más común de “Asteya”. Pero tenemos que ir más profundo, al instinto de codiciar, del cual el robo es la expresión externa de la codicia y la envidia, que puede contagiar incluso a aquellos que ni siquiera pensarían en robar nada. “Asteya” (no-codicia) está basada en una actitud positiva: respeto por aquello que pertenece a otro. Se aplica a todo aquello que no es mío, ya sea pertenezca a una persona o a un gobierno. No solo se aplica a la propiedad de otro, pero también a las palabras, ideas y escritos. Es una expresión práctica de
“Vairaga” (desapego), el primer paso hacia la libertad. Si “Pratisthaya” se traduce como establecer, Patanjali nos está diciendo que esta virtud debe ser practicada en la cara de (Upasthana) todas las riquezas y tesoros (Sarva Ratna). No es mío; no debo codiciarlo. No es mío; No lo quiero. La mayoría de los comentadores, sin embargo, parecen considerar “Pratisthaya” como “cuando establecido”, e inmediatamente se encuentran en dificultades. Ofrecen, en consecuencia, traducciones tales como: “Cuando uno está establecido en no-robar, todas la joyas llegarán a tus pies”, lo cual no es correcto en opinión de Vyn Bailey. El punto que pareciera habérsele escapado a la mayoría de los comentaristas es que, una cosa es disfrutar de las riquezas de este mundo y otra, totalmente diferente, es poseerlas. El que está bien establecido en no-codicia no siente deseos de poseer riquezas o joyas. “Establecer no-codicia está en la cara de todas las formas de riqueza”
Bramacharya Pratisthayam Virya Labhah
“Al establecer continencia, la virilidad es adquirida” (Vyn Bailey) “Cuando el Sadhaka está firmemente establecido en la continencia, el conocimiento y el vigor fluyen en abundancia” (B.K.S. Iyengar) “A su más alto nivel, la moderación produce la más alta vitalidad individual” (T.K.V. Desikachar) “Practica moderación. Emplea sabiamente tu energía sexual. No desperdicies nada y adquirirás poder espiritual” (Alberto Villoldo) Hay dos corrientes extremas en relación a este Sutra y a la palabra “Brahmacharya”. Están aquellos que la entienden como abstinencia sexual total, y están los que dicen que nada tiene que ver con esto. Estos últimos argumentan que la palabra Brahma significa Dios, el absoluto y “Charya”, ir, conducta, o bien, observar. Por derivación, “Brahmacharya” significaría para este grupo, “el que mora continuamente en la conciencia de Brahma, el que sigue el camino de Dios”. Se refiere simplemente a vivir derechamente. Las palabras cambian y su significado se va modificando con el uso y con el tiempo. Para Swami Digambar, “Brahmacharya”, es “el que ha despertado el Kundalini; el que canaliza la energía desde el primero, hasta el último Chakra; el que ha trascendido el sexo”. En suma, para Swami Digambar, es canalizar adecuadamente las energías sexuales. En India, antes de que el sistema educacional se expandiera por todo el país, era usual que a los doce años los niños fuesen encargados a algún Guru para que los educara y entrenara por un período de doce años. El Guru les mostraba el camino de dios,
y los encaminaba por la senda del bien. Los niños eran, en estricto rigor,”Brahmacharis”. La continencia sexual, era por lo tanto, parte del paquete. De ahí que la palabra adquiriera connotaciones sexuales, que todavía perduran. En Hindi moderno, “Brahmachari” es la palabra que se usa para soltero. Después de este período de estudio se esperaba que los hombres se casaran, formaran y mantuvieran una familia. Esta segunda etapa en la vida religiosa del hombre se conocía como “Grhastha”, hombre de familia. Es poco concebible que Patanjali hubiese querido excluir de la práctica de Yoga a los no célibes, es decir, a la mayor parte de la sociedad. Podemos, por lo tanto inferir que en lugar de celibato, “Brahmacharya” significa continencia, restricción sexual en lugar de abstinencia. El resultado sería la adquisición de virilidad y energía adulta, pero no sólo física sino que también mental. Patanjali indica que el período en que se debe ser continente no es el período pre-adolescencia, sino cuando los poderes sexuales se hacen presentes y uno realmente entiende lo que eso significa. Ese es el momento para inculcar virtud y para entrenarse en su práctica. Por lo tanto, una traducción que permita entender el Sutra 38, podría ser: “La continencia debe ser puesta en práctica cuando la virilidad ya ha sido adquirida”. Sri K. Pattabhi Jois, en su libro “Yoga Mala” no escatima palabras para referirse a este tema, uno de los más extensamente desarrollados en su obra. Para él, el estado de “Brahmacharya” no puede ser obtenido solamente por medio de la retención de los fluidos seminales. Sólo la unión con el Supremo Ser, Brahma, es “Brahmacharya”. Traduce el Sutra 38, de la siguiente manera: “Una vez establecido en Brahmacharya, la energía vital puede ser obtenida”.
Llama la atención su detallada explicación sobre las ocasiones consideradas adecuadas para tener relaciones sexuales. Su teoría se basa en que el hombre de familia puede alcanzar “Brahmacharya” y también “Mukti”, liberación espiritual, a pesar de la pérdida ocasional de semen, siempre y cuando observe ciertas reglas avaladas por las sagradas escrituras. Según estas escrituras, si un hombre tiene relaciones sexuales con su esposa durante el día, su poder vital se debilitará a tal punto de que si persiste en esta nociva práctica, puede encontrar incluso la muerte en un plazo relativamente breve. Ante tal peligro, las escrituras recomiendan al hombre de familia tener relaciones sexuales con su esposa durante la noche, y sólo con el propósito de procrear. Sólo en este caso, el hombre de familia podría ser considerado “Brahmachari”. Sin embargo, el asunto no es tan simple, pues hay que considerar qué se entiende por día y qué por noche. Y por si esto fuese poco, también el momento apropiado para la copulación. Normalmente se considera día al período entre la salida y la puesta del sol. Y noche, al período comprendido entre la puesta de sol y su nueva salida. Para los Yoguis, sin embargo, la manera de diferenciar el día y de la noche es diferente. El Yogui se fijará en si está usando la ventanilla derecha o la ventanilla izquierda de la nariz para respirar. Si respira por la ventanilla derecha estará usando “Surya Nadi”, el Nadi solar, y si respira por la ventanilla izquierda, estará usando “Chandra Nadi”, el Nadi lunar. A través de “Surya Nadi” pasa la energía solar, la energía caliente y activa; a través de “Chandra Nadi” pasa la energía lunar, la energía fría y pasiva. Nuestra energía espiritual pasa a través del “Sushuma Nadi”, que corre a lo largo de la columna vertebral, pero permanece cerrado mientras no se equilibren “Surya” y “Chandra” “Nadi” por medio de la práctica de Yoga.
Durante el día, es decir entre la salida y la puesta del sol, y para los efectos de la copulación, “Surya” y “Chandra Nad”i deben ser ignorados, pero sin embargo deben ser tomados en cuenta durante la noche. Si, por ejemplo, durante la noche sentimos que el flujo del aire inhalado y exhalado se produce a través del “Surya Nadi”, es decir a través de la ventanilla derecha de la nariz, debemos pensar que estamos de día y por lo tanto, no ha lugar tener relaciones sexuales. Si, por otra parte durante la noche sentimos que la respiración se mueve solamente a través de “Chandra Nadi”, entonces ésa es la ocasión para copular. (Si Chandra Nadi se activa durante el día, no debe ser tomado como una invitación para tener actividades sexuales). Esta es entonces, la manera cómo el Yogui distingue el día de la noche, en materias sexuales. Además de la cuestión del día y la noche, el Yogui debe tener también muy en cuenta el ciclo menstrual de su esposa. El intervalo entre el cuarto y el décimo sexto día del ciclo de la mujer es considerado como el momento correcto para el coito según las sagradas escrituras. Más allá del décimo sexto día, deja de ser correcto: la vitalidad será malgastada, y no dará ningún fruto, pero también están prohibidas las relaciones sexuales los días de luna nueva y llena (cuando el sol entra en una nueva constelación). Sri K. Pattabhi Jois, concluye diciendo que en verdad, enfocar la mente en el supremo Brahman, sin que divague por aquí o por allá, es “Brahmacharya”. Por lo tanto si la mente pudiera ser estabilizada y concentrada sólo en la contemplación del Ser Supremo, en todo momento, ya sea mientras dormimos, trabajamos, comemos, o tenemos relaciones con nuestra esposa legítima, desarrollaremos esa fuerza, que podría ser considerada como “Brahmacharya”.
En todo caso este principio en lo que respecta a la práctica de Asanas y Yoga en general, se podría interpretar en el sentido de que es perjudicial despilfarrar el fluido seminal pues debilita el cuerpo y la mente y deja sin energía al practicante. Vyn Bailey por su lado dice que s “Brahmacharya Pratisthayam” fuese tomado como establecido en la práctica de continencia, el resultado sería la adquisición (Labha) de virilidad (Virya) y energía adulta, pero no sólo física sino que también mental y espiritual. “Al establecer continencia, la virilidad es adquirida”
Aparigraha Stairye Janma Kathambta Sambodhah
“Con firme apego hacia la no-posesión, aparece la comprensión del misterio de la vida” (Vyn Bailey) “Una vez perfeccionada la conquista de la no-posesión y de la codicia, uno se da cuenta del verdadero significado de esta vida y conoce su vida pasada y futura” (B.K.S. Iyengar) “Quien no es avaro, está seguro. Tiene tiempo de entregarse a la reflexión profunda. Su comprensión de sí mismo es completa” (T.K.V. Desikachar) “Practica generosidad con tu bolsillo, tus oídos, tu mente… y adquirirás el conocimiento de tu pasado, presente y futuro”.
(Alberto Villoldo)
Frecuentemente se traduce “Aparigraha” como “no- acaparamiento”. Para Swami Digambar es no atesorar, no intentar tener más de lo que uno necesita. No acumular. Al igual que para todos los Sutras, son muchas las traducciones que existen, como la siguiente: “Con un firme apego a la no-posesión, se podrá entender el misterio de la vida”.” Aparigraha” conforma la primera palabra de este Sutra. Muchas personas utilizan indiscriminadamente las palabras “celos” y “envidia” y frecuentemente usan la palabra “celos”, para referirse a “envidia”. Si una mujer se siente compungida porque su marido en una reunión social parece estar disfrutando de una animada conversación con una mujer joven y bonita, puede decir que siente celos. El es “suyo” y no lo quiere compartir. Los celos tienen que ver con lo que es nuestro. Pero si ella dice que siente celos de otra mujer mejor vestida o con más
dinero, está usando incorrectamente la palabra. Sentimos envidia de lo que pertenece a otros. La misma distinción puede observarse entre Asteya y Aparigraha. La no-codicia (Asteya) tiene que ver con lo que pertenece a otros. Excluye envidia, avaricia y también el robo. El no aceptar regalos es una virtud recomendada por los maestros a los Yoguis, como un medio de desapego y está más relacionado con “Asteya” que con “Aparigraha”. “Aparigraha”, tomado como celos, se refiere a lo que es nuestro. Por este motivo, en la traducción del Sutra 39 se usó la palabra no-posesión. La mezquindad, el acaparamiento, el ser posesivo con otra persona y el ser reacio a prestar o a compartir, caen dentro de esta categoría. Todas son expresiones de deseo (Raga) y en este caso, deseo a aferrarnos a lo que tenemos. La no-posesión va un grado más allá de la no-codicia. No sólo requiere el ser desapegado de lo que ni siquiera es nuestro, pero desapegado de lo que poseemos, de lo que hemos aprendido a apreciar y a ser dependientes. Deshacerse de algo, aunque sea en forma temporal, puede ser una prueba difícil, pero nos enseña que podemos continuar viviendo y que no tenemos que depender de nuestras posesiones. Este entendimiento puede darnos claves y respuestas incluso al más fundamental misterio de la vida: ¿Por qué estoy aquí? ¿Para qué es la vida? De seguro que no es para tener cosas y posesiones. Tiene que ver más bien con independencia, no con depender. Tiene que ver con ser libres de cadenas. Sri K.Pattabhi Jois refiriéndose a este principio hace hincapié en la comida. Dice que comer más allá de las verdaderas necesidades del cuerpo, es”Aparigraha”.
En la práctica de “Asanas” este principio podría ser aplicado a la posibilidad que todos tenemos de compartir desinteresadamente con otros practicantes menos avanzados nuestros conocimientos. También puede ser aplicado al hecho que no debemos “enviciarnos” con la práctica e ir más allá de nuestros límites físicos y mentales. El progreso en la práctica debiera producirse en forma gradual. “Con firme apego hacia la no-posesión, aparece la comprensión del misterio de la vida”
Shauchat Svanga Jugupsa Paraiih Asamsargah
“De la limpieza nace el distanciamiento del propio cuerpo y distanciamiento de otros” (Vyn Bailey) “La limpieza del cuerpo y mente desarrolla desinterés en el contacto con los demás para obtener auto gratificación”.
