Bṛhadāraṇyaka Upaniṣad
III.7 · El hilo conductor y el que lo dirige
Texto de la Upaniṣad y comentario de Śaṅkara
Edición de Consuelo Martín · Trotta, 2002
Normalización de trabajo
SEGUNDO LIBRO · YĀJÑAVALKYA
TERCER ADHYĀYA
SÉPTIMO BRĀHMAṆA
EL HILO CONDUCTOR Y EL QUE LO DIRIGE
- Entonces Uddālaka, hijo de Āruṇa, dijo: Yājñavalkya, vivíamos en Madra en la casa de Patañcala Kāpya, estudiando las escrituras sobre los sacrificios. Su esposa estaba poseída por un ángel (gandharva)65. Le preguntamos quién era. Y dijo que era Kabandha, el hijo de Atharvan. Se dirigió a Patañcala Kāpya y a los que estudiábamos los sacrificios, diciendo: ¿Conoces, Kāpya, el hilo conductor66 por el que están unidas esta vida, la próxima y todos los seres? Patañcala Kāpya dijo: No conozco ese hilo. Señor. Y el ángel le dijo a él y a los estudiantes: ¿Conoces, Kāpya, al director interno que controla esta y la próxima vida y a todos los seres desde dentro? Patañcala Kāpya dijo: No conozco ese hilo. Señor. El ángel le dijo a él y a los estudiantes: El que conoce ese hilo conductor y al director interno de él, conoce a Brahman, conoce los mundos, conoce los dioses, conoce los Vedas, conoce los seres, conoce el ser, conoce, en fin, todas las cosas. Y nos explicó todo. Yo lo sé.
Si tú, Yājñavalkya, no conoces ese hilo y al que lo dirige internamente, y sin embargo te llevas las vacas67 que pertenecen únicamente a los conocedores de Brahman, tu cabeza caerá.
Gautama, conozco ese hilo conductor y al director interno de él, dijo Yājñavalkya. Cualquiera puede decir: yo lo conozco, yo lo conozco, replicó el interlocutor. Y añadió: Dinos lo que conoces.
Aquí se describe el hilo conductor, esa recóndita entidad del mundo de la Vida divina (Hiraṇyagarbha). A este hilo conductor debemos aproximarnos a través de la instrucción personal, que se presenta aquí con una anécdota. Desde la Vida potencial en Hiraṇyagarbha hasta una brizna de hierba todo está unido, sujeto como una guirnalda con un hilo. Y Kāpya respondió con reverencia: «No conozco ese hilo. Señor». El ángel volvió a dirigirse al maestro y a nosotros: «¿Conoces, Kāpya, al director interno que controla esta y la próxima vida y a todos los seres desde dentro?», especificó. Es la causa de sus movimientos como los de una marioneta de madera, y les hace realizar sus funciones respectivas. Una vez más con reverencia Kāpya dijo: «No le conozco. Señor».
El ángel dijo entonces, para ensalzar la meditación el hilo y su director interno: Kāpya, el que conoce ese hilo conductor y ese director interno que está dentro de él y le dirige, tal como ha sido descrito antes, conoce realmente a Brahman, o el Ser supremo, conoce a los mundos, como la tierra, controlados por el director interno, conoce a los dioses como el fuego, que presiden esos mundos, conoce los Vedas, que son autoridad para todos, conoce los seres, Virāj y los demás, que se sostienen juntos por el hilo y son controlados por el director interno que está dentro de él, conoce el ser, el actor y experimentador controlado por el mismo director interno, y conoce, por fin, todas las cosas, el universo entero controlado por igual. Esta manera de exaltar la meditación en el hilo conductor y en el director interno incitó a Kāpya, y también a nosotros, a escucharle.
Entonces el ángel nos explicó ambos temas. Yo conozco esta meditación en el hilo (sūtra) y en el director interno por haber sido instruido por el ángel. Si tú, Yājñavalkya, no conoces ese hilo conductor, es decir, no conoces a Brahman, al Absoluto, y sin embargo injustamente te llevas las vacas que pertenecen sólo a quien lo conoce, te quemaré con mi maldición y tu cabeza caerá. Al ser imprecado así, Yājñavalkya contesta: Conozco, Gautama (descendiente de él) ese hilo conductor […] del que te habló el ángel y ese director interno al que conoces por él. El interlocutor replicó: Cualquiera, cualquier necio, puede decir lo que dices, yo lo sé, yo lo sé, riéndose él mismo. ¿De qué vale esa jactancia? Demuéstralo de hecho. Dinos lo que conoces.
- Dijo (Yājñavalkya): El aire (Vāyu), Gautama, es ese hilo conductor. Por ese hilo del aire, ésta, la próxima vida y todos los seres están unidos. Por eso, Gautama, cuando una persona muere, se dice que sus miembros se han desatado, porque estaban unidos, Gautama, por el hilo del aire. Eso es correcto, Yājñavalkya. Ahora describe al director interno.
Se describe el hilo (sūtra) que se refiere, hasta el momento presente, a la Vida potencial de Hiraṇyagarbha, como tierra y agua; ese hilo que sólo puede conocerse por la instrucción personal. Y para esto se presenta la pregunta de Uddālaka en el párrafo precedente.
Yājñavalkya responde diciendo: «El aire (Vāyu), Gautama, es ese hilo conductor y nada más»68. Vāyu es aquella sutil entidad que como el espacio sostiene la tierra, que es la materia del cuerpo sutil, con sus diecisiete constituyentes69, donde están inherentes las acciones e impresiones pasadas de los seres. Es colectivo e individual a la vez y sus formas externas, como las olas de un océano, son los cuarenta y nueve maruts70. El principio del aire se llama sūtra. Por ese hilo (sūtra) del aire esta vida, la próxima y todos los seres están unidos. Esto se sabe e incluso pertenece al conocimiento común. Porque el aire, ese hilo conductor que mantiene todo, Gautama, cuando una persona muere se dice que sus miembros se han desatado. Cuando el hilo se va las gemas que estaban sujetas en él se esparcen. Así sucede con el aire que es el hilo (sūtra). Si los miembros de una persona están sujetos en él como gemas en un hilo, es natural que se desaten cuando el aire (Vāyu) se va.
Concluiremos, por tanto, que estaban unidos por el hilo conductor (sūtra) o el aire (Vāyu). «Eso es correcto, Yājñavalkya. Has descrito bien el sūtra.» «Ahora describe al director interno» que está dentro de él y le controla. Y Yājñavalkya dijo:
- Aquel que mora en la tierra, pero dentro de ella, a quien la tierra no conoce, cuyo cuerpo es la tierra, el que controla la tierra desde dentro, es el director interno, tu propio Ser inmortal.
El que mora en la tierra […] es el director interno. Todas las personas habitan la tierra, por lo que podría suponerse que la referencia se hace a una de ellas. Para excluirse esa posibilidad, el texto especifica que está dentro de la tierra. Se podría pensar que la deidad identificada con la tierra es el director interno. Por eso el texto indica: a quien la deidad identificada con la tierra no conoce, como una entidad distinta que habita dentro de ella, cuyo cuerpo es la tierra misma y no otro. El cuerpo es el mismo de la deidad de la tierra. El cuerpo implica también otras cosas. Por ejemplo los órganos de la deidad de la tierra son el resultado de sus propias acciones pasadas. Y también son los del director interno, porque él no tiene acciones pasadas, ya que es libre por siempre.
Como por naturaleza él se dedica a dar cosas a otros, el cuerpo y los órganos del anterior le sirven como suyos. Porque él no tiene cuerpo y órganos propios. Esto se expresa como sigue: «Cuyo cuerpo es la tierra», el cuerpo y órganos de la deidad de la tierra están hechos para obrar o dejar de obrar por la mera presencia de Dios como testigo. Īśvara, llamado también Nārāyaṇa, el que controla la deidad de la tierra, la dirige a su particular actividad desde dentro, es el director interno por el que me has preguntado, tu propio inmortal Ser, y también el mío y el de todas las criaturas. «Tú» implica también «otro». «Inmortal» quiere decir sin atributos relativos.
- El que mora en el agua, pero dentro de ella, a quien el agua no conoce, cuyo cuerpo es el agua, y quien controla el agua desde dentro, es el director interno, tu propio, inmortal ser.