(B.K.S. Iyengar)
“La limpieza al desarrollarse, señala lo que debe ser constantemente cuidado y lo que es eternamente limpio. Lo que se deteriora es exterior. Lo que no se deteriora está profundamente en nuestro interior”.
(T.K.V. Desikachar)
“Practica pureza, pierde la fascinación con tu cuerpo y la forma física de los otros. Percibirás la belleza con ojos diferentes”.
(Alberto Villoldo)
La limpieza (Shaucha) a la que hace referencia este Sutra, es inicialmente externa y física, y está de acuerdo con la tradición de la India donde la limpieza es una parte integral y se le da el carácter de ritual. Sin embargo, a partir de la limpieza externa podemos fácilmente derivar a la idea de limpieza interna, de la cual depende nuestra salud, y desde aquí, a la limpieza de palabra, de pensamiento, de intenciones y de mente. La palabra problemática en este Sutra es “Jugupsa”, que significa “disgusto”, o “aversión” hacia el cuerpo propio (Svanga). Para nosotros estas expresiones son un tanto fuertes, pero los antiguos Yoguis ciertamente no se incomodaron. El comentarista Vyasa, se expresa así en relación a lo repulsivo del cuerpo: “Como su primera morada es el útero donde es bañado por jugos gástricos y más tarde exuda sudor y sufre enfermedades, debe ser constantemente sujeto a limpieza. Por
este motivo, la gente educada sabe que el cuerpo es impuro”. La cuestión es que una atención meticulosa y constante sobre el cuerpo nos deja sin ninguna ilusión sobre su naturaleza. Cualquier belleza que pueda tener es solo a nivel de piel y la piel requiere también de atención constante para evitar que sea una fuente de disgusto, vergüenza e incluso infecciones. Algunas personas desarrollan una especie de nerviosismo sobre su propio cuerpo, una marcada conciencia de su naturaleza burda y material, una constatación que podría impedir progresos en el campo espiritual. Este podría ser el primer paso en la comprensión de que “Yo no soy este cuerpo; su naturaleza burda y terrenal nada tiene que ver con quien realmente soy”. Bailey piensa que la palabra “Jugupsa” traducida como aversión o disgusto es demasiado fuerte y sugiere en cambio reemplazarla por “alejamiento o distanciamiento”. Este concepto también es aplicable al cuerpo de otros (Para). Contacto físico en público con otra persona es socialmente inaceptable en India: el resultado de una larga tradición de que tal contacto puede atar. Cercanía con otros, a veces puede ser bueno, como por ejemplo durante las meditaciones de grupo, pero también puede ser una distracción. El progreso espiritual usualmente trae consigo una valoración de la soledad, de la carencia de contacto y del distanciamiento de otros (Asamsarga). Todo esto es parte del desapego, del despojarse de todo lo que nada tiene que ver con el Yo. “De la limpieza nace el distanciamiento del propio cuerpo y distanciamiento de otros”
Sattva Suddhi Saumanasya Ekagrya Indriya Jaya
Atma Darshana Yogyatvani
“También pureza esencial, serenidad mental, enfoque mental, dominio de los sentidos, y capacidad de tener una visión sobre el Yo”.
(Vyn Bailey)
“La limpieza del cuerpo, el control sobre los sentidos y la pureza mental se transforman en instrumentos adecuados para disfrutar de la conciencia sobre sí mismo” (B.K.S. Iyengar) “Además llegamos a ser capaces de reflexionar sobre la profunda naturaleza de nuestra propia individualidad, incluyendo la fuente de la percepción, sin sufrir la distracción de los sentidos y libres de la comprensión defectuosa acumulada en el pasado”.
(T.K.V. Desikachar)
“Cuando la pureza va más allá de la piel y penetra la esencia de tu ser, ya no estarás más en las garras de tus pasiones. Tu corazón será puro, tu mente inocente, tu concentración sin esfuerzo y tu visión interna, clara”.
(Alberto Villoldo)
Las palabras compuestas en sánscrito fueron enviadas del
cielo para que Patanjali escribiera sus Sutras, pero para los traductores y comentaristas son una verdadera pesadilla. La más económica de las traducciones tiene al menos el doble de las palabras que usó Patanjali. En este Sutra Patanjali continúa con la limpieza, (Shaucha). Los Sutras 40 y 41 forman en consecuencia una sola frase. Sattva significa esencia y Suddhi, pureza. Esta pureza esencial, el resultado de las actitudes que el practicante debe observar en relación a la limpieza le llega al verdadero centro de su ser y nos recuerda la frase bíblica, “benditos sean los puros de corazón”. Es la fuente de las otras cualidades mencionadas aquí, y Patanjali habla sobre ella como aquella que conduce hacia la visión del Yo. “Sau”, es una forma de Su, que significa bueno, o bien. Y “Manas”, es la palabra más frecuentemente usada para significar mente. Esta serenidad mental es la sensación de que todo está bien en nosotros, dentro y fuera. “Eka”, es uno, y “Agra”, punta o punto. Por el momento, podemos pensar que es la habilidad de concentrarnos. Concentración en uno solo punto, es una palabra usada hoy en día para expresar esto y cuando más adelante hablemos de la técnica de meditación veremos cuán importante y deseable es esta cualidad de la mente. “Indriya Jaya”, literalmente significa, “dominar los sentidos”. Esto, de ninguna manera debe entenderse como una represión o restricción. Significa involucrar la generosa cooperación de nuestros sentidos y sus órganos con nuestras más altas facultades en sus actividades. “Atma Darshana” es esa visión del Yo, la meta de nuestras actividades Yóguicas. Nuestra capacidad (Yogyatva) o condición para esta visión se debe a la internalización de la práctica de limpieza. Nuevamente el comentarista Vyasa indica
que la pureza esencial surge de la limpieza y que las otras virtudes, surgen de la anterior y pueden ser el tema de una fructífera reflexión. “También pureza esencial, serenidad mental, enfoque mental, dominio de los sentidos, y capacidad de tener una visión sobre el Yo”.
Samtosat Anuttamah Sukha Labbah
“A partir del contentamiento se consigue una felicidad inigualable”.
(Vyn Bailey)
“A través del contentamiento uno obtiene la suprema felicidad”.
(B.K.S. Iyengar)
“El resultado del contentamiento es la felicidad completa”.
(T.K.V. Desikachar)
“Practica contentamiento. Acepta todo con gracia y tu felicidad será suprema” (Alberto Villoldo) “Santosha” es contentamiento. Se produce como consecuencia de “Shaucha”, de la purificación corporal interna y externa; es respirar bienestar; es la alegría de vivir, de ser capaz de maravillarnos con las flores, el aire, la comida. Es estar satisfecho con lo que el presente nos da. “Santosha” es una cualidad de la mente y del espíritu; es la aceptación interior que nos permite soportar las molestias externas, el dolor y la angustia. Algunos perciben el espíritu de India como el espíritu de gente predominantemente pobre. Cierto. La pobreza es espantosa, las condiciones de vida son sub-humanas y la explotación es endémica. Así y todo, los pobres rehúsan ser abatidos, dominados y deprimidos. Su secreto es contentamiento. No es que ellos acepten su suerte y se resignen. Nada de esto. Puedo aceptar que las cosas no anden bien, pero no me puedo resignar a que nunca mejoren. Puedo aceptar el hecho de que tengo faltas e insuficiencias, me acepto como soy, pero no me resigno a que nunca pueda remediar mis defectos. Mi vida puede estar en juego si no acepto el hecho que necesito tratamiento médico. La aceptación es el primer paso para superarnos. ¿Qué
significa esto en la práctica?
- Acepto el hecho de que la situación es mala.
- Me pregunto honestamente, “¿Puedo hacer algo para
mejorarla?”
- De ser posible, lo intento –sin importarme lo que me
cueste.
- De no serlo, acepto el hecho de que por el momento,
las cosas continuarán como están, pero no me resigno a ser dominado y estar deprimido. Patanjali en este Sutra nos asegura que “Samtosha” (contentamiento) nos permitirá conseguir (Labha) una felicidad (Sukha) inigualable (Anuttama) en cualquier cosa que imaginemos. “A partir del contentamiento se consigue una felicidad inigualable”.
Kaya Indriya Siddhih Asuddhi Ksayat Tapasah
“Para la auto disciplina, a través de la eliminación de las impurezas, pertenece la eficiencia del cuerpo y de los sentidos”.
(Vyn Bailey)
“Práctica, calentada con fervor religioso, es Tapas. Quema las impurezas del cuerpo, de los sentidos y de la mente y enciende chispas de divinidad”.
(B.K.S. Iyengar)
“La eliminación de las impurezas permite un funcionamiento más eficaz del cuerpo” (T.K.V. Desikachar) “Practica austeridad. Saca las impurezas de tu comida, de tu aire y del agua que bebes. Tu cuerpo se purifica y desarrollas Siddhis. Puedes ver la tormenta avecinándose cuando todavía es un susurro en una ala de mariposa. Curas las penas del corazón de tus antepasados. Tu fuerza y resistencia están más allá de cualquier medición”.
(Alberto Villoldo)
Los hombres santos de la India visten túnicas color naranja, porque es el color de la llama del fuego y las llamas del fuego purifican. Para ellos, las cenizas de la madera de sándalo son
sagradas. Simbolizan la pureza, el resultado de haber quemado las impurezas. La palabra Tapas deriva de la raíz “Tap”, que significa “caliente”, “quemar”. Es como el fuego de las refinerías que purifican el oro y la plata. Por lo tanto, me limpio de todas las impurezas (Asuddhi); deben ser eliminadas (Ksaya), tal como el cuerpo se purifica con una dieta eliminatoria. La palabra “Tapas” en muchos textos aparece traducida como ascetismo, austeridad e incluso mortificación. Para algunos, estas palabras contienen asociaciones religiosas y en ese contexto frecuentemente conllevan una sensación de culpa: mortifico los sentidos para castigarme por mis pecados. Este no es el caso en el trabajo de Patanjali. Su propósito es el mejoramiento de los sentidos, el mejoramiento de las funciones del cuerpo. La maquinaria humana se ha venido obstruyendo y atascando a través de años de mal uso y abusos. Debe ser limpiada si deseamos que funcione eficientemente como un instrumento de meditación. Su propósito es el aumento de la eficiencia (Siddhi) de todo el cuerpo (Kaya) y de los sentidos individuales (Indriya). Por esta razón es preferible traducir “Tapas” como auto- disciplina. Nuestra preferencia debiera ser la simplicidad, pero no en el espíritu de auto castigo mórbido, pero auto disciplinando el cuerpo para que aprenda a someterse con agrado a la mente. Empezamos entonces con el cuerpo, con Hatha Yoga. Lo que ocurre, sin embargo, es que después de una o dos semanas, la novedad pasa y se necesita de bastante auto-disciplina para continuar con nuestra rutina diaria de posturas y ejercicios respiratorios. Sabemos que debemos hacerlo, pero nuestro cuerpo se niega. Después de perseverar durante unas cuantas semanas, el cuerpo se da cuenta que nunca se ha sentido mejor. El cuerpo ha aprendido a someterse a la mente…. Y a disfrutar de la experiencia. Con el tiempo, la mente aprenderá también a
someterse al espíritu, y aquellas facetas poco atractivas de nuestra personalidad irán también desapareciendo gradualmente. Finalmente, el espíritu mismo, aprenderá a someterse a Dios, y entonces, habremos llegado. ¿Pero, como se logra esto? Recuerda: Práctica continúa junto con constante desapego. ¡ABHYASA VAIRAGYA! El resultado será una extraordinaria experiencia de libertad a medida que nos liberemos de nuestros deseos, hábitos y obsesiones. “Para la auto disciplina, a través de la eliminación de las impurezas, pertenece la eficiencia del cuerpo y de los sentidos”.
Svdhyayat Ista Devata Samprayogah
“A través del estudio personal: contacto con el personaje celestial favorito”.
(Vyn Bailey)
“El estudio de Sí-mismo, lleva hacia la realización de Dios o comunión con la deidad deseada”.
(B.K.S. Iyengar)
“El estudio, llevado a su más alto grado, nos acerca a fuerzas superiores que ayudan a comprender lo más complejo”.
(T.K.V. Desikachar)
“Los dioses, los grandes profesores del pasado y los maestros luminosos, se harán visibles al hombre que conoce su verdadera naturaleza y que cultiva la sabiduría”.
(Alberto Villoldo)
En la India antigua a los estudiantes se les enseñaba sin usar libros y se les exigía que memorizaran los textos sagrados por medio de la repetición y el canto. Cuando el texto era completamente memorizado, sólo entonces el profesor explicaba y hablaba sobre él. Este hecho nos ayuda a entender el significado de” Svadhyaya”. La mayoría de los comentaristas de los Yoga Sutras lo traducen como auto-estudio, lo que en español significa estudio de sí mismo, pero esto no es lo que Patanjali quería decir. “Adhyaya” significa estudio de los textos sagrados, los Vedas, Upanishads y otros. El prefijo “Sva”, significa uno mismo. La palabra “Sva-Adhayaya” significa repetirse a uno mismo, que es precisamente lo que hacían los estudiantes en la antigüedad cuando estudiaban. La traducción que hace Vyn Bailey, es “estudio personal”, el estudio que hace uno mismo. Y como estudiantes, si no estamos preparados para aprender, no hay
profesor que pueda enseñarnos. El estudio de los textos sagrados es acercarnos a Dios. En India la deidad se expresa de variadas formas lo que atrae a personas diferentes, de acuerdo a su temperamento, preferencia, entrenamiento, educación, etc. Estos personajes celestiales se llaman “Devata”, y sus adoradores tienen, naturalmente, sus favoritos (Ista). El propósito del estudio de los textos sagrados es establecer contacto (Samprayoga) con ellos. La promesa de Patanjali es que el estudio personal nos conducirá al contacto personal. ¿Pero qué es lo que tenemos que estudiar? –Para los Yoguis, una excelente introducción a la espiritualidad de la India es el Bhagavad Guita, el manual religioso de los hindúes. Para aquellos que tienen inclinaciones teológicas los Upanishads son una mina de oro. No solamente leemos, estudiamos (Svadhyaya). De repente nos encontramos con un pasaje que puede servir de tema de meditación y ahí nos quedamos. Una frase puede ser usada como un Mantra, y lo hacemos nuestro. “A través del estudio personal: contacto con el personaje celestial favorito”.
Samadhi Siddhih Ishwara Pranidhanat
“De la devoción a Dios aparece la perfección en la contemplación”.
(Vyn Bailey)
“La entrega incondicional a Dios reporta perfección en Samadhi”.
(B.K.S. Iyengar)
“Venerar a Dios proporciona la capacidad de comprender completamente cualquier objeto que se elija”.
(T.K.V. Desikachar)
“El espíritu es tu fuente y causa de todas tus acciones. Entiende esto y alcanzarás Samadhi” (Alberto Villoldo) Ishwarapranidhana es abandonarse a la voluntad de Dios; a dejarse que la vida lo lleve a uno; es abandonarse a seguir los dictados de la voz interior; es un acto de absoluta confianza. Después de una clase de meditación una alumna se acercó al sacerdote católico Vyn Bailey y le confió, “He entendido todo lo que nos ha explicado; el único problema es que no creo en Dios y no creo que haya alguien observándome desde arriba, listo para darme una bofetada si hago algo malo”. Él le respondió, “Yo tampoco, pero tú debes creer en algo, de lo contrario no habrías estado aquí esta noche”. Ella replicó, “Creo que hay un nivel más elevado que el nivel en el que me encuentro”. El sacerdote le respondió, “Felicitaciones. Crees en Dios”. Su problema no era carencia de fe, era carencia de conocimiento. Creía en Dios, pero no sabía absolutamente nada sobre él: ¿Era Dios una persona, un espíritu universal o un nivel de conciencia? En su casa, en la escuela o en la iglesia, le habían hablado de Dios, pero era gente que sabía algo sobre Dios, pero
que en realidad no conocía Dios, lo que es totalmente diferente. Es más importante la experiencia de Dios que saber sobre Dios por libros o por alguien. Los hindúes educados, sin excepciones, creen en la existencia de un solo Dios. Cuando hablan de Brahma, el creador, Vishnu el protector, y Shiva el destructor y regenerador, no están pensando en tres deidades diferentes. Están honrando las actividades cósmicas de un y único Dios. Por supuesto, siempre existe el peligro de que el ignorante pueda creer que se trata de tres dioses diferentes y caer en el politeísmo y la idolatría. De manera que los hindúes no hablan de un Dios superior, como frecuentemente se aprecia en algunas traducciones, pero de una idea superior y pura de Dios: “Ishwara”. La palabra está en singular, como el Yahweh de los judíos, o el Alá de los musulmanes, o el Señor de los cristianos. “Pranidhana” significa devoción a “Ishwara” (Dios); “Samadhi”, (contemplación), la forma más elevada de meditación; “Siddhi”, (perfección), nos lleva a la forma más elevada de contemplación. Esta es la meta que nos ha puesto Patanjali. Kriya Yoga, -Yoga en práctica-, involucra el cuerpo, la mente y el espíritu: disciplina física; estudio mental y para el espíritu, devoción a Dios. En el Capítulo 2, Sutra 1, Patanjali hace una verdadera declaración de lo que para él constituye poner en práctica el Yoga, es decir, Kriya Yoga: Tapa-Swadhyaya-Ishwarapranidhana- Kriya-Yoga: “Auto-disciplina, estudio personal, y devoción a dios constituyen el Yoga práctico”. En estas tres actitudes se reconoce el genio de Patanjali pues vio en ellas la verdadera esencia del Yoga. Los tres elementos de este Sutra corresponden
respectivamente, al cuerpo, a la mente y al espíritu. Desde el punto de vista físico, “Tapas” involucra un cierto grado de austeridad y auto-disciplina, y también un cierto grado de simpleza para que el cuerpo pueda aprender a someterse a la mente. Por su parte, la mente debe ser cultivada por medio del estudio, “Swadyaya Ishwara” es el Señor de todo; “Pranidhana” es devoción hacia ese Señor la que se expresa por medio de nuestras creencias personales, de nuestro temperamento, de nuestra cultura. “Kriya” viene de KR un verbo que en sánscrito significa “hacer”. Kriya Yoga, en consecuencia, significa “hacer o practicar Yoga”. “De la devoción a Dios aparece la perfección en la contemplación”.
Seccion 2: La tecnica de la Meditacion “La postura aquieta el cuerpo; la respiración aquieta la mente y la meditación aquieta el espíritu”. Esta última sección trata la técnica de meditación según se desprende de los Yoga Sutras de Patanjali. Cubre las otras seis ramas de los ocho miembros del Yoga. La idea es proceder por etapas. Primero, postura para aquietar el cuerpo. Luego, atención a la respiración para calmar la mente. En seguida, nuestros sentidos son dirigidos hacia adentro, al mundo de la memoria e imaginación. Algunas personas podrían expresar sorpresa que durante esta sección Patanjali comienza un nuevo capítulo (Capítulo 3) – con un nuevo Sutra uno. Podría ser que lo hizo para enfatizar la importancia de lo que sigue. Concentración, meditación y contemplación nos dan la esencia misma de su método –un estado en el que cada movimiento de la mente es aquietado. Esta es la meta de nuestra práctica diaria. Quienes se interesen en esta técnica pueden seguir los pasos descritos más abajo, pero si no funciona, es recomendable volver sobre los “Yamas” y “Niyamas”, a los que nos referimos cuando hablamos sobre los ocho miembros del sistema de Patanjali.
Sthira Sukhaam Asanam “La postura sentado debe ser sin movimiento y sin molestias” (Vyn Bailey) “Asana es firmeza en el cuerpo, quietud en la inteligencia y benevolencia en la conciencia”.
(B.K.S. Iyengar)
“Asana debe tener una doble cualidad: relajación y atención” (T.K.V. Desikachar) “Estable en tu intención, estable en tu postura. Asana resulta naturalmente” (Alberto Villoldo) El Cuerpo No te desanimes si tu práctica de “Yama” y “Niyama” no progresa tanto como te hubiese gustado. La perfección se logra solo gradualmente. Los estilos de vida cambian de a poco. Si tuviésemos que esperar a ser 100 por ciento perfectos en no- dañar antes de intentar meditar, nunca lo conseguiríamos. El hecho es que no sólo un sincero esfuerzo por mejorar nuestro estilo de vida, nos ayuda a meditar, sino que también la práctica de la meditación es en sí misma un poderoso factor en hacer
nuestros estilos de vida más aceptables. En una sesión de meditación, la palabra clave es quietud. Yoga es aquietar los movimientos de la mente. Esto es lo que la mayoría de las personas encuentra difícil. El secreto está en no comenzar con la mente, sino que con el cuerpo. La postura aquieta el cuerpo; la respiración aquieta la mente y la meditación aquieta el espíritu. Cuando cuerpo, mente y espíritu están quietos, Dios puede llegar a nosotros. Tomamos uno a la vez. La palabra que usa Patanjali para expresar el concepto de “postura” es “Asana”. El verbo As, en sánscrito significa sentarse, de manera que el significado original de Asana es sentarse. Cuando Hatha Yoga fue desarrollado, la palabra comenzó también a ser usada para otras posturas. Pero para Patanjali, “Asana” se refiere a la postura sentado, de las cuales hay varias clásicas, siendo la más conocida la del loto, “Padmasana”. Estas posturas encierran el cuerpo en una posición virtualmente sin movimiento, que una vez dominadas, permiten permanecer en ellas durante mucho tiempo. Patanjali describe las dos características que debe tener la postura para meditar: debe ser “Sthira” (sin movimiento) por el período de la meditación y “Sukha” (confortable). “La postura sentado debe ser sin movimiento y sin molestias”
Prayatna Saithilya Ananta Samapattibhyam
“Con la relajación del esfuerzo e identificación con el infinito” (Vyn Bailey) “La perfección en las Asanas sucede sólo cuando cesa el esfuerzo y el cuerpo y mente se unifican en observador infinito” (B.K.S. Iyengar). “Estas cualidades pueden ser obtenidas reconociendo y observando las reacciones del cuerpo y de la respiración en las diferentes posturas que conforman la práctica de Asanas. Una vez conocidas, estas reacciones pueden ser dominadas paso a paso”.
(T.K.V. Desikachar)
“Sin esfuerzo, el Asana sale perfecto. Deja de tratar. Déjate volar como un pájaro llevado por el viento” (Alberto Villoldo) La meditación combina quietud total con conciencia total. Cuando hemos puesto nuestro cuerpo en la postura para meditar, allí lo dejamos. Ya hicimos todo lo que teníamos que hacer para que quedase a gusto y para complacerlo tuvimos que hacer varios ajustes con él (Prayatna). El cruce de piernas o bien la fuerza de la gravedad nos mantendrá ahora durante todo el período de la meditación sin movimiento y sin molestias. No entramos en trance, no estamos en coma. Estamos completamente despiertos, totalmente alerta y conscientes. Estamos conscientes de nuestra postura, conscientes de nuestro cuerpo. Los ojos están cerrados, pero estamos mirando nuestro cuerpo desde adentro. La conciencia de cómo se encuentra nuestro cuerpo es muy importante y además, relajante: Estoy conscientemente consciente de mis pies, mis muslos, torso, espalda, cuello, cabeza, manos, brazos y de todas las partes de
mi cuerpo que he puesto en la postura. Mi conciencia se mueve de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, por todo mi cuerpo, como un reflector sobre el agua, sin disturbar su superficie. No importa cuán potente sea el reflector, cientos de miles de watts, no disturba la superficie del agua. Pero registra cualquier disturbio que pudiese haber en ella, olas, olitas, corrientes. Ni siquiera las hace desaparecer, simplemente mira cómo desaparecen. Con práctica, la postura correcta se puede lograr en un minuto o menos, pero la conciencia sobre la postura debe ser mantenida a lo menos por cinco minutos. En esta etapa no tratamos todavía de meditar, porque nuestra mente todavía no está preparada. Es inútil intentar meditar cuando la mente todavía no está preparada. Conciencia relajada sobre la postura lleva naturalmente a la identificación (Samapati) con el infinito (Ananta). Todos somos capaces de darnos cuenta de nuestras limitaciones físicas, pues todos estamos atrapados dentro de nuestros cuerpos, medimos tantos centímetros y ni uno solo más, ocupamos tanto espacio, podemos estirar nuestros brazos y llegar sólo hasta cierta parte y no más allá. Estamos conscientes de que tenemos un alma, pero instintivamente tenemos la tendencia a ubicarla dentro de los confines de nuestro cuerpo, como la mano dentro de un guante y nunca pensamos que nuestra alma puede ser más grande que el cuerpo. Pero a medida que nos vamos relajando, que la quietud se consolida, imperceptiblemente perdemos la sensación de cuerpo, de sus limitaciones y restricciones. Puedo incluso comenzar a sentir que mi cuerpo comienza a crecer, que puede flotar en el espacio infinito… físicamente todavía estoy dentro de mi cuerpo,
como mis amigos podrán testificar, pero no soy mi cuerpo y puedo permitirme tener un chispazo de lo que realmente soy. Se dice que media hora o un poco más de meditación estando completamente relajado, puede bajar la respiración a 20 o incluso 50 por ciento de su razón normal. Baja también el pulso a 60 o 50 y la presión sistólica de la sangre, unos 5 a 15 mm. La meditación involucra quietud total acompañada de conciencia plena. “Con la relajación del esfuerzo e identificación con el infinito”
Tatah Dvndya Anabhighatah
“De aquí nace la liberación de la interferencia de los opuestos” (Vyn Bailey). “Ninguno de los pares de opuestos existe puesto que el cuerpo, mente y espíritu son uno solo. La perfección en la práctica de Asanas pone fin a las dualidades y a la diferenciación entre cuerpo, mente y espíritu”. (B. K. S. Iyengar). “Si estos principios son respetados, la práctica de Asanas ayudará al practicante a soportar, e incluso minimizar, el efecto de las influencias exteriores sobre el cuerpo: edad, clima, alimentación y trabajo”.