5. El que mora en el fuego, pero dentro de él, a quien el fuego no conoce, cuyo cuerpo es el fuego, y quien controla el fuego desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
6. El que mora en el firmamento, pero dentro de él, a quien el firmamento no conoce, cuyo cuerpo es el firmamento, y quien controla el firmamento desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
7. El que mora en el aire, pero dentro de él, a quien el aire no conoce, cuyo cuerpo es el aire, y quien controla el aire desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
8. El que habita en el cielo, pero dentro de él, a quien el cielo no conoce, cuyo cuerpo es el cielo, y quien controla el cielo desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
9. El que mora en el sol, pero dentro de él, a quien el sol no conoce, cuyo cuerpo es el sol, y quien controla el sol desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
10. El que mora en las cuatro partes del espacio71 de ellos, a quien las cuatro partes no conocen, cuyo cuerpo es las cuatro, y quien controla las cuatro desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
11. El que mora en la luna, pero dentro de ella, a quien la luna no conoce, cuyo cuerpo es la luna, y quien controla la luna desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
12. El que mora en el espacio (ākāśa)72, pero dentro de él, a quien el espacio no conoce, cuyo cuerpo es el espacio, y quien controla el espacio desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
13. El que mora en la oscuridad, pero dentro de ella, a quien la oscuridad no conoce, cuyo cuerpo es la oscuridad, y quien controla la oscuridad desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
14. El que mora en la luz, pero dentro de ella, a quien la luz no conoce, cuyo cuerpo es la luz, y quien controla la luz desde dentro, es el director interno, tu propio ser. Esto es todo lo que concierne a los dioses. Lo que sigue hace referencia a las criaturas.
Se explica de manera similar lo demás. El que mora en el agua, el fuego, el firmamento, el aire, el cielo, el sol, las cuatro partes, la luna y las estrellas, el espacio, la oscuridad, la oscuridad externa que obstruye la visión, y la luz en general opuesta a oscuridad. «Esto es todo lo que concierne a los dioses», la meditación en el director interno que pertenece a los dioses. «Lo que sigue hace referencia a las criaturas», la meditación en el director interno que pertenece a las diferentes criaturas desde Hiraṇyagarbha, la Vida, hasta una brizna de hierba.
- El que mora en todas las criaturas, pero dentro de ellas, a quien las criaturas no conocen, cuyo cuerpo son todas las criaturas, y quien las controla desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser. Esto respecto a las criaturas en general. A continuación lo que se refiere al cuerpo.
16. El que mora en la nariz, pero dentro de ella, a quien la nariz no conoce, cuyo cuerpo es la nariz, y quien controla la nariz desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
17. El que mora en el órgano de la palabra, pero dentro de él, a quien el órgano de la palabra no conoce, cuyo cuerpo es el órgano de la palabra, y quien controla el órgano de la palabra desde dentro, es tu propio inmortal ser.
18. El que mora en el ojo, pero dentro de él, a quien el ojo no conoce, cuyo cuerpo es el ojo, y quien controla el ojo desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
19. El que mora en el oído, pero dentro de él, a quien el oído no conoce, cuyo cuerpo es el oído, y quien controla el oído desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
20. El que mora en la mente (manas)73, pero dentro de ella, a quien la mente no conoce, cuyo cuerpo es la mente, y quien controla la mente desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
21. El que mora en la piel, pero dentro de ella, a quien la piel no conoce, cuyo cuerpo es la piel, y quien controla la piel desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
22. El que mora en la inteligencia (buddhi)74, pero dentro de ella, a quien la inteligencia no conoce, cuyo cuerpo es la inteligencia y quien controla la inteligencia desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
23. El que mora en el semen, pero dentro de él, a quien el semen no conoce, cuyo cuerpo es el semen, y quien controla el semen desde dentro, es el director interno, tu propio inmortal ser.
No se le puede ver; es el testigo. No se le puede oír; es el que oye. No se le puede pensar; es el que piensa. No se le puede conocer; es el conocedor.
No existe ningún otro testigo sino Él, ni ningún oyente, ningún pensador, ningún conocedor sino Él. Él es el director interno, tu propio inmortal ser. Todo lo demás es perecedero. Después de esto Uddālaka, el hijo de Āruṇa, se quedó en silencio.