(T.K.V. Desikachar)
“Nada puede disturbar tu práctica…ni el calor ni el frío, ni lo duro ni lo blando, ni mucho ni poco…no más dualidades. Todo está bien, justo como debe ser”.
(Alberto Villoldo)
Relajación y Desapego
Cuando Vyn traduce, “De aquí”, se está refiriendo al Sutra 47: “Prayatna Saithilya Ananta Samapattibhyam” que él traduce así: “Con relajación del esfuerzo e identificación con el infinito”. Vivimos en un mundo de opuestos: calor y frío, mojado y seco, duro y blando, dulce y amargo, macho y hembra, luz y oscuridad, etc. etc. En nuestro mundo mental es lo mismo: verdadero y falso, conocimiento e ignorancia, si y no, duda y certeza. La lista es interminable. En nuestras emociones experimentamos amor y odio, deseo y aversión, miedo y seguridad, bueno y malo, dolor y placer. “Dva” significa dos, “Dvandva” es dos-dos. Nuestro mundo está hecho de pares de opuestos. Hasta que no aprendamos a manejarlos, producirán estrés y tensión. Estamos tristes cuando
queremos estar felices; preocupados cuando queremos estar serenos; enfermos en lugar de estar sanos. Estamos tan tensos como un cable de acero y es este cable tenso el que vibra. Es la reacción que produce el desacuerdo –el descuerdo que intensifica la tensión. Esto es “Abighata”, la interferencia con nuestra tranquilidad de la que habla Patanjali. Los opuestos que entran en conflicto son la principal causa de distracción en nuestra meditación. Por esto no los incentivamos. Por el contrario, tratamos de eliminarlos en la medida de lo posible. Elegimos cuidadosamente nuestro lugar para meditar: lo más aislado posible, sin corrientes de aire, pero no demasiado encerrado; no demasiado iluminado, pero tampoco oscuro; que no sea ruidoso. (Algunas personas encuentran que el silencio absoluto los desconcentra. La solución podría ser música suave de fondo). En fin, elegimos un momento en el cual podamos realmente estar con nosotros mismos. ¿Pero qué pasa si los opuestos interfieren, si la tensión se infiltra, si las distracciones entorpecen nuestra visión? Se supone que la práctica de meditación se hace cargo de estos inconvenientes. Como hemos visto, meditación significa relajación, al punto de identificación con el infinito. De aquí (Tatah), dice Patanjali, nace la no-interferencia, (Anabhighatah), la liberación de esta interferencia. Pero no de una vez, es verdad. Sin embargo la perseverancia en la práctica (Abhyasa) pronto dará resultados. Los momentos de quietud y calma se alargarán y serán cada vez más frecuentes. Podemos terminar incluso una sesión y darnos cuenta en ese momento que tenemos mucho frío, o que estamos tiesos, o que se nos han “dormido” las piernas. Quizás hemos estado así durante un buen tiempo, pero no nos dimos cuenta.
Cuando meditamos estamos relajados, de manera que no reaccionamos, ni siquiera nos damos cuenta de lo que ocurre con nuestro cuerpo. Con el paso de las semanas y meses nos comenzamos a dar cuenta de un cambio casi imperceptible: empezamos a tomarlo todo con más calma, a dejar de lado sin pena lo que nos molestaba, y comenzamos a llevarnos mejor con ciertas personas con las cuales nunca pensamos que lo haríamos. La relajación es la respuesta. El desapego es la actitud. La meditación produce relajación e incentiva el desapego. “De aquí nace la liberación de la interferencia de los opuestos”
Tasmin Sati Svasa Prasvasayoh Gati Vicchedah
Pranayama
“Cuando eso se consigue, el control de la respiración consiste en la modificación del proceso de exhalación e inhalación”.
(Vyn Bailey)
“Solo cuando la perfección es conseguida en la práctica de Asanas, es posible intentar el arte de regular la inhalación, exhalación y retención. La acción de regular la respiración se llama Pranayama”.
(B.K.S. Iyengar)
“El Pranayama es la regulación consciente y deliberada de la respiración. Sólo es posible si se tiene un cierto dominio de la práctica de Asanas”.
(T.K.V. Desikachar)
“Domina las Asanas, se consciente de tu respiración, de tus pulmones cuando los llenas, respirando profundamente. Reteniendo el aliento con facilidad,
bebe de esta fuerza vital”
(Alberto Villoldo)
La Respiración
Todas las sesiones de meditación debieran empezar con al
menos cinco minutos de atención a la postura. Los principiantes descubrirán que necesitan esos cinco minutos o más para conseguir la postura. Tómate todo el tiempo que sea necesario para hacer los ajustes que consideres necesarios con tu cuerpo, porque si no consigues sentarte confortablemente al comienzo de la meditación, sentirás molestias con el paso de los minutos. Si intentas hacer los ajustes cuando aparecen las molestias, encontrarás que solo estás moviendo las molestias a otras partes del cuerpo. El hecho de que comiences la meditación prestando atención a la postura de tu cuerpo significa que estás entrenando tu mente a que se concentre en una cosa a la vez. Las distracciones serán cada vez menos. Con práctica encontrarás rápidamente la posición correcta en la que debe permanecer el cuerpo. Usa el resto de los cinco minutos para tomar conciencia de la postura. No existe la relajación instantánea. Los músculos del cuerpo se relajan progresivamente. Algunas partes del cuerpo como la espalda, toman bastante tiempo en soltar las tensiones que se han acumulando desde que te despertaste en la mañana. Entonces, cuando eso (Tasmin) se consigue (Sati), dirigimos nuestra atención hacia el punto siguiente, “Pranayama”. “Prana” es la energía vital y se identifica con la respiración. “Yama”, como recordarás, significa lo que hay que controlar, control. Por lo tanto, “Pranayama” es el control de la respiración. Su importancia emana del hecho de que nuestras actividades físicas se hacen por intermedio de dos sistemas nerviosos. Las cosas que decidimos hacer como caminar, hablar, trabajar, jugar, etc., son actividades voluntarias. Involucran músculos, tendones, nervios: mecanismos realmente complejos controlados por el sistema nervioso voluntario cuyo centro está en el cerebro. Hay
otras cosas que ocurren, queramos o no, en forma automática, y son controladas por el sistema nervioso involuntario, ubicado en la médula espinal: latidos del corazón, respiración, digestión, transpiración, circulación de la sangre y muchas otras cosas. De todas estas actividades involuntarias, la única que podemos regular, si queremos, es la respiración. Podemos respirar lenta o rápidamente, superficial o profundamente. Podemos incluso detener nuestra respiración por unos cuantos minutos. Si emocionalmente me siento disturbado debido a un mal rato que pasé, unas cuantas respiraciones profundas pueden tener un efecto apaciguador que me permitirá razonar bien en unos momentos más. De modo que el proceso (Gati), es decir, el ritmo y duración de la respiración, puede ser modificado (Viccheda), tanto en la exhalación (Svasa) como en la inhalación (Pravasa). “Cuando eso se consigue, el control de la respiración consiste en la modificación del proceso de exhalación e inhalación”.
Bahya Abhyantara Stambha Vrttih Desa Kala
Samkhyabhih Paridrstah Dirga Suksmah
“La forma o modo de respirar -exhalación, inhalación, suspensión-regulada en cuanto a su profundidad, duración y número, llega a ser prolongada y delicada” (Vyn Bailey). “Pranayama tiene tres movimientos: inhalación, exhalación y retención regulada. Uno debe aprender a regular la respiración creando y haciendo uso máximo del espacio en el torso. También, uno debe mantener la profundidad y el flujo preciso de la respiración. Este flujo preciso del movimiento y de la cesación de la respiración debe ser prolongado y refinado de acuerdo a la capacidad de cada cual. Este es el arte y ciencia de Pranayama”.
(B.K.S. Iyengar)
“Comprende la regulación de la expiración, de la inspiración y de la suspensión de la respiración. La regulación de estas tres fases se realiza modulando su duración y manteniendo esta modulación durante un cierto tiempo. La mente debe centrarse en este proceso. Los componentes de la respiración deben ser, a la vez, largos y uniformes”.
(T.K.V. Desikachar)
“Haz que tu respiración sea larga y profunda, como la marea, una pausa
natural cuando el aliento navega hacia afuera, una pausa natural cuando el aire sopla en sentido inverso. Sin pensar, al igual como las olas se desenrollan hacia adentro y hacia afuera… tu aliento tiene el ritmo del mar, la fuerza vital surgiendo naturalmente desde adentro”.
(Alberto Villoldo)
Patanjali continúa explicando ahora la modificación del proceso respiratorio, “Pranayama”. Exhalamos (Bahya); inhalamos (Abhyantara); y retenemos el aliento (Stambha), ya sea después de la inhalación o después de la exhalación, o después de ambas. La respiración involucra entonces tres procesos o modos (Vrtti). Todo esto puede ser regulado (Paridrsta) y controlado, como se hace en todas las técnicas de Pranayama. Podemos regular la profundidad (Desa) de la respiración, respirando profundo o superficialmente, a la altura del pecho, en las costillas, en el abdomen, o dirigiendo la respiración hacia cualquier parte del cuerpo. Podemos variar la duración (Kala) de cada respiración, ya sea alargándola o acortándola. Podemos también variar el número (Samkhya) de respiraciones de cada ciclo respiratorio. En la meditación, lo que hacemos es dirigir nuestra conciencia a la respiración. No la tratamos de cambiar. Sólo la observamos. Notamos cómo respiramos: cómo el aire entra por las ventanillas de la nariz y viaja hacia los pulmones, una sensación de plenitud; luego viene la exhalación, una sensación de paz y calma. Estamos atentos a los cambios que experimenta nuestro cuerpo: el pecho se levanta con la inspiración, desciende con la exhalación; las costillas se expanden, luego se contraen. Si somos de los que respiramos normalmente en forma profunda sentiremos que la respiración nos llena el abdomen. Por supuesto no es así, sólo que el diafragma al presionar los músculos de la cintura y los órganos abdominales, da esa impresión. ¿Es la
exhalación más prolongada que la inhalación, o al revés? Después de exhalar, ¿Inhalamos de inmediato o suspendemos por una fracción de segundo la respiración? O después de inhalar, ¿Mantenemos por un segundo la respiración, o exhalamos de inmediato? Hay tanto que observar que cinco minutos o más, pasarán sin que nos demos cuenta. No habremos estado pensando en nuestras preocupaciones y ansiedades o en los errores de ayer o los desafíos de mañana. Poco a poco nos iremos dando cuenta que la respiración, gradualmente se irá haciendo más suave y más prolongada (Dirga), más liviana y delicada (Suksma). “La forma o modo de respirar -exhalación, inhalación, suspensión-regulada en cuanto a su profundidad, duración y número, llega a ser prolongada y delicada”
Bahya Abhyantara Visaya Aksepi Chaturthah “Al
cuarto no le interesa el proceso de exhalación o inhalación” (Vyn Bailey) “Eso que trasciende los tres procesos previos de “Pranayama” y aparece en forma espontánea, sin esfuerzo alguno, se dice que es el cuarto tipo de “Pranayama”. En algunos textos se llama “Kevala Kumbhaka”.
(B.K.S. Iyengar)
“Entonces, la respiración trasciende el plano de la conciencia”. (T.K.V. Desikachar) “Por un momento, por un minuto, por una breve pausa de tiempo…tu respiración se puede detener al conseguir Samadhi”. (Alberto Villoldo) Patanjali ha mencionado tres elementos en el proceso de la respiración: exhalación, inhalación y suspensión. Concentrar la mente en la respiración genera un cuarto elemento, “Chaturtha”: a tal punto se ha hecho suave, prolongada y delicada la respiración que no sabemos si estamos inhalando o exhalando. Ya en el Sutra anterior nos daba la pista al decir que la respiración se podía prolongar y hacer delicada. Esto no debiera sorprendernos… Habrás notado por ejemplo, que después de haber cambiado tu atención a la observación
consciente de la respiración, te olvidaste totalmente de la postura en la que pusiste tu cuerpo… Toda tu atención estaba enfocada en la respiración, pues ya habías puesto tu cuerpo en una posición en la que podía mantenerse por sí solo, sin que requiriese ninguna asistencia o atención de tu parte. Lo mismo ocurre con la respiración. La mente se mueve hacia la quietud. Cuando la quietud se profundiza, la mente nota menos y menos. Hay un dejarse ir (Aksepa) en relación al asunto (Visaya) de inhalar o exhalar. Y cuando la quietud invade por completo la mente ya no notas si estás exhalando (Bahya) o inhalando (Abhyantara). Podría haber una suspensión en el flujo de la respiración y ni siquiera la notarías, serenidad en medio de la tranquilidad. Uno puede continuar mucho más allá de los cinco minutos que habíamos hablado. Uno va encontrando quietud, que es en lo que consiste la meditación. No tratamos en absoluto de alterar nuestra respiración, simplemente la observamos y si ocurren cambios en ella, tampoco tratamos de intervenir. En estricto rigor no soy YO el que respira; mis pulmones son los que están respirando. Yo sólo soy el observador. Poco a poco me voy acercando a la realización del YO como observador, el YO que ve. Al comienzo de los Sutras, Patanjali habla del observador morando en su propia naturaleza. Soy el observador mirando cómo trabajan mis pulmones y comienzo a entender un poco más de qué habla Patanjali. “Al cuarto no le interesa el proceso de exhalación o inhalación”
Tatah Ksiyate Prakasa Avaranam “De ese modo, se disipa el velo sobre la luz” (Vyn Bailey) “El dominio de Pranayama quita el velo que cubre la luz del conocimiento y anuncia el amanecer de la sabiduría”. (B.K.S. Iyengar). “La práctica de Pranayama reduce los obstáculos que inhiben la clara percepción”. (T.K.V. Desikachar). “Pranayama es una suave brisa que levanta el velo que cubre tu luz interior” (Alberto Villoldo) Patanjali dedica cinco Sutras a la respiración, más que a cualquier otro elemento en el Estilo de Vida o la Técnica de Meditación. Obviamente la considera de suprema importancia porque a través de eso (Tatah), práctica correcta de la conciencia de la respiración, el observador comenzará a ver la luz (Prakasa). El velo (Avarana) que la bloquea gradualmente se disipará (Ksiyate). ¿Qué es este velo que bloquea la luz? -Es nuestra visión
distorsionada que impide que podamos percibir nuestro verdadero YO. Vyn Bailey, dice que le gusta bromear con la gente, “¿Cuánto pesas?” pregunta, y la respuesta viene rauda: “sesenta kilos”, o cincuenta o setenta. El les dice: “No, no es verdad. Tu cuerpo pesa todos esos kilos, pero tú no eres el cuerpo. Tú, el verdadero TU, no tiene peso”. Esa simple pregunta y la respuesta nos muestran cómo automáticamente nos identificamos con el cuerpo. Vyn Bailey continúa: En cierto momento una célula masculina y una célula femenina se juntaron dentro del cuerpo de mi madre. Si hubiese podido hablar en el momento de la unión de estas dos células, podría haber dicho: “Soy”. Esta nueva célula inmediatamente se comenzó a alimentar; pronto se transformó en dos células, luego en cuatro, en ocho, y así sucesivamente. Eso es lo que llamo mi cuerpo: una acumulación de nutrientes, de químicos que he venido juntando a través de los años. Es lo que la gente ve y lo que me impide ver mi verdadero Yo, que siempre ha estado ahí. No soy este cuerpo; tampoco soy esta mente, llena de pensamientos, memorias, convicciones, inundando mi conciencia como un río torrentoso. Yo ya era, antes de que nada de esto ocurriera. ¿Pero, qué pasa con mi personalidad, esa combinación única que me distingue de todos los demás? -Se desarrolló también de la misma manera en que se desarrolló mi cuerpo. Desde el momento que nací he estado expuesto a influencias externas. Cuando mi madre me exhibía orgullosamente en el coche, la pregunta inevitable era: ¿Es niño o niña?, y era tratado en consecuencia de acuerdo a esta primera diferencia. En la casa, en la escuela, en la calle, era lo mismo. ¿Cómo se formó entonces mi personalidad? Adquiriendo y acumulando valores, convicciones, prejuicios, estándares, cultura, juicios, prioridades,
hábitos y creencias. Esta personalidad adquirida, como la masa de carne, grasa y tejidos que llamo cuerpo, es el velo que impide que pase la luz desde mi verdadero YO. En consecuencia, en la quietud de la meditación, cuando la presencia de mi cuerpo gradualmente se desdibuja en mi conciencia, cuando ya no percibo casi mi respiración, es cuando el velo que cubre la luz, comienza a caer. “De ese modo, se disipa el velo sobre la luz”
Dharanasu Cha Yogyata Manasah “Y ahí
aparecerá la condición mental para la concentración”.
(Vyn Bailey)
“La mente está ahora en condiciones de moverse hacia la puerta de la concentración para realizar el observador”. (B.K.S. Iyengar). “La mente está ahora preparada para ser dirigida hacia el objeto elegido”. (T.K.V. Desikachar). “Respira. Experimenta la fuerza vital y te aquietarás, y podrás concentrar. Vacía tu mente”.
(Alberto Villoldo)
La Mente
“Dharana” es la palabra que emplea Patanjali para concentración. La queja más frecuente de un meditador en ciernes seguramente es: “No me puedo concentrar”. Mi mente no quiere quedarse quieta. Se distrae con cualquier cosa”. La mente se parece a un perro que ladra tratando de cortar la correa que lo
ata, y es fácil entender porqué. Esto significa simplemente que eres una persona normal, con una mente normal: Justamente el tipo de persona para quien fue inventada la meditación. El principiante debe suponer que se distraerá. Es normal, pues en nuestra vida ordinaria siempre estamos distraídos. Normalmente hacemos dos o tres cosas a la vez. Leemos el diario, pero al mismo tiempo tomamos té o café. Caminamos, pero también vamos mirando las vitrinas de las tiendas. Estudiamos, pero al mismo tiempo escuchamos nuestra música favorita. Comemos, pero al mismo tiempo conversamos. Conducimos un auto, pero también escuchamos la radio. Y en ningún momento pensamos que estamos distraídos. Luego tratamos de meditar. Y le decimos a la mente, “Ahora tenemos que concentrarnos. Debemos pensar exclusivamente en esto y en nada más”. La mente dice, “Eso nunca lo he hecho antes. Nunca me has enseñado cómo hacerlo”. Normalmente estamos distraídos cuando hacemos otras cosas, ¿Por qué va a ser diferente cuando meditamos? Lo que usualmente hacemos cuando meditamos es fijar la mente en un tema y tratamos de mantenerla ahí. Esto es difícil y requiere de un gran esfuerzo, lo que sugiere que algo no anda bien. Recordemos lo que dijimos unos cuantos Sutras atrás en relación a la relajación y al esfuerzo. Lo curioso es que nos sorprendemos porque no tenemos ningún resultado. Lo que realmente debemos hacer es ir hacia la quietud lenta, y gradualmente. Es mucho mejor empezar con distracciones que terminar teniéndolas. Deja que vengan y se vayan sin desesperarte; sin tratar de alejarlas de la mente, pero permitiendo en cambio que entren como pajaritos volando por una ventana y saliendo por otra. Es mejor empezar con media hora de
distracciones para encontrar al final algunos minutos de quietud, que al revés. Con la práctica las distracciones van a ser cada vez menos y podremos encontrar más minutos de quietud. En lugar de forzar la mente a que se aquiete le hemos dado algo qué hacer, algo en qué prestar atención. Cuando recién iniciamos la meditación nuestra mente estaba bastante activa asegurándose de que los pies, piernas, brazos, y otras partes del cuerpo estuviesen relajados. La conciencia corporal no sólo produce quietud física, sino que también relajación y tranquilidad. La conciencia sobre la respiración produce los mismos efectos en la mente (Manas). Una mente totalmente ocupada no tiene espacio para distracciones. “Y ahí aparecerá la condición mental para la concentración”.
Sva Visaya Asamprayoge Chitta Svarupa
Anukarah Iva Indriyanam Pratyaharah
“En su no-asociación con sus respectivos objetos interiorización de los sentidos, como si fuera, se parece a la mente en carácter”.
(Vyn Bailey)
“A medida que la mente se transforma en un instrumento adecuado para la concentración, los sentidos de la percepción y los órganos de acción dejan de importunar. Pierden interés en los sabores de sus respectivos objetos. Los órganos se retiran de los objetos externos para ayudar a la mente en su búsqueda interior” (B.K.S. Iyengar). “La sujeción de los sentidos se produce cuando la mente es capaz de permanecer en la dirección elegida y los sentidos, que se desvían de los diversos objetos del entorno, siguen fielmente la orientación de la mente”. (T.K.V. Desikachar). “Cuando la mente ya no vuela de un objeto a otro, de un pensamiento a otro como un pájaro posándose en una rama, luego en otra, entonces es libre para volcarse hacia adentro, como una tortuga retirándose dentro de su caparazón” (Alberto Villoldo)
Todos sabemos que nuestros cinco sentidos (Indriya): vista, oído, olfato, tacto y gusto pueden ser una fuente constante de distracciones. Según Patanjali, si se los maneja correctamente, pueden llegar a ser un medio para mantener nuestra conciencia despierta. Por ejemplo, una vez que hemos elegido un tema para la meditación podemos hacer uso de los sentidos para mantenerlo vívido delante de nuestra conciencia. El término que usa Patanjali para hacer esto es “Pratyahara”, interiorización. Cuando cerramos los ojos, replegamos la vista hacia adentro, lejos de las formas, colores y luces de los objetos (Visaya) que normalmente son el foco de su (Sva) atención. El cerrar los ojos no significa que no podamos seguir mirando. Continuamos mirando, pero ahora miramos la visión desde adentro. Interiorizamos nuestros sentidos, mirando la visión desde adentro y escuchando la voz del corazón. En realidad los sentidos son como un puente que une el mundo exterior con la mente. Cuando nos apartamos, cuando nos retiramos de ese mundo exterior, nos acercamos a la mente interna, mediante el izamiento del puente levadizo que cierra la puerta del castillo. El primer paso hacia la interiorización de los sentidos es replegarlos, no asociarlos (Asamprayoga) con sus respectivos objetos. Cuando esto ocurre, los sentidos pueden tomar una nueva dimensión pues normalmente su alcance es bastante restringido. Puedo ver hasta cierto punto; puedo escuchar sólo lo que es ruidoso en este momento; degustar sólo lo que está en mi boca; tocar sólo lo que está a mi alcance. Mis sentidos están limitados al aquí y ahora. Mi mente (Chitta) no está tan limitada. Puedo pensar en lugares lejanos, en otras escenas, en otras voces, en otras comidas, en otras telas. Puedo recordarlas del pasado, o
esperar disfrutarlas nuevamente en el futuro. La mente no está limitada al aquí y ahora. Esa es su característica principal (Svarupa). Ocurre lo mismo cuando los sentidos han sido interiorizados. En mi imaginación puedo “ver” vívidamente alguna escena de la que tengo buenos recuerdos. Todavía puedo “escuchar” la música que tanto me emocionó en alguna época de mi juventud. Me he movido desde el mundo exterior de los objetos al mundo interior de la memoria y la imaginación. Ya no estoy limitado por el aquí y el ahora. Mis sentidos –como si fuera (Iva) se parecen (Anukara) a la mente en carácter. “En su no-asociación con sus respectivos objetos interiorización de los sentidos, como si fuera, se parece a la mente en carácter”.
Tatah Parama Vasyata Indriyanam “De aquí surge
la más completa cooperación de los sentidos” (Vyn Bailey) “Puesto que los sentidos han sido controlados, pierden su propia identidad y se subliman al nivel de conciencia pura. Esta conciencia pura se junta entonces con la excelencia del alma. Aquí, las disciplinas impuestas e inducidas llegan a su fin y comienza la búsqueda espiritual natural e intrínseca”. (B.K.S. Iyengar). “Entonces, los sentidos son dominados”. (T.K.V. Desikachar). “Consigue el dominio de tus sentidos para que no te tiren más desde aquí o desde allá. La vista ya no te llama exigiéndote atención. Los sonidos ya no llaman la atención. El gusto ya no te fascina o te hace estremecerte. Te experimentas a ti mismo y el mundo como si fuese la primera vez”.