Aquí se hace referencia al cuerpo. El que mora en la nariz con la energía vital, el órgano de la palabra, el ojo, la mente (manas), la piel, la inteligencia y el órgano de la generación (lit. la semilla). ¿Por qué las deidades de la tierra y demás, a pesar de sus excepcionales poderes, no pueden ver, como los humanos, al director interno que vive en ellas y las dirige? La respuesta que se ha dado es: No se le puede ver. Nunca es objeto de la percepción ocular de nadie. Sólo es posible verlo con los ojos cerrados, como Inteligencia pura. Es el testigo. Y tampoco puede ser oído o percibido por nadie por el oído. Él es, con sus permanentes poderes de oír, el que oye con todos los oídos cerrados. No puede pensarse. Nunca es objeto de deliberación por la mente, ya que las personas piensan en aquellas cosas que han visto o escuchado, y el director interno, nunca visto ni escuchado, no puede pensarse. Sin embargo Él es el que piensa75, ya que sus poderes para pensar nunca se desvanecen aun con todas las mentes cerradas. Y no puede ser conocido o captado como el color o como el placer y demás. Sin embargo Él es el conocedor (el que comprende al conocer), ya que su inteligencia nunca falla, aun con la mente cerrada.
Las afirmaciones «Aquel a quien la tierra no conoce» y «El que no es conocido» pueden querer decir que las mismas entidades individuales (las deidades de la tierra, etc.), al ser dirigidas, son diferentes del director interno que las dirige. Y para eliminar esa posibilidad de diferencia, el texto llega a decir: No existe ningún otro testigo sino Él, su director interno. Del mismo modo, no hay otro sujeto de audición, ni de pensamiento, ni otro sujeto de conocimiento sino Él. Aparte de Él, no hay otro testigo, oyente, pensador o conocedor que pueda encontrarse jamás. Sólo existe el testigo que nunca es oído, pero es el que oye, que nunca es pensado, pero es el que piensa, que nunca es conocido, pero es el que conoce, inmortal, sin atributos relativos, distribuidor de los frutos de las acciones de todos. Él es el director interno, tu propio inmortal ser. Cualquier cosa que no sea Él, que también es Dios o el Ser del hombre (Ātman), es mortal.
NOTAS
- Los gandharvas son ángeles. Ver nota en la estancia número 1 en el tercer Brāhmaṇa.
- Sūtra es, literalmente, hilo. Se emplea con frecuencia esta palabra en los textos védicos con el sentido de «lo que une» o «lo que conduce» a algo.
- Las vacas concedidas en concurso al más sabio.
- El aire se identifica con la energía vital por la respiración, por lo que el hilo conductor del universo es la energía vital.
- Podrían ser los diez órganos, las cinco funciones vitales, la mente (manas) y el intelecto (buddhi). Pero hay también otras maneras de distribuir estos constituyentes sutiles.
- Dioses védicos hijos de Rudra, del océano, del cielo y de la tierra.
- Diśaḥ, cuatro puntos cardinales.
- En muchas traducciones la palabra ākāśa se interpreta como «éter», palabra desechada por la física actual. Aquí empleamos «espacio».
- Mente sensorial y pensamiento.
- Sede de la razón y de la intuición directa de la verdad y la inspiración. La palabra sánscrita (buddhi) hace alusión a la luz de la inteligencia. Podríamos llamarle por tanto la mente iluminada en contraste con la mente mecánica (manas).
- Más exacto sería decir que es el que hace posible el pensar, porque el ser interno es inteligencia pura, origen del pensamiento, mientras el pensar es mera combinación mecánica de datos. Es un computar, no un ver. De ahí la distinción que hace la filosofía vedānta entre la mente como manas, mente pensante, y buddhi, inteligencia.
NOTA EDITORIAL DE TRABAJO
Se han eliminado artefactos de OCR, recompuesto palabras partidas y normalizado únicamente diacríticos sánscritos inequívocos, sin reescribir la traducción ni el comentario. Se conservan las formulaciones y lecturas que figuran en la edición, aunque resulten inusuales. La separación entre texto de la Upaniṣad y comentario de Śaṅkara sigue el orden del original.
Fuente: Consuelo Martín (ed.), Gran Upanisad del Bosque. Brihadaranyaka Upanisad con los comentarios advaita de Sankara, Trotta, 2002, pp. 276-283 (III.7 termina antes del encabezado del Octavo Brāhmaṇa).