(Alberto Villoldo)
En la práctica, interiorizar o replegar los sentidos no es difícil. Es una condición natural y más común de lo que nos imaginamos. ¿O es que nunca hemos estado tan absortos en la
lectura de un libro, que ni siquiera nos hemos dado cuenta de los sonidos alrededor nuestro? ¿O cuántas veces no hemos debido excusarnos? “Lo siento, debo haber estado soñando despierto, ¿Qué dijiste?” Sin duda vimos entrar a la persona, vimos quién era y que vestía, pero no lo registramos. Nuestros órganos sensoriales están siendo continuamente bombardeados por estímulos, y a no ser que la mente se de cuenta, nuestros sentidos no registran nada. Después de los primeros cinco minutos que dedicamos a tomar conciencia de la postura de nuestro cuerpo, éste ha caído en tal estado de quietud que el sentido del tacto ya no perturba. Los ojos se han cerrado por su propia voluntad, de manera que el sentido de la vista se ha replegado completamente. Lo mismo ocurre con los labios; el sentido del gusto descansa. Si estuviésemos tratando de meditar en la cocina mientras se está cocinando, nuestra nariz habría acusado los olores de la comida, pero como ya sabemos, siempre hay que elegir para nuestro lugar de meditación un lugar libre de olores y perfumes. El único sentido que todavía estaría operando sería el del oído, de manera que nos queda más opción que usarlo como vehículo para alejarnos del mundo alrededor nuestro. Para hacer esto, conscientemente escuchamos todos los sonidos que lleguen a nuestros oídos y decidimos que simplemente no estamos interesados en ellos o como sabemos que estarán todavía presentes durante la próxima media hora, los ignoramos. Nuestros sentidos (Indriya) están ahora en un estado de completa cooperación (Parama Vasyata) con nuestra mente. Estando ellos mismos quietos, no interferirán con la quietud. Continuamos sentados con los ojos cerrados. Algunos dicen que hay que mirar en la penumbra detrás de los ojos cerrados, pero lo que en realidad estamos haciendo es mirar la parte de atrás de
los párpados. Estamos en casa, en un mundo que es nuestro. Aceptamos lo que vemos. Pueden aparecer dibujos o colores que flotan a través de nuestro campo visual, o motivos en forma de nebulosas. Simplemente aceptamos todo lo que va apareciendo, dejamos que cambien los motivos, los colores, dejamos que aparezcan y desaparezcan. Pueden haber titileos de luces causados por alguna vibración en el nervio óptico, y en condiciones de gran quietud, puede haber un gran trasfondo continuo de un color neutro. A algunos meditadores les gusta utilizar positivamente la interiorización de los sentidos. Al comenzar la meditación es conveniente decidir cuál será el tema sobre el que vamos a meditar. Si será una escena, un incidente o algún objeto. Nos imaginamos que vamos a ver un video: la pantalla del televisor se enciende y comienzan a aparecer las escenas. O quizás queremos meditar sobre una palabra, una frase. Pronunciamos suavemente estas palabras en la quietud, una y otra vez, cada vez más suavemente. Nuestros sentidos y nuestra mente se unen… “De aquí surge la más completa cooperación de los sentidos” Los últimos cuatro Sutras de la “Técnica de Meditación” corresponden al Capítulo 3, “Vibhuti Pada” que habla sobre los Siddhis o poderes mágicos.
Desa Bandhah Chittasya Dharana
“Concentración es llevar la mente a que descanse en un solo lugar” (Vyn Bailey) “Enfocar la atención en un punto en particular, región o lugar, dentro o fuera del cuerpo, se llama concentración o atención” (B.K.S. Iyengar) “La mente ha alcanzado la capacidad de ser dirigida (Dharana) cuando la dirección hacia un objeto escogido es posible, sin tener en cuenta la existencia de numerosos objetos potenciales al alcance de la persona”.
(T.K.V. Desikachar)
“Concentración. La conciencia descansa sobre un objeto, una forma, una palabra, una respiración. Fijamente”.
(Alberto Villoldo)
Patanjali nos presenta un plan de ocho puntos para meditar. A eso él le llama Ashtanga (ocho miembros u ocho partes). Los dos primeros miembros de su flor a los que nos referimos al comienzo de este libro, “Yama” y “Niyama”, es decir, las actitudes que debemos evitar y las que debemos observar, tienen que ver con un estilo de vida conducente a la meditación. Los tres miembros siguientes, “Asana” (postura), “Pranayama” (conciencia de la respiración) e interiorización de los sentidos (Pratyahara), él los llama “miembros externos”. Se refieren a los procesos del cuerpo: la postura física, la respiración física y los sentidos físicos. Ahora Patanjali se moverá hacia el mundo interno de la mente y del espíritu: concentración, meditación y contemplación. Patanjali describe” Dharana” (concentración) como una actividad que afecta la mente (Chitta). Frecuentemente la palabra “Bandhah” se traduce como “restricción”, “atadura”, “concentrar en un lugar”. Estas palabras sin embargo infieren una idea de
fuerza, que es totalmente extraña a la relajación esencial de todo el proceso de meditación. Vyn Bailey usa la palabra “llevar al descanso”. Llevamos la mente a descansar sobre el tema que hemos elegido; la llevamos a descansar sobre un área específica (Desa). ¿Pero qué sucede si la mente rehúsa descansar? Las distracciones son esperables, como ya dijimos. Pueden venir de nuestro estilo de vida, habitualmente distraído y que todavía no hemos sido capaces de controlar. También pueden venir de nuestra mente subconsciente. Todo lo que hemos experimentado hasta el momento está grabado ahí, agradable o desagradable, aceptable o inaceptable. Normalmente mantenemos la tapa bien puesta y apretada sobre la olla. Pero en un estado de relajación, como lo es la meditación, las restricciones son eliminadas, la tapa salta y mucho de lo que hemos mantenido reprimido puede salir a la superficie de nuestra mente consciente. Cualquiera sea la causa, debemos darnos cuenta que las distracciones no son otra cosa que pensamientos tratando de expresarse –especialmente si han estado reprimidos. No tratamos de alejarlos de nuestra mente, eso sólo los empujará nuevamente hacia el subconsciente, a la espera de otra oportunidad para volver a surgir y envenenarnos la vida. Hacemos como que no nos damos cuenta que están ahí y miramos en la dirección opuesta mientras disfrutan de su momento de libertad para revolotear en nuestra mente y luego volar al espacio abierto. Una excelente ayuda a la concentración es el uso de un “Mantra”. Esta es una frase corta que repetimos una y otra vez. Lo que estamos haciendo es darle a la mente algo en que se ocupe. Comenzamos a repetir el “Mantra” en forma clara: movemos los labios e incluso emitimos sonidos. Gradualmente vamos bajando
el volumen, cada vez más suave y más suave hasta el punto que ya no decimos ninguna palabra o emitimos ningún sonido, sólo está en nuestro pensamiento –al mismo ritmo. Lo que hacemos es darle a la mente algo en que ocupar su atención. Eventualmente, a medida que nuestra mente se aquieta, el “Mantra” tomará vida propia. Ya no estaremos repitiéndolo, sino que escuchándolo como se repite por sí solo en nuestro corazón. El “Mantra” se ha desplazado de los labios a la mente y de ahí al corazón. Lo explicado en el párrafo precedente es exactamente la técnica que utiliza la Meditación Trascendental de Maharishi Mahesh Yogui. “Concentración es llevar la mente a que descanse en un solo lugar”
Tatra Pratyaya Eka Tanata Dhyanam “Meditación
es atención en una sola idea” (Vyn Bailey) “Cuando la atención se mantiene sobre un solo punto, sin interrupción desde comienzo a fin, es meditación (Dhyana). La atención nunca se pierde durante la meditación. En esta meditación ininterrumpida, en la que el flujo de energía es constante, no se tiene conciencia de tiempo, sea éste psicológico o cronológico”. (B.K.S. Iyengar). “Entonces las actividades mentales forman una corriente ininterrumpida, en relación exclusiva con el objeto”. (T.K.V. Desikachar) “Meditación. La conciencia se fija suavemente sobre un objeto o sobre la respiración, desligada de los pensamientos que ronden por ahí. La mente absolutamente quieta”. (Alberto Villoldo) Si meditar es pensar sobre algo, ¿No estamos tratando de hacer exactamente lo opuesto? ¿No estamos tratando de suspender todos los movimientos de la mente? -Si. Efectivamente en eso estamos, pero no empezamos con quietud. Trabajamos hacia ella. Una respetada escuela de meditación dice que en general se necesitan unos veinte minutos para aquietar la mente. Durante ese tiempo la mente debe ser mantenida ocupada, o de lo contrario volará en todas direcciones y se pegará a cualquier
distracción. Si no le damos a la mente alguna entretención, se adormecerá o se distraerá. Las técnicas ya han sido consideradas: conciencia de la postura, conciencia de la respiración, etc. técnicas destinadas a ocupar la mente mientras la inducimos hacia la quietud. Nos podemos dar cuenta claramente que hay una clara distinción entre estas técnicas: cinco minutos para la postura, cinco para la respiración y luego vamos hacia la interiorización de los sentidos. No hay sin embargo, una distinción tan clara entre los miembros o pétalos internos. La concentración se funde imperceptiblemente con la meditación; la meditación, imperceptiblemente con la contemplación. El proceso se ha comparado con una cabra pastando atada a una estaca. La cuerda la mantiene dentro de una cierta área: concentración. A medida que la cabra da vueltas alrededor de la estaca, la cuerda se acorta, y el área para pastar se restringe: meditación. Y si la cabra continúa enrollándose alrededor de la estanca llegará un momento en que se detendrá: contemplación. En la concentración la mente es llevada a descansar en un solo tema. En meditación la mente explora el tema en cuestión desde diferentes ángulos, hasta que una idea especial atrapa su atención (Pratyaya). La mente se queda aquí y considera este aspecto (Eka) con mucha atención (Tanata). La mente ya en este punto está serena y en paz y simplemente se dedicará a contemplar. Permanecemos tranquilos con la idea, saboreándola, fundiéndonos con ella, y permitiendo a la conciencia que se reúna en un solo punto: quietud absoluta. Hemos aquietado la mente. No la hemos vaciado. Está totalmente alerta, llena con la gloriosa conciencia de la visión interna. La concentración llevó a la mente a descansar sobre un solo sujeto o tema. “Meditación es atención en una sola idea”
Tad Eva Artha Mantra Nirbhasam Svarupa
Sunyam Iva Samadhi
“Contemplación: la emergencia del objeto solo, sin impedimento alguno por cualquier forma natural”.
(Vyn Bailey)
“Cuando esta ininterrumpida corriente de atención se absorbe en el objeto de la meditación, la conciencia pierde su identidad y se hace una con el objeto. La fusión de la conciencia en el objeto de la meditación es consumación total y se llama Samadhi”. (B.K.S. Iyengar). “Pronto la persona estará tan absorta por el objeto que ya solo es aparente la comprensión de dicho objeto. Es como si la persona hubiera perdido su propia identidad. Es la integración completa en el objeto de comprensión (Samadhi)”.
(T.K.V. Desikachar)
“Samadhi. Inmerso en concentración y meditación, todos los pensamientos y distracciones alejados. Enfocado fija y serenamente, haz logrado alcanzar Samadhi. Todo lo que existe es el corazón de la experiencia. No hay nadie meditando, no hay nadie concentrándose, solo hay conciencia plena. No hay ningún Yogui, solo Yoga”.
(Alberto Villoldo)
Lo que hacemos es aquietar el cuerpo para que los sentidos puedan operar en forma más eficiente. Aquietamos los sentidos para que la mente funcione mejor. Aquietamos la mente misma. ¿Qué sucede entonces? Esto permite que otra facultad se manifieste. Entramos en el terreno de la contemplación (Samadhi), súper conciencia. Normalmente los sentidos nos revelan la apariencia de un objeto: su forma, su tacto, su sonido, su gusto y su olor. La mente va más allá y nos dice lo que el objeto realmente es, nos revela su esencia. Examino un eucalipto y una acacia. Son externamente diferentes, tienen un tacto diferente; uno es más suave que el otro; tienen olores diferentes; si mastico sus hojas, tienen gustos diferentes, cuando la brisa los mece, tienen un sonido diferente. Pero, mi mente me dice que ambos son árboles. Tienen la misma esencia (Svarupa). La contemplación me lleva más allá de esta esencia hacia la mismísima realidad que no puede ser sentida ni conocida, pero que debe ser experimentada directamente. Esto es en verdad (Tad Eva) el objeto por sí mismo (Artha Matra), resplandeciendo (Nirbhasa) despojado y sin impedimentos (Sunya) de su misma esencia o forma natural (Svarupa), como si fuera (Iva). ¿Es esta experiencia de contemplación posible para un principiante? El punto es muy debatible. Vyn Bailey dice que es posible, en la forma de chispazos momentáneos de iluminación. Desafortunadamente nuestra reacción a estos chispazos es: ‘¡Esto debe ser contemplación!’ Lo que significa que la mente ha puesto marcha atrás y ha perdido su quietud y ya no estamos en contemplación. Pero aprendemos a vivir con la experiencia aceptándola sin
tratar de aferrarnos a ella, sin tratar de recrearla o repetirla. Y entonces nos damos cuenta que la experiencia vuelve a ocurrir en otras ocasiones, ocasiones que llegan a ser más y más frecuentes y prolongadas. Eventualmente se fundirán en lo que podría ser llamado un estado de contemplación. En ese momento ya no serás un principiante, por el contrario, serás bastante avanzado. Todo lo que podemos hacer es preparar el escenario con un estilo de vida conducente a la meditación cultivando el hábito de estar permanentemente en el momento presente con sesiones regulares y diarias de práctica consciente de quietud. Más allá de esto, cualquiera cosa que recibamos, será bienvenida. “Contemplación: la emergencia del objeto solo, sin impedimento alguno por cualquier forma natural”.
Trayan Ekatra Samyamah
“Los tres juntos conforman la meditación yóguica”.
(Vyn Bailey)
“Estos tres, es decir, Dharana, Dhyana y Samadhi son conocidos técnicamente en conjunto como Samyama, o integración”. (B.K.S. Iyengar). “Cuando estos procesos se aplican al mismo objeto de forma continua y exclusiva, la práctica recibe el nombre de Samyama”.
(T.K.V. Desikachar)
“Practica clara y lúcidamente concentración, meditación y Samadhi. Esto es Samyana”.
(Alberto Villoldo)
Hemos llegado a la esencia misma de la técnica de meditación de Patanjali. Concentración -meditación- contemplación. Eso es todo lo que es. “Samyama” lo llama él, una palabra que se podría traducir como meditación Yóguica u oración contemplativa. Esto es lo que los pétalos externos e internos de la flor de Patanjali se supone que deben lograr, especialmente los últimos. Estos últimos tres (Traya) deben ser considerados como uno (Ekatra). Notaremos que mientras más experimentados, más nos daremos cuenta de que los tres son en realidad uno, fundiéndose imperceptiblemente en quietud total. Pensamos sobre ellos como si fueran uno solo. Patanjali les pone un nombre:” Samyama”. Al poner en práctica las enseñanzas de Patanjali sobre la meditación en nuestra vida diaria, ten cuenta las preguntas que frecuentemente le hacía la gente a Vyn Bailey:
- ¿Cada vez que nos sentemos a meditar tenemos
necesariamente que hacer cada una de las seis etapas de esta técnica de meditación? Vyn le dice al principiante: ‘No te apresures. Sé amable contigo mismo’. Comienza con la postura llevando la con conciencia sobre ella. Puedes pasarte todo el período de meditación sólo en este proceso y encontrarás que descansarás, te relajarás y te sentirás muy bien. Después de unos cuantos días empieza llevando la conciencia sobre la respiración. Algún tiempo más tarde puedes empezar también con la interiorización de los sentidos dejando para el final mirar la parte de atrás de los párpados. Siempre habrá tiempo para encarar a los tres grandes –Samyama. Estarán ahí cuando estés listo/a para ellos.
- ¿Cuánto tiempo debiera durar cada sesión?
Para empezar no más de una media hora. Pero siempre recuerda: al menos cinco minutos para la conciencia sobre la postura; al menos cinco minutos para la conciencia sobre la respiración; y luego haz abandono del mundo alrededor tuyo. Por lo menos unos cinco minutos para esto, o incluso más si te sientes cómodo/a. Pronto llegarás a unos veinte minutos, completando la media hora.
- ¿Con qué frecuencia uno debiera meditar?
Siempre escuchamos que usamos solo una fracción de la energía que tenemos, y a pesar de eso, terminamos el día agotados. Hay tanta energía a la que no podemos echar mano, atascada dentro de nosotros debido a malos hábitos de trabajo, una mentalidad negativa y especialmente, tensión. Meditación significa relajación, deshacernos del estrés y la tensión y soltar la energía que necesitemos. Media hora en la mañana libera la energía que necesitamos para las actividades del día. E,
idealmente, otra media hora antes de la última comida del día, libera la energía que necesitamos para las actividades nocturnas: trabajar tarde, estudiar, socializar, etc. Media hora dos veces al día es mucho mejor que una larga sesión una vez al día. Recuerda: No eres el que hace las cosas. Tú eres el observador, el que ve. No puedes tener una mala meditación, porque tú no estás haciendo la meditación. Date tiempo y busca la quietud. Cuando la quietud llegue a ti, todo lo demás te será dado, incluso la concentración, meditación y contemplación. “Los tres juntos conforman la meditación yóguica”.
Resenas Biograficas
Vyn Bailey
Cuando Vyn Bailey escribió su libro Patanjali´s Meditation
Yoga tenía 83 años y gozaba de buena salud: los meditadores envejecen, pero no tienen porqué ponerse viejos. Vyn Bailey es australiano de origen irlandés e inglés. Su familia le dio una sólida educación cristiana. Estudió para ser sacerdote y fue ordenado en Roma en 1939, un poco después de que se desatara la Segunda Guerra Mundial. Tiene un doctorado en teología de la prestigiosa Universidad Gregoriana ubicada en el centro de la “vieja” Roma. Como cura, pasó diecisiete años enseñando en seminarios y universidades, trece años trabajando en parroquias, siete como misionario entre los aborígenes australianos y siete como capellán residente en una escuela para niños minusválidos. Una vida dedicada al trabajo sin descanso lo extenuó a tal punto que prácticamente se había quedado en los huesos y sin energía alguna para continuar. Se retiró al sur de Australia a recuperarse. Tardó un año en volver a sus deberes pero no volvió a trabajar como misionero sino que se dedicó a la enseñanza. Pero, continuaba sufriendo de persistentes jaquecas e insomnio
crónico. Durante esas largas horas nocturnas sin poder dormir se sentaba a leer, pero siempre terminaba con un fuerte dolor en el cuello que subía al cráneo transformándose en una jaqueca insoportable. Vyn Bailey tenía cerca de sesenta años y no conocía a nadie que supiera algo sobre Yoga. Sólo sabía que Yoga tenía que ver con estar sentado. Fue a una librería para ver si encontraba algún manual. Encontró un libro de Ernest Wood, que ofrecía seis diferentes formas de sentarse y unos cuantos ejercicios respiratorios. En otra librería encontró “Yoga Cristiano” de Abbe Deschanet. Le mostró que el verdadero Yoga, como se practicaba originalmente, no representaba amenaza alguna contra mis creencias cristianas o cualquier otra creencia. Cuando la práctica de Yoga le había quitado las migrañas y curado su insomnio, descubrió que además de la parte física, el Yoga también trabaja sobre el nivel mental y espiritual. Existe la gimnasia mental y existen las técnicas de meditación. La meditación le interesó profundamente, pero se dio cuenta cuán difícil era encontrar un instructor. Otro libro de Ernest Wood lo socorrió: “Yoga práctico, moderno y antiguo”. Este libro era una traducción con comentarios sobre la antiquísima técnica de meditación que Patanjali había escrito cerca de 2000 años atrás. Como el texto original de Patanjali estaba en sánscrito comenzó a estudiar ese idioma para poder leer el texto original y hacer su propia traducción. Cuando aprendió a meditar tenía más de sesenta años. En 1981 la Asociación de Profesores de Yoga lo invitó a dar una charla sobre meditación en su convención anual. Algunos miembros de esa asociación habían manifestado gran interés en saber más sobre las dimensiones espirituales del Yoga. Hasta ese
momento los profesores se habían enfocado básicamente en el nivel físico: posturas, técnicas respiratorias y relajación. La convención era en realidad una especie de retiro de una semana donde la gente se quedaba a dormir también. Vyn Bailey les ofreció dos sesiones diarias: una antes de desayuno y otra después de la cena. Su curso era opcional, solo que la gente que quería participar tenía que levantarse temprano y acostarse tarde. De los ochentainueve delegados que participaban en la convención había cincuenta en la sesión de la mañana y ochenta en la de la noche. Estaban hambrientos por aprender a meditar. La convención fue el punto de partida. En los meses y años siguientes fue invitado con frecuencia a dar cursos de meditación en las asociaciones de profesores tanto australianas como de Nueva Zelanda. Escribió numerosos artículos sobre meditación para diferentes revistas. Comenzando ya a gozar de popularidad y reconocimiento de parte de los profesores se comenzó a sentir culpable: estaba enseñándole a profesores sin ser él mismo profesor. Tenía mucho que aprender. Pidió permiso para tomarse un año sabático que se transformó en dos. Al día siguiente de cumplir setenta años partió a India. Vivió en varios Ashrams, cristianos e hindúes, durmió en el suelo, comió con los dedos y estudió, estudió y estudió. En el Instituto Kaivalya Dham que está en la ciudad de Lonavla se certificó como profesor de Yoga. Después de terminar su entrenamiento se quedó un mes más para estudiar en forma privada con el Dr. Karambelkar cuyos estudiantes cariñosamente lo llamaban Dr. Patanjali –tanto se había identificado con este tema. A medida que se fue adentrando más y más en sus estudios de sánscrito y Patanjali, se dio cuenta que para entender completamente las enseñanzas de Patanjali debía saber más
sobre sus raíces filosóficas y religiosas. Su profesor en este tema fue Swami Dayananda Saraswati, un maestro de Vedanta, el sistema filosófico más popular en India por varios cientos de años. Era un profesor viajero que enseñaba en inglés para llegar a la gente educada. Se quedaba unos quince días o más en una ciudad ofreciendo dos sesiones públicas al día. En la mañana normalmente guiaba una meditación con unas quinientas a seiscientas personas participando. En las tardes hablaba sobre los versos del Bhagavad Guita a audiencias de más de cuatro mil personas. A Vyn Bailey Swami Dayananda le dio el título honorífico de “Swami”. Viajó con él a seis ciudades participando en todas las sesiones tomando notas sentado sobre su estera en primera fila. Además de esto, Swami Dayananda le daba todos los días clases personales y participaba también en todos los cursos que daba a sus estudiantes. En su segundo año permaneció tres meses en su Ashram de Rishikesh, en el norte de India donde él entrenaba a jóvenes, hombres y mujeres, en la vida religiosa. Vyn Bailey vistió las túnicas blancas de los novicios participando en todos los eventos. A comienzos de 1986 regresó a Australia, y como ya tenía setenta y dos años se le permitió retirarse en el Centro Espiritual de St. Mary´s Towers en Douglas Park, unos setenta kilómetros al sur-oeste de Sydney. Ahí ofreció un curso básico de seis días: cómo sentarse, respirar, usar los sentidos, concentrarse, meditar y contemplar. Hasta que abandonó el cuerpo dio este curso cientos de veces tanto a Yoguis como no-Yoguis, a gente de iglesia como no creyentes, a hombres y mujeres, a jóvenes y viejos, a casados y solteros, pues la meditación es para todos. La técnica que enseñó –cómo meditar-viene directamente de
la antigua tradición de Patanjali.
El Ashram
En 1986 el sacerdote Vyn Bailey comenzó a construir su “Ashram” en medio del bosque que rodea la congregación franciscana de St. Mary´s Towers. Tenía 72 años cuando se retiró del mundo poniendo una carpa a aproximadamente un par de kilómetros del edificio principal de la congregación. La carpa eventualmente se desintegró, pero no él, muy por el contrario. Se puso a construir una casita de piedra de una sola pieza de tres por cuatro metros, con un tambor para el agua, una cocinilla y algunos artefactos modernos como un piso de ladrillos y un colchón para dormir, una silla, una mesita y una lámpara para leer. Vivió en esta casita hasta el final de su vida enseñando meditación según los Yoga Sutras de Patanjali. A su regreso de India -comienzos de los años 90-, junto con sus discípulos construyó una sala de meditación también de piedra. El Yogui Vyn, como lo llamaban, abandonó su cuerpo en febrero de 2002 dejando un hermoso legado para aquellos que buscan simplicidad y soledad. En el Ashram no hay imágenes o símbolos religiosos. Es un lugar a donde todo el mundo puede venir a tener una experiencia espiritual independientemente de la religión que profesen. A este lugar construido con piedras y algo de madera, sin ningún tipo de comodidad o adornos, acuden muchos hombres que desean conectarse con la riqueza de sus energías masculinas. Sentados en el suelo meditan y también cantan Mantras.
B.K.S. Iyengar
El “León de Pune” como a veces también es llamado, es probablemente el Hatha Yogui más famoso del mundo. Para miles y miles de estudiantes las fotografías que ilustran su libro “Light on Yoga”, la biblia ilustrada del Yoga, es lo máximo en cuanto a la precisión con la que deben ejecutarse las Asanas. Su enfoque científico sobre el alineamiento músculo-esquelético ha revolucionado la forma de cómo el Yoga debe enseñarse. B.K.S. Iyengar también es el autor de otro clásico, “Light on Pranayama”, la biblia de las técnicas de respiración. Ambos libros son vendidos a través del mundo, treinta y siete años después de haber sido publicados por primera vez, en 17 idiomas. También tiene otros libros, menos conocidos, pero de mucho interés para sus seguidores: “The Tree of Yoga”, “Light on the Yoga Sutras of Patanjali” y “Light on Life”.
Bellur Krisnamacharya Sundaraja Iyengar nació el 14 de
Diciembre de 1918 en la aldea de Bellur en el Estado de Karnataka. Su padre, Bellur Krisnamacharya, era un empleado de almacén en Bangalore y su sueldo no le alcanzaba para dar de comer a todos sus hijos, trece en total. B.K.S. era el onceavo. Sólo diez de ellos sobrevivieron al hambre y las enfermedades. Su maestro, el legendario Tirumalai Krisnamacharya, que en 1935 alcanzó notoriedad en el mundo científico por haberse
sometido a diversos experimentos realizados por médicos franceses en los que demostró que era capaz de controlar voluntariamente los latidos de su corazón, fue también maestro del Maharaja de Mysore, de Pattabhi Jois, de Indra Devi y de su propio hijo, Desikachar, entre otros. Desde niño Iyengar tuvo una constitución física débil: pasaba enfermo. Su familia no podía pagar por sus estudios, pero el destino quiso que Krisnamacharya pasara un día por Bangalore y se lo llevara a Mysore donde pudo continuar con sus estudios e iniciarse en la práctica de Yoga. En 1937, a la edad de diecinueve años, Iyengar fue enviado a Pune por su profesor a hacer demostraciones en el Deccan Gymkhana, una especie de centro para la educación física. Llega a Pune sin sospechar que iba a ser la ciudad donde pasaría el resto de su vida. Iyengar pertenece a la casta de los Brahmines, la casta sacerdotal que se identifica por medio de una delgada cuerda de algodón que pasa en forma oblicua sobre un hombro y bajo la axila del otro. Es la cuerda sagrada que las personas de esta casta siempre llevan consigo desde el momento de la ceremonia de iniciación, a temprana edad. Iyengar recibió la suya de manos de su profesor. Cuenta Iyengar que a fines de 1947 experimenta su primer Samadhi, una experiencia que los textos de Yoga describen como el estado en el cual no se siente ni frío ni calor, desaparece el sentido del olor, gusto y tacto. Tampoco existe el sentido de felicidad o de tristeza: “Lo experimenté durante mi práctica por un breve momento. Mi cuerpo estaba completamente relajado. Mi alma tranquila; no tenía conciencia de las cosas a mi rededor. Todos mis pensamientos, acciones, cuerpo y ego habían sido
completamente olvidados. Sólo estaba consciente de ese momento de éxtasis. Un movimiento de mi cabeza me trajo de vuelta a la normalidad”. En 1952 Iyengar conoce al famoso violinista Yehudi Menuhin, quien estaba en India dando conciertos para la campaña de Nerhu contra la endémica hambruna del país. Este encuentro le abrió las puertas de occidente donde hoy es más conocido que en su propio país.
T.K.V. Desikachar
Aunque nacido en una familia de Yoguis, Desikachar nunca sintió el deseo de continuar con la tradición. De niño, se alejaba de su padre cuando éste le pedía que hiciera Asanas. Krishnamacharya lo agarró una vez, le ató las manos y pies en Baddha Padmasana (Postura del loto con los brazos cruzados detrás de la espalda y las manos en los pies) y allí lo dejó por media hora. Este tipo de pedagogía no motivó a Desikachar a estudiar Yoga, pero seguramente la inspiración llegó por otros medios. Después de obtener un título de ingeniero en la universidad, Desikachar vino a visitar a su familia por un corto tiempo. Iba
camino a Delhi, donde le habían ofrecido un buen trabajo en una firma europea. Una mañana cuando estaba sentado en los peldaños de la entrada de la casa leyendo el periódico, vio acercarse por la estrecha calle un enorme vehículo americano que se detuvo justo en frente de la casa de Krishnamacharya. En ese preciso momento su padre salió de la casa, vistiendo solo un Dhoti (tela de algodón enrollada alrededor de las caderas) y las marcas sagradas que indican una vida entera de devoción al dios Vishnu. Del asiento trasero del auto, descendió una mujer de apariencia europea, de mediana edad, gritando: ¡Profesor, Profesor! Se lanzó sobre Krishnamacharya con un abrazo efusivo. La sangre debe habérsele ido de la cara a Desikachar al presenciar esto, y sobre todo, cuando vio que Krishnamacharya también la abrazaba. En esos días, las mujeres occidentales y los Bramines no se abrazaban especialmente en medio de la calle, y menos tratándose de un Bramin tan observante como Krishnamacharya. Cuando se hubo ido la mujer, lo único que atinó a preguntar Desikachar fue: ¿Por qué? Krishnamacharya le explicó que la señora había estado estudiando Yoga con él, y que gracias a su ayuda, la mujer por primera vez en 20 años había podido conciliar el sueño. Quizá, la reacción de Desikachar al escuchar esta revelación fue una suerte de providencia o Karma; sin duda esta prueba del poder del Yoga le sirvió como una curiosa epifanía que cambiaría su vida para siempre. En un instante resolvió aprender lo que sabía su padre. Durante los años que enseñó a su hijo, Krishnamacharya continuó refinando su enfoque sobre Viniyoga, haciendo programas especiales para los enfermos, para las mujeres embarazadas, niños, y por supuesto, para aquellos en la
búsqueda de la autorrealización espiritual. Llegó, incluso, a dividir la práctica de Yoga en tres etapas representadas por la juventud, edad madura y vejez: Primero, desarrollar fuerza muscular y flexibilidad; segundo, mantener la salud durante los años de trabajo y de sustento de la familia; y finalmente, ir más allá de la práctica física para enfocarse en Dios. Desikachar propaga hoy día el legado de su padre, dirigiendo el instituto Krishnamacharya Yoga Mandiram, en Chennai, India, donde se enseñan todos los diferentes enfoques que tenía Krishnamacharya sobre el Yoga y sus escritos son traducidos y publicados. Con el tiempo, Desikachar abrazó toda la gama de las enseñanzas de su padre, incluyendo su veneración por Dios. Desikachar, sin embargo, comprende el escepticismo occidental y enfatiza la necesidad de despojar el Yoga de sus ataduras hinduistas, de manera que siga siendo un vehículo para toda la gente. La visión del mundo de Krishnamacharya estaba enraizada en la filosofía védica; la visión del mundo occidental lo está en la ciencia. Versado en ambas, Desikachar ve su rol como el de un traductor, llevando la antigua sabiduría de su padre a oídos modernos. Su libro más conocido probablemente es “Health, healing & Beyond”, pero escribió muchos otros como “Patanjali´s Yoga Sutras: An Introduction, Translation and Commentary”, “The Heart of Yoga:Developing a Personal Practice”, “The Yoga of Krishnamacharya”, “Religiousness in Yoga: Lectures on Theory and Practice”, etc.
Alberto Villoldo
Autor de “Shaman, Healer, Sage”; “Mending the Past and Healing the Future with Soul Retrieval” y “The Four Insights”, es
sicólogo y antropólogo médico. Ha dedicado más de 25 años de su vida al estudio de las prácticas espirituales del Amazonas y los Andes. Mientras trabajaba en la Universidad Estatal de San Francisco en Estados Unidos fundó el Laboratorio de Autoregulación Biológica para estudiar cómo la mente crea salud y enfermedad sicosomática.
El Dr. Villoldo dirige “The Four Winds Society” donde él
instruye a gente de todo el mundo en la práctica de medicina energética y “Soul Retrieval”. Tiene centros de entrenamiento en New England, California, Utah, Inglaterra y Holanda. Es un gran montañista. Anualmente organiza expediciones al Amazonas y los Andes para trabajar conjuntamente con la sabiduría de los maestros americanos. Ha viajado también a la fuente de los ríos más sagrados de India en los Himalayas para redescubrir la sabiduría de los “Saddhus”, los antiguos Shamanes de India. En su libro “Yoga, Power and Spirit” el Dr. Villoldo revela en su particular y poético estilo como el poder de “Devi” puede guiar al practicante de Yoga a alcanzar la auto realización en esta vida. Su motivación para escribir este libro fue el comprobar que la forma de interpretar los Yoga Sutras de la gran mayoría de los autores era dogmática, masculina y de acuerdo a la tradición de la casta sacerdotal: estancada y fosilizada.
Gustavo Ponce
Nació en Santiago en 1947. Es uno de los pioneros del Yoga en Chile. Funda Yogashala y “Canal Om Wellness by the Sea”. En 1996 introdujo en Chile los métodos Iyengar, Ashtanga Vinyasa y Viniyoga, que estudió en India directamente con sus creadores, los maestros B.K.S. Iyengar, K. Pattabhi Jois y T.K.V. Desikachar, respectivamente. Ha desarrollado tres métodos propios: Dynamic, Sattva y Prana Shakti que enseña en Chile y en el extranjero donde también tiene muchos seguidores. Fue invitado a enseñar en 2011 en Kripalu, Usa., el principal centro de Yoga de Estados Unidos. Es autor de 11 libros entre los que destacan “Yoga: La Ciencia del Cuerpo y del Alma”, “El Moderno Samurai”, “Sattva Yoga”, “Dynamic Yoga, y colabora con artículos para Yoga Journal Brasil y Yoga Journal España y varias revistas nacionales. Habla cinco idiomas y tiene un programa regular de TV. Hoy, gozando de una envidiable salud, continúa sus estudios y emprendimientos con renovado vigor: recientemente abrió una segunda sede de Yogashala. Vivió 32 años fuera de Chile, 20 de los cuales los pasó en Japón y el resto entre Estados Unidos, Europa y la India. Es un
viajero empedernido: ya llenó 17 pasaportes con estampas de todos los países. Para ganarse la vida en Japón trabajó en una estación de gasolina, enseñó idiomas, fue rostro del Canal Fuji de TV, intérprete y traductor en varios idiomas, guía turístico, ejecutivo de una empresa multinacional y diplomático; en USA fue vendedor viajero y trabajó en un restaurant lavando platos y despejando las mesas; en Dinamarca fue instructor de defensa personal para la policía danesa y recepcionista en uno de los más prestigiosos hoteles de Copenhague; en Bélgica estuvo a cargo de una gran empresa química y minera con filiales en todo el mundo. Tenía apenas 11 años cuando en una librería de textos usados cercana a la Plaza de Armas encontró un libro del autor indio Selvarajan Yesudian “Yoga y Deporte” que cambiaría su vida. Nadie en esa época había oído hablar de yoga cuando él ya practicaba con la ayuda de ese libro. Aproximadamente en esa misma época comenzó a estudiar con inmigrantes japoneses artes marciales como Judo, Aikido y Kobudo, disciplinas que practicó hasta los 35 años, cuando debido a una caída que sufrió compitiendo en Japón tuvo que abandonarlas definitivamente. A partir de ese momento, el Yoga pasó a ser su verdadera y gran pasión. En 1972 hizo su primer viaje a la India por un período de seis meses e inició formalmente sus estudios de Yoga. Además de los maestros indios mencionados, Gustavo Ponce estudió con otros como Shri J. Yogendra y su esposa Hansaji de Mumbay, Sharath Rangaswami (nieto dePattabhi Jois quien recientemente cambió su apellido a Jois), Kausthub Desikachar, hijo de T.K.V. Desikachar,
Dona Holleman de Holanda, Donna Farhi, Shiva Rea, Angela
Farmer, Sarah Powers, Ramanand Patel y Eric Schiffmann de USA,
Swami Ekananda de Chile, Swami Digambar de España y Per
Winther de Noruega, entre muchos otros. Gustavo es uno de los pocos profesores en el mundo que ha tenido el privilegio de estudiar directamente con tantos maestros indios y extranjeros conocidos en el mundo entero. Su carrera diplomática comenzó y terminó en Japón, entre 1977 y 1990. Llegó a ser embajador de Chile en Japón los últimos tres años. Enseguida se trasladó a Bélgica donde estuvo a cargo de una multinacional química y minera hasta 1995. En 1997 fundó Yogashala, cuna de la mayoría de las escuelas de Hatha Yoga que actualmente existen en Chile. Fue entonces cuando la práctica de yoga salió de los círculos esotéricos y se instaló en la comunidad como un camino seguro para conseguir calma mental a través del manejo de las energías del cuerpo. En 2003 se produjo un punto de inflexión: Fue diagnosticado con un Linfoma No Hodkin, un cáncer al sistema inmunológico que da como pronóstico de sobrevida entre 7 y 8 años. Se sometió a un intenso tratamiento que superó exitosamente.
Durante su enfermedad creó Sattva Yoga y Prana Shakti
pensando en los efectos terapéuticos de ambos métodos. Había resuelto desafiar las estadísticas aplicando todos sus conocimientos para mantenerse en este mundo el mayor tiempo posible haciendo lo que mejor sabe hacer: enseñar y propagar el yoga tanto en Chile como en el extranjero. Desde 2000 Gustavo Ponce ha estado personalmente a cargo de todos los cursos de formación de Yogashala. En 2011 lanza por primera vez en Chile la “Carrera de Profesor de Yoga, un programa de tres años. En Canal Om imparte cursos de especialización a profesores que llegan de todas partes del mundo.
Bibliografía Swami
Digambaranda Saraswati
“CLAVES DEL YOGA”
Liebre de Marzo, 1987
“ESTAS MANOS PUEDEN CURAR”
Gene Egidio,Urano, 1997
Shri Nisargadatta Maharaj
“I AM THAT”
Acorn Press, Durham, Usa, 1973
“LIGHT ON THE YOGA SUTRAS OF PATANJALI”
B.K.S. Iyengar, Thorsons, 2003